WOHNEN IN DER ÄRA DES POP

En mi imaginación, Berlín era una ciudad decadente y sucia, llena de pintadas, cabarets y humo. Cuando llegué al auténtico Berlín, me encontré con una capital de arquitectura ordenada y racionalista que habría entusiasmado al Fritz Lang de “Metrópolis”.

Faltan los coches voladores, como siempre

¿Dónde estaba ese Berlín bohemio, radical, alternativo? Supongo que debe de existir en algún sitio y para descubrirlo es mejor que te lo enseñe alguien que lleve cierto tiempo viviendo en la ciudad. Nuestra guía y nuestros paseos sólo nos llevaron a alguna tienda de bisutería algo curiosa, un establecimiento donde sólo vendían vinilos como si fuera 1991 y, por supuesto, a Tacheles, la que seguramente debe de ser la casa okupa más famosa del mundo, un centro de arte alternativo que en 1990 se instaló en los restos de un edificio de grandes almacenes construido a principios del siglo XX. No hay que tener miedo a entrar, a pesar de que la oscuridad inicial y las paredes recubiertas de pintadas de arriba abajo pueden intranquilizar al pequeño burgués que llevamos dentro. En el patio trasero hay una exposición de esculturas al aire libre y en el interior se puede ver el trabajo de los artistas que ocupan Tacheles.

A pesar del Muro y de la Stasi, una visita al DDR Museum nos hizo sentir que hay cierta nostalgia por los tiempos de la República Democrática Alemana. El museo permite conocer cómo era la vida diaria en aquel país a través de sus objetos cotidianos, sus programas de televisión, su ropa, sus vehículos… dando la impresión de que era una nación agradable, tranquila y colorista en vez de una terrible dictadura. Sí, más o menos como lo que hace “Cuéntame” con el régimen franquista.

Sin embargo, hay un icono de la DDR que ha sobrevivido a la caída del Muro y del comunismo y que sigue presente en todas las calles de Berlín y sus tiendas de souvenirs: el Ampelmännchen u “hombrecillo del semáforo”. Diseñado en 1961, estuvo a punto de ser retirado tras la reunificación alemana, pero la presión popular le salvó de la desaparición, convirtiéndolo en un icono.

Icono de la ciudad, de la DDR y una clara muestra de la arquitectura futurista pop de los años 60 es la torre de televisión (Fernsehturm), una joya para los amantes del Zeerust. Construida en 1969 en hormigón y acero inoxidable, es el cuarto edifico más alto de Europa con sus 368 metros de altura. A 204 metros de altura está el mirador y, un par de metros por encima de él, un restaurante que gira sobre su eje cada media hora.

Y así, cerca del cielo sobre Berlín, comiendo ganso y siluro con arroz, fue como Diego y yo nos despedimos felices de una ciudad que me encantó conocer… aunque sospecho que sólo vi de ella una cuarta parte de todo lo que tiene para ofrecer al viajero.

2 comentarios en “WOHNEN IN DER ÄRA DES POP”

  1. No sabía que la casa okupa se llamaba así! Tengo un montón de fotos allí! me encantó! A mi no me dio nada de miedo ni subir a los ultimos pisos ni nada! Era una aventura! (y era de día)
    Yo me muero por volver!
    Comiste ganso? A Nils que vas!!!

  2. (Menos mal, ya pensaba que este artículo se iba a quedar huérfano de comentarios)

    El ganso estaba delicioso. A Diego y a mí nos encanta comer pato en todas sus variantes. :-D

    Tacheles es un lugar apasionante, la verdad. Yo también hice unas cuantas fotos.

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