Twin Peaks: Music Walk with Me

Esta semana Showtime anunciaba que en 2016, 25 años después de la emisión de su último capítulo, estrenará la tercera temporada de Twin Peaks, la serie creada por David Lynch y Mark Frost y que, junto a otras producciones de los noventa como Expediente X o Murder One, podría considerarse antecesora de esta Edad de Oro para las series de televisión, convertidas en productos culturales devorados igualmente por intelectuales y frikis.

Aunque, en realidad, siempre se han producido grandes series de televisión, hay que reconocer que Twin Peaks marcó un antes y después en acabado técnico, complejidad narrativa y ambiciones estéticas. Twin Peaks nos trajo un reparto lleno de nombres relacionados con el cine de David Lynch, alguna que otra estrella de los 50 y 60 venida a menos y un puñado de actores y actrices jóvenes y guapos; nos anticipó que los lluviosos alrededores de Seattle serían el escenario de la década graciasa sus exteriores rodados en los bellos parajes de Snoqualmie Falls; y nos descubrió que se podía ser seguidor de una serie de televisión basada en un misterioso asesinato y diversos enredos sentimentales manteniendo intacto nuestro prestigio intelectual entre nuestros semejantes. Twin Peaks fue una serie para gafapastas muchos años antes de que los gafapastas se atrevieran a salir a la calle con gafas de pasta.

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Pero Twin Peaks fue también un fenómeno pop, un hito en la cultura popular cuya huella ha pervivido a través de los años. Las referencias que podemos encontrar a ella en series como >The Killing son más que evidentes, por ejemplo. Y gran parte del secreto de su pervivencia a través del tiempo está en su banda sonora: Twin Peaks demostró también que la música de una serie de televisión puede ir más allá de su sintonía de cabecera y estar a la altura de la de cualquier película. Compuesta por Angelo Badalamenti y con el propio David Lynch como autor de las letras cantadas por la etérea Julee Cruise, la banda sonora de Twin Peaks consiguió algo tan insólito como estar durante meses entre los discos más vendidos de nuestro país, donde, por cierto, fue emitida por TeleCinco en una de las primeras demostraciones de que una televisión privada podía competir con la estatal a la hora de comprar los derechos de emisión de producciones internacionales de éxito. Falling se coló en las listas de medio planeta y ha sido versionada en númerosas ocasiones, una de las últimas por nuestro querido Bright Light Bright Light. Por su parte, la melodía en la que se basaba la canción y que acompañaba los títulos de crédito de la serie le sirvió a Angelo Badalamenti para ganar un Grammy en la categoría de Mejor Interpretación Instrumental Pop. Aunque parezca mentira, no son muchos los galardones que Badalamenti guarda en su casa: increíblemente ni siquiera ha sido candidato al Oscar.

La influencia de la banda sonora de Twin Peaks no acaba aquí, ya que, además de muestras de “cool jazz” y otras dos canciones de Julee Cruise, uno de sus cortes más minimalistas, electrónicos y oscuros, el llamado Laura Palmer’s Theme, fue utilizado como base por Moby para el que sería su primer éxito, Go.

Así pues, Twin Peaks no sólo subió el listón de calidad para las series de televisión que le seguirían, demostrando que la pequeña pantalla estaba preparada para alcanzar una madurez artística que hasta entonces se consideraba exclusiva del cine, sino que es también, en cierta moda, responsable de que el público descubriera los encantos de la música electrónica.

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