¡VOTA!

Aunque yo no debería meterme en estos jardines, no puedo obviar el hecho de que a pocos metros de donde vivo y de donde trabajo se han manifestado miles de personas y otras centenares han decidido establecer un campamento para pedir algo tan loable e indefinible como “democracia real”. Sea lo que sea esto, lo que está claro es que hay una parte de la sociedad que se siente muy distanciada de la clase dirigente y que reclama cambios, reformas, regeneración… Quizás sea un fenómeno pasajero, una manifestación de ingenuidad, una expresión primaria de una situación de hartazgo, pero tampoco es conveniente ignorarlo.

Entre otras cosas, una de sus peticiones más evidentes es terminar con el bipartidismo dominante. El eslogan “No les votes” es un llamamiento a dar el voto a partidos minoritarios y alternativos. Es evidente que hay gente dispuesta a votar a otros partidos, como se ha visto con la entrada de UPyD en el Congreso, la presencia de Ciutadans y Solidaridat en el Parlamento de Cataluña o el ascenso de IU en las encuestas. Las peticiones de reforma de la ley electoral están muy relacionadas con este deseo. Algunos parece que han convertido a D’Hont en el origen de todos los males de nuestra democracia cuando, en realidad, no es más que un sistema electoral más que puede dar lugar a mayorías absolutas, sistemas bipartidistas o ensaladas de partidos, como sucede en Navarra. Según la última encuesta del CIS, estos podrían ser los resultados de las próximas elecciones al Parlamento de Navarra.

Encuesta CIS

El Parlamento de Navarra está formando por 50 miembros, elegidos en una única circunscripción, repartidos según los principios de la Ley D’Hont entre aquellos partidos que hayan superado el 3% de los votos validos emitidos. De hecho, tenemos a un séptimo partido, CDN, que se queda fuera del reparto por tener una estimación de voto del 2’6%. El resultado es una cámara en la que destacan tres partidos políticos (¿tripartidismo?), tenemos partidos bisagra y representación de las minorías. Todo conseguido con los mismos elementos que configuran las demás leyes electorales del país porque, al fin y al cabo, los que decidimos quiénes nos representan en las instituciones somos los ciudadanos con nuestros votos. Nunca hay que perder de vista que ningún voto es, por definición, “inútil”.

PD. Reconozco que hay un matiz diferente en las elecciones nacionales, ya que los diputados y senadores se eligen mediante circunscripciones provinciales y no en un única circunscripción. De ahí las quejas de “el partido X ha obtenido más votos que el partido Y y en cambio tiene muchos menos diputados”. Es lo que le pasa, básicamente, a IU y UPyD. Siendo estrictos, no es cierto que a UPyD le costara 306.078 votos obtener su diputado: en realidad, le costó 131.242, que fue el resultado que obtuvo en Madrid. Los demás votos no influyeron absolutamente nada en el resultado final. Por su parte, Izquierda Unida debería tener en cuenta que esta ley electoral les permitió obtener hasta 21 diputados en las elecciones de 1996. Quizás, en vez de lamentarse tanto sobre la ley electoral cuando sienten que ésta les perjudica, deberían centrarse más en el trabajo de sus agrupaciones locales y provinciales: más trabajo a pie de calle, más contacto con el ciudadano real. En sus manos está cambiar la tendencia del ciudadano a votar por unas siglas sin prestar atención a los candidatos que realmente esta eligiendo. De hecho, esto es algo que todos los partidos deberían plantearse. Si estamos eligiendo a nuestros representantes por provincias, esto debería notarse en el trabajo diario de los diputados.

De la utopía de la listas abiertas, me remito a los resultados que se obtienen en el Senado para desmontar cualquier esperanza en que ese sistema sea una panacea universal.

En resumen, si quieres que cambien las cosas (o no), ¡VOTA!

4 thoughts on “¡VOTA!”

  1. CT, por lo que veo en la propia web del Ministerio, el límite está en un 5% para las elecciones municipales y en el 3% en las nacionales. Creo que ha sido así desde hace tiempo, no por un cambio reciente. Por lo demás, las autonómicas dependen de las Comunidades Autónomas: en la Comunidad Valenciana el límite es de un 5% mientras que en otras es del 3%.

    En todo caso, creo que un 5% es un límite demasiado alto.

  2. Desde mi punto de vista, creo que no hay leyes electorales buenas y malas, si no políticos buenos y malos. Quiero decir que el bipartidismo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y lo mismo ocurre cuando varios partidos se reparten el poder, que puede ser muy bueno, o muy, muy malo porque no se consigue sacar nada adelante.

    En cualquier caso, en lo que no me cabe duda es en lo que dices que HAY QUE VOTAR. Debería ser un deber, además de un derecho, como en otros países.

  3. Pues eso, hay que votar! Y que cada uno vote en conciencia, ya sea al PP, al PSOE, a UPyD, a los verdes, a la cofradía de amigos de la cerveza… a quien sea!

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