URBAN HYMNS

Madrid es un inmenso puzzle del que, más de diez años después de empezar a jugar con él, aun sigo encajando piezas.

La primera plantilla que utilicé fue el mapa del metro. Entre estación y estación había inmensos espacios en blanco que poco a poco fui rellenando. En mi mente, las estaciones estaban mucho más separadas entre ellas de lo que están en realidad. Fue una sorpresa la primera vez que descubrí que entre Embajadores y Lavapiés, por ejemplo, no había más que un par de manzanas de distancia. Poco a poco me fui convirtiendo en un peatón, un caminante que iba coloreando su mapa de la ciudad: Aquí está la casa cuyo tejado está decorado con cocodrilos, éste es el café donde nos dimos el primer beso, estas fueron las escaleras que me llevaron hasta nuevos amigos, ésta es la calle donde me gustaría vivir, éste es el lugar donde nos vimos por última vez, aquí hicimos grandes fiestas, aquí no… Sabes que el puzzle te está saliendo bien cuanto mayor es el número de piezas que te traen buenos recuerdos.

Esta semana encajé una nueva pieza al entrar por primera vez en cierto bar de la plaza Vázquez de Mella y comprobando una vez más que hay lugares en esta ciudad donde siempre es sábado aunque sea martes y que hay blogueros a los que vale la pena convertir en personas cada vez más reales. También puse en el mapa las piscinas de Franco Rodríguez y las terrazas de la Dehesa de la Villa, donde tomamos una caña mientras sonaba una extraña música de saxofón más propia de una película de David Lynch que del verano capitalino. Pero ese lugar siempre será recordado porque una amigo nos anunció que esa semana se iba a comprar un piso con su novio. Lo dijo sin darle importancia, como si no supiera que una hipoteca une mucho más que un anillo de boda.

9 comentarios en “URBAN HYMNS”

  1. Es curiosa esa sensación de Madrid, del metro, a mí me pasa igual … y me sigue pasando, porque ya ni subo :'(
    Y que mola mucho todo, sí :-)

  2. Creo que si me soltasen cuatro calles más allá de las otras 4 de Madrid que conozco (que rodean a otras 4 paradas de metros) sería igual que si me soltasen en Beirut.

    Y lo de desvirtualizar blogueros siempre es un planazo.

  3. Es parte de lo bueno que tiene Madrid, que por mucho que la recorras, siempre te quedará algún sitio por descubrir… E incluso los que conoces van cambiando. :-)

    El comentario de Proud no va tan desencaminado. El pasado margues fue la primera vez que vi a algunos blogueros a la luz del sol. Ya empezaba a pensar que sólo eran criaturas de la noche… :-D

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