TRAPOS SUCIOS

Antes de trabajar donde trabajo ahora, trabajé en una productora que se encargaba de hacer la programación que se emite en medios de transporte como trenes, barcos y aviones. Básicamente, consistía en trabajar para Iberia, que nos tenía cogidos por los huevos porque había firmado la exclusividad de todos nuestros contenidos de producción propia. Sí, produccion propia, porque, aunque vosotros no lo sepáis, en los aviones se emiten programas, documentales y agendas culturales que nadie ve, aparte de películas cortadas (la censura más feroz sigue viva en los despachos de las aerolíneas). Sí, antes todos los aviones llevaban pantallas aunque el vuelo fuera un Madrid-Sevilla. Sí, eran aquellos tiempos en los que te daban de comer gratis, había espacio entre los asientos y las azafatas eran guapas y amables. Después, un día cualquiera de septiembre, unos aviones se estrellaron contra unos rascacielos y nada volvió a ser lo mismo. Pero esa es otra historia de la que hablaremos en otro momento.

Yo empecé a trabajar ahí casi por casualidad. Una amiga me dijo que buscaban redactores, llamé, hablé con el dueño de la empresa y al día siguiente comencé a trabajar. Mi primer trabajo de verdad. Mi primer contrato de verdad. Mi primer alta en la Seguridad Social. Todo por la increíble cantidad de cien mil pesetas al mes, que, por aquel entonces, me parecían una FORTUNA. Era feliz, estaba ilusionado y me iba a comer el mundo.

El primer día estuve viendo videos de la empresa. El estilo de redacción era pomposo y alambicado, muy hueco y barroco. Me dio igual, ya le daría yo un aire más periodístico, concreto y juvenil. El segundo y tercer día los dediqué a hacer un par de vídeos sobre estrenos cinematográficos. El cuarto día descubrí que no tenía nada que hacer.

-Esto… pues lo próximo va a ser un reportaje sobre la Real Fábrica de Cristales de La Granja, que lo están grabando ahora.
-Perfecto. ¿Hay algo de documentación (en esta oficina sin conexión a Internet… todavía)?
-Eeeer… tenemos este libro.

Así que me lei el libro de cabo a rabo. Hice notas, esquemas, resúmenes, un preguión, apunté las cosas más importantes e interesantes, etc… Vamos, lo que me habían enseñado a hacer en la Facultad (y lo que dicta la lógica).

Llegó el momento de montar el video con el autodenominado realizador y le enseñé el preguión.

-Eeee, bueno, todo esto sobre la historia de la fábrica, quitalo, porque no tengo imágenes para ello…
-Pero habrá que dar datos históricos, no? Con planos del edificio, etc…
-(Gruñido y silencio) Bueno, y esto quitalo también, porque no lo grabamos.
-¿Cómo? Pero si es lo más importante, las arañas de cristal, las vajillas, etc…
-(Gruñido aun más sonoro) Era una mierda. No era bonito.

Y estas tres palabras “no era bonito” echaron por tierra cuatro años de carrera y de disquisiciones sobre los criterios informativos, las cuatro uvedobles, la piramide informativa, el paradigma de Lasswell y otras sesudas lecciones convertidas, de repente, en zarandajas inútiles. Daba igual la información, la divulgación, el rigor o el entretenimiento. En aquel lugar, lo importante es que fuera “bonito”.

Yo estaba aconstumbrado, además, a que, por mucho que gruñera el editor, el criterio del redactor prevalecía siempre. En mi paso por la TVLocal como becario, ningún editor me corrigió jamás una noticia y siempre se buscaba la vida para encontrar imágenes adecuadas para cubrir el texto. Pero ahí no. Ahí lo que no era “bonito” no existía. Y a callar.

Y cuando en esas primeras semanas, intenté hacer las cosas a mi manera, el director me citó a su despacho para decirme que era un “orgulloso” y que “así no iba a hacer amigos en la empresa”. Sí, en ese momento me debía haber levantado e irme. Pero no.

Así que acabé escribiendo guiones ampulosos en los que lo esencial era conseguir describir un amanecer con el mayor número de palabras polisílabas posibles, llenando páginas y páginas de párrafos absurdos.

Nunca me he sentido tan frustrado en mi vida.

Y ésta es una de las principales razones por las que he arrojado la toalla. Seguiremos hablando de esa siniestra oficina en próximos episodios.

17 thoughts on “TRAPOS SUCIOS”

  1. No se si algun dia lo he dicho, pero la empresa española es la peor montada del mundo. En esas cuestiones, de si no haces nada y no molestas pero eres simpatico, guay. Si haces cosas, pero las haces bien y remarcas e intentas subsanar las que están mal hechas, eres de todo y te tachan de todas las listas de “Most Popular Guy”.

    La historia de mi vida, vamos

    Pero, NO TIRES LA TOALLA. Aun queda mucho por ahcer. Eres joven y con talento, asi que…

    La toalla ya la he tirado yo, que estoy mayor y acabadisimo. :P

  2. Joder Ace, me siento tan identificado, salvando las distancias claro.

    Yo lo único que te puedo decir es que sigas escribiendo, que lo haces muy bien, y que me/nos tengas al tanto de todo lo que hagas.

    Besotes.

  3. Vives en un mundo totalmente desconocido para mí, pero, por lo que cuentas, imagino que debe ser duro. Me parece muy interesante que hables de ello.
    Tú no te rindas y adelante, nene!

