UN DÍA SIN BLOG

El martes por la noche quise entrar en mi blog desde casa y me encontré con una fatídica pantalla que me informaba de un error en el servidor. No empecé a hiperventilar porque ya sucedió otra vez y los de Hostinet lo solucionaron rápida y eficazmente. Esta vez lo han vuelto resolver en apenas un día.

Sin embargo, ayer me di cuenta de que echaba de menos mi blog más de lo que pensaba, incluso en estos tiempos en los que escribo con menos frecuencia o me cuesta más encontrar temas de los que hablar. Puedo estar en twitter, tumblr o facebook, pero el blog es algo especial. Supongo que es la parcela de la red 2.0 que más libertad te da, sin limitaciones de espacio, sin depender de seguidores y sin tener que compartir tu identidad con todo el ciberespacio. Por eso también es más fácil sentirlo de una forma más personal, como si te perteneciera más que las otras redes sociales.

Además, los artículos de un blog siempre tienen cierta entidad y personalidad en sí mismos, una profundidad que quizás les falta a los tweets y, desde luego, a las actualizaciones de estado de facebook, más inmediatas. Aunque sin los comentarios y el intercambio de opiniones con la gente que te lee un blog pierde parte de su sentido, el primer destinatario de lo que escribo soy yo mismo. Al fin y al cabo, esto tiene una gran parte de diario íntimo, de recopilación de todas las cosas que necesitas decir en voz alta sin importarte si te escuchan cero, una, cien o mil personas. Por eso, aunque haya altibajos y etapas de creatividad escasa o suprema pereza, no creo que abandone nunca a mi weblog.

6 comentarios en “UN DÍA SIN BLOG”

  1. Si, justo te iba a comentar y me di cuenta que no podía porque se había caído la web, y yo en mi caso sí me puse a hiperventilar ;-)

    Nada, sólo iba a comentar que a mí, las esculturas esas del Paseo de Recoletos me parecen una mamarrachería, con todos mis respetos a Xavier, como casi todo el arte contemporáneo, y que sí, que al Colón le podían haber dejado tranquillito donde estaba..

    Uy, que enfado tengo, a ver si me calmo un poco, yo creo que todo me viene de la caída de la web.

    Bueno, un beso majo, te seguiré leyendo después de semana santa. A pasarla bien.

  2. Internet se hunde, chicos, :-D

    Sí, es cierto que no hay nada seguro, puede que algún día reconvierta el blog de arriba abajo o decida abandonar la vida cibernaútica o puede que aburra hasta las ovejas, etcetcetc… Pero la verdad es que me gusta tener un blog. :-)

    Orni, las estatuas en sí mismas no son nada del otro mundo, pero me gusta como quedan en el Prado, transforman el paisaje urbano en otra cosa.

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