UN MÉTODO PELIGROSO

Hay películas que parecen que se hacen con un ojo puesto en la Wikipedia y el otro en la temporada de premios. “El discurso del rey” sería un buen ejemplo: se toma una pequeña anécdota protagonizada por algún personaje histórico y se convierte en un guión cinematográfico donde los engranajes narrativos funcionan como el interior de un reloj suizo con sus toques de drama humano, sentimientos a flor de piel y una cierta épica. Con un reparto de grandes actores, una cuidada recreación histórica con bellos decorados y elaborados trajes y una dirección elegante y de toque clásico, el resultado es el que todos conocemos: éxito de público, buenas críticas y un puñado de Oscars.

A simple vista, “Un método peligroso” podría confundirse con este tipo de películas. El argumento relata la relación profesional y de amistad que mantuvieron a principios del siglo XX Carl Gustav Jung y Sigmund Freud, pioneros del psicoanálisis y de la psicología, así como la relación adultera que Jung mantuvo con una de sus pacientes, la futura psiquiatra Sabina Spielrein, quien también colaboraría posteriormente con Freud. Quienes hayan visto la película, reconocerán inmediatamente esta historia que relata el artículo de la Wikipedia dedicado a Jung.

“Mientras Freud exponía sus argumentos, yo sentí una extraordinaria sensación. Me pareció como si mi diafragma fuera de hierro y se pusiera incandescente —una cavidad diafragmática incandescente. Y en este instante sonó un crujido tal en la biblioteca, que se hallaba inmediatamente junto a nosotros, que los dos nos asustamos. Creímos que el armario caía sobre nosotros. Tan fuerte fue el crujido. Le dije a Freud: «Esto ha sido un fenómeno de exteriorización de los denominados catalíticos».

«¡Bah —dijo él—, esto sí que es un absurdo!». «Pues no», le respondí, «se equivoca usted, señor profesor. Y para probar que llevo razón le predigo ahora que volverá inmediatamente a oírse otro crujido». Y, efectivamente: ¡apenas había pronunciado estas palabras se oyó el mismo crujido en la biblioteca!

Freud me miró horrorizado”.

Con estos materiales de partida, un director como el desaparecido Anthony Minghella habría montado un melodrama lleno de emociones, sentimientos, amores imposibles, grandes diálogos, bellos planos y una banda sonora arrebatadora a cargo de Gabriel Yared. Pero “Un método peligroso” está dirigida por David Cronemberg, quien no es conocido precisamente por hacer películas convencionales o para todos los públicos (desde las cabezas que explotan de “Scanners” hasta la matanza de un Viggo Mortensen desnudo en la sauna de “Promesas del Este”, pasando por “La Mosca”, “Crash” o “Inseparables”). Y aunque comparada con estos títulos con fama de perturbadores, “Un método peligroso” parezca una almibarada comedia romántica, no deja de ser una película que puede desconcertar al espectador por su tono frío e intelectual. Más que contar a una historia, Cronemberg y el guionista Christopher Hampton sientan a sus personajes en el diván para analizarlos y diseccionar sus pensamientos y sus acciones. No hay concesiones al sentimentalismo ni al desparrame emocional. Tampoco hay una moraleja evidente, ni lecciones para la vida. La cámara no se recrea en los bellos paisajes de Viena y Zurich, ni la partitura de Howard Shore envuelve al espectador con violines y grandes arreglos. “Un método peligroso” no pretende emocionar, sino que propone al público establecer un diálogo intelectual sobre el funcionamiento de la psique humana, un juego al que los tres actores protagonistas se prestan gustosamente. Mientras el trabajo de Keira Knightley, sin ser malo, parece ajustarse demasiado a los tópicos cinematográficos que parece existir a la hora de dar vida a un enfermo mental, el ascendente Michael Fassbender y Viggo Mortensen ofrecen dos brillantes interpretaciones, en especial este último.

Días después de ver la película, al reflexionar sobre la misma, me di cuenta de que, aunque Fassbender interpreta a Jung como si fuera el héroe de la historia, una persona agradable, simpática y guiada por buenas intenciones, la película termina siendo muy crítica con el personaje: precisamente lo que Jung rechazaba de las teorías de Freud es lo que se esconde detrás de casi todas sus acciones. Sí, estamos hablando de sexo.

5 thoughts on “UN MÉTODO PELIGROSO”

  1. Es una buena película, pero hay que estar en la disposición de ánimo adecuada para verla. En otras palabras, que no es una peli para ver un domingo de resaca tirado en el sofá.

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