  4. Hmmm, que dice mi mucamo piloto que lo de las low cost apareció antes de que ciertos aviones aparecieran por el World Trade Center, tiatiatia. Del resto, po no sé, es lo que tiene el ser humano, que es muy imperfecto y muchos se conforman con serlo.

  5. Bueno, en todo hay baches de vez en cuando… Pero de ahí a haber tirado la toalla… Que no, que no, que todo se andará, con toalla, sin ella, vestido, en bolas… Ya verás que al final nunca sabes lo que está por venir (juer, me habré quedado calvo con la afirmación… jajaja)…
    Y que qué cabrones, no?
    En fin, que ánimos.

  6. Jose, como ya he puesto en algún comentario anterior, hay empresas que prefieren seguir con un mal modelo de negocio que intentar renovarlo. Y por lo general, hay que acoplarse a la masa, destacar puede ser muy peligroso. Porque como dice Maggie, hay muchos que se conforman con la imperfección, o peor aun, con la mediocridad.

    Por cierto, las lowcost habían salido antes de lo del 11S. De hecho, el 11S no fue más que una excusa para empezar a despedir gente, recortar costes y reconocer que se había acabado la época en la que volar era un lujo al alcance de unos pocos.

    Lo más frustrante es descubrir que no te dejan hacer las cosas como quieres, que no puedes hacer nada para cambiarlo y que lo que más te gusta hacer no te llena en absoluto. En fin, ya seguiré contando historietas de este tipo.

  7. Jajaja, gracias don Otto. No estoy desanimado en absoluto, eh? De momento, estoy satisfecho con las decisiones laborales que he tomado, porque ahora disfruto de una paz mental que antes no tenía. Digamos que, en realidad, la toalla no la he tirado, la he guardado…

  8. Por casualidad entré en el blog de ace76. Me encanté con lo que leia al abrir las paginas, llegando a imaginar e ir descubriendo que detrás hay una persona tan normal, que ello me convertia en un privilegiado que habia descubierto un delicioso filón diario de buena lectura. Gracias ACE76 por seguir con Vivo en la Era Pop. Te seguiré leyendo y saludandote de ves en cuando.

  9. El tema del destaque es peliagudo. Para mí la perfección es hacer bien tu trabajo y que se note por el trabajo, sólo por el trabajo.
    Y hay veces que la mediocridad te arrastra y terminas realizando trabajos mediocres, lo que no significa que lo puedas hacer mejor. Si a tu alrededor ves mediocridad e iguales sueldos a veces piensas… ¿seré idiota? Pero ahí está la dignidad para decirte: sí, eres idiota pero lo haces fenomenal. Y los jefes para pensar: ¡Gracias!, y decir, “se te olvidó hacer X noticia”.

  10. Hombre, Joserra, yo también creo que lo ideal es que uno destaque sólo por su trabajo, pero sabemos que la realidad es muy diferente. Al fin y al cabo, a no ser que seas un auténtico genio, todos los trabajadores tienen un nivel muy parecido, y entonces empiezan a entrar otros valores en juego. Saber vender tu trabajo es esencial, y si eres simpático, guapo o sociable tienes unos cuantos puntos ganados.

  11. Qué decepcionante suele ser el primer trabajo -de verdad- en una empresa privada. Cuando te das cuenta de que nada de lo que hagas o digas será tomado en consideración sin que antes lo consideren otras cinco personas que realmente no tienen idea de lo que estás haciendo, pero que saben “lo bonito” que queda ésto o lo otro en una hoja de publicidad, saben lo llamativo que es un 199 en lugar de un 202, saben que importa más apabullar con cantidad que convencer con calidad.
    También es tarde cuando te das cuenta de que esas personas a las que no les dices ni buenos días son las que te van a juzgar más tarde o más temprano, de las que dependerá tu trabajo en un siguiente nivel. Y que más vale una sonrisa en el momento adecuado y poner el culo cuando te lo piden porque si no te quedas sin sitio donde aposentarlo.
    Lo malo de muchas empresas españolas es que no hay un empresario dirigiéndolas. No hay una persona que se preocupe por saber cómo trabajan otras empresas, españolas o no, ni que se dé cuenta de que el simple hecho de que sus empleados estén contentos con lo que hacen provoca que lo hagan mucho mejor.
    Y pordiosyporlavirgendelgorritoazul, no me hableis de low cost…

  12. Muchas gracias Ace por este magnífico blog. Como ya te han dicho tantas veces escribes muy bien ( si no te lo digo reviento, jejeje) y siempre les estaré eternamente agradecido a los de jenesaispop por haber hecho posible que te encontrase.

    Un besote en los morrros!

    Francisco

  13. Rodri, algún día hablaré sobre cómo eran mis jefes en aquella empresa.. Vamos, de todo menos profesionales.

    Francisco, muchas gracias, lanzado! :-D

  14. Nunca me habías contado eso de la reunión con el director!!

    Y eso “por lo que he arrojado la toalla” o “la he guardado” es horrible horrible, y frustrante también!!! Por que todo es por lo sumamente cabezón y cerrado que eres! Y ya no te echo más la bronca, que veo que hay muchos lectores nuevos y hay que cuidarte bien, jaja

    MUAAAAAAAAACC!!

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