TREINTAYTANTOS

El domingo celebramos cumpleaños pendientes en la terraza del piso del novio de un amigo de quien nunca pensamos que fuera a tener una relación que durara más de dos meses. Estábamos comiendo aceitunas y bebiendo cervezas y cocacola cuando una de nuestras amigas nos anunció oficialmente lo que algunos privilegiados ya sabíamos: que está embarazada de ocho semanas. Las reacciones fueron variadas: alguno se quedó boquiabierto y mudo durante segundos, otra amiga se levantó en seguida a abrazarla mientras exclamaba “¡qué envidia!”, hubo besos, abrazos, risas y chistes del tipo “vamos a ser tíos”.

Durante la comida, la conversación giró sobre planes de futuro. Algunos cercanos, como las vacaciones. “Por fin vamos a Nueva York”, dijo una. “Pues nosotros nos iremos a la Riviera Maya”, dijo otra mientras miraba a su novio. Días antes, me había confesado que esperaba que las palabras “fecha de boda” se pronunciaran durante ese viaje. Yo comenté que mis planes de vacaciones de verano consistirían básicamente en el pueblo y Madrid. Después llegó la hora de hablar de proyectos más lejanos, que generalmente giran siempre en torno a pisos y trabajos. “Yo nunca tengo nada nuevo que contar”, musitó otro amigo tristemente. Yo no supe qué responderle.

3 thoughts on “TREINTAYTANTOS”

  1. Por qué no tienes nada que contar? Porq ué parece que solo merece la pena contar los cambios o las cosas malas, y no la maravillosa rutina? ay

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