WE ARE FAMILY

Yo vengo de una familia formada, de momento, por mi madre, mi hermano y yo mismo. Mi padre murió cuando éramos pequeños. Mi madre pudo volver a casarse, pero no lo hizo. Sus padres, mis abuelos maternos, estuvieron juntos durante sesenta años. Mi abuela paterna, en cambio, se casó con un hombre que terminó marchándose y dejándola con cuatro hijos a su cargo. Mi abuela se fue a vivir con sus padres, que la ayudaron a sacar adelante a su familia. Mi padre nunca conoció a su padre.

En el colegio, había dos o tres niños de los cuales se comentaba, como si fuera un secreto o una vergüenza, que sus padres estaban divorciados. Era tan escandaloso como enterarte de que alguien no estaba bautizado. Quizás se debiera a que era un colegio católico, a que Pamplona es una ciudad que puede ser terriblemente provinciana y tradicional o a que aun eran los ochenta y la Ley del Divorcio llevaba poco tiempo aprobada. Cuando vine a estudiar a Madrid, descubrí que varios de mis compañeros venían de familias donde los padres habían terminado separándose. Algunos tenían hermanos y hermanas de los nuevos matrimonios de sus padres. Algunos de ellos, incluso, no habían sido bautizados.

Tengo amigos que se han casado por la Iglesia. Tengo otros que se han casado por lo civil. Durante la boda de uno de ellos, otra amiga nos contó que iba a registrarse como pareja de hecho con su novio esa misma semana. Ahora esperan a su primer hijo. Otra amiga dará a luz dentro de poco y no tiene planes de casarse con el padre de su hija, quien, por cierto, esta divorciado de su primera mujer. Años atrás, otra amiga se quedó embarazada y, aunque el padre se desentendió por completo del tema, ella siguió adelante. Su hijo debe tener ya unos ocho años.

De mis amigos que se han casado por la Iglesia, los que seguramente son los más católicos al modo tradicional fueron los que más tardaron en tener hijos. Al final, tuvieron que recurrir a ayuda médica para conseguirlo. No es el único caso que conozco.

No hace mucho tiempo, un amigo me contó que ese fin de semana se casaban sus padres. Después de nosecuantos años de vida en común, habían decidido “regularizar” su situación. Temas de papeleo y burocracia, decían. Por esa misma época, un amiga se compró una casa y se fue de casa de sus padres. Su madre le decía preocupada: “¿Pero estás segura? ¿Cómo te vas a ir a vivir tú… sola?”. Sí, parece que quienes viven solos, independientes, son personas incompletas, incluso defectuosas.

El año pasado fui a la boda de dos amigas. Modelitos diversos en el juzgado, fotos con las novias, banquete en un restaurante, discursos emocionados y emocionantes de los amigos y los familiares… Nada que fuera diferente a otras decenas de bodas a las que he asistido.

Conozco muchas familias que responden al esquema tradicional de padre, madre e hijos. Pero conozco muchas otras familias que no lo siguen. Todas comparten un esfuerzo común por alcanzar la felicidad, pero cada una de ellas es diferente, tiene normas, criterios, valores, maneras de ser únicas, una forma de funcionar propia y original. Lo que sí sé es que ninguna de ellas es mejor ni peor que las otras y que nadie puede decirles si son una familia “auténtica”. Esto es una perogrullada, pero a veces hace falta decirlo en voz alta.

14 comentarios en “WE ARE FAMILY”

  1. Para mí el gran problema no es el Papa, si no ese grupo de intransigentes, formado por más gente de la que pensamos, que no soportan la diferencia y que luchan por imponer su modelo, de vida, de valores, de comportamiento, de tradiciones, de ideas … Yo, que me considero una persona transigente, afable, versatil, que se adapta con facilidad a los contextos, situaciones, a las personas, que tengo (un excesivo grado de) empatía, etc, yo me estoy volviendo un intolerante con la intolerancia, y no aguanto a los autoritarios, intransigentes, cabezas cuadradas, y ciegos al resto del mundo y la diversidad, ea!

    Y gracias por el post de hoy, que, como siempre, es muy chulo.

    Besicos!

  2. Pues si. Intransigentes hay en todos los sitios y de todas las tendencias, pero a veces es necesario decir lo que nos parece de perogrullo. Al fin y al cabo decir las cosas no es malo.

  3. Hola!
    Aunque yo provengo de una familia católica, en la que la religión es algo importante, hace tiempo que tengo el firme convencimiento de que la verdad absoluta no existe, y que los conceptos de lo bueno, lo malo, lo correcto, lo normal, etc., son relativos. Creo que lo que importa es la verdad de cada uno, y que lo que hagas o pienses tiene que seguir dos máximas fundamentales:
    – Que lo que hagas te ayude a ser más feliz
    – Que eso que hagas no atente contra las libertades de los demás
    Al hilo de esto, y como “guía para navegantes”, para el que quiera leerlo, “Desiderata”, de Max Ehrmann (“Go placidly amid the noise and the haste…”) Con sentido para el católicao más “ultra” y el laico más agnóstico…. Y válido para todos los modelos familiares…
    Saludos

  4. “Todas comparten un esfuerzo común por alcanzar la felicidad, pero cada una de ellas es diferente, tiene normas, criterios, valores, maneras de ser únicas, una forma de funcionar propia y original. Lo que sí sé es que ninguna de ellas es mejor ni peor que las otras y que nadie puede decirles si son una familia “auténtica”. Esto es una perogrullada, pero a veces hace falta decirlo en voz alta.”

    En efecto. Me he emocionado leyéndolo, y no únicamente por lo que atañe a mi situación personal actual. Me he emocionado, entre otras cosas, porque yo tengo la misma edad que tú: cuando llegué a Madrid a los 12 años, me metieron en un colegio de monjas (con gente muy simpática y encantadora, todo hay que decirlo :P) donde yo era la única hija de padres separados. Mis padres se separaron cuando yo tenía un año, más o menos. Todos me miraban de manera muy extraña en esa época. Más aún teniendo en cuenta que, encima, se me ocurrió decir que mi padre era un ateo de tomo y lomo. España ha cambiado bastante desde que éramos pequeños, aunque quizás no lo suficiente.

    En cualquier caso, aquellos que nunca hemos conocido la versión prototípica de la familia “natural” (el Papa dixit) sabemos quiénes pertenecen a nuestra familia, lo que significa tenerla, y lo que significa defenderla ante este tipo de atropellos.

  5. Pingback: Somos familia

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