TRAMAS IMPERFECTAS

Si mi vida fuera un guión, la trama de este fin de semana habría sido algo parecido a esto: Diego y yo habríamos cogido el tren de la tarde a Pamplona, habríamos jugado al ajedrez durante el trayecto y habríamos sesteado recogidos en nuestros sillones y quizás agarrándonos de la mano, mi madre nos habría preparado dos camas juntas en la misma habitación y al día siguiente nos habría planchado las camisas y nos habría mirado sonriente cuando los dos estuviéramos elegantemente vestidos para ir a la boda de mi amiga. El sol habría salido, el cielo estaría azul y la ceremonia habría sido bonita. Diego y mis amigos se habrían gustado y nos habríamos reído mucho durante la comida. Después habríamos bailado mucho hasta altas horas de la noche y habríamos vuelto a casa medio borrachos, abrazados y besándonos furtivamente en los portales. El domingo por la mañana habría llevado de paseo a Diego por la ciudad para enseñarle alguno de mis rincones favoritos de Pamplona y le habría contado anécdotas de mis aventuras universitarias en los años noventa. Habríamos dormido en el tren de vuelta a Madrid y estaríamos contentos y felices.

Pero no, la vida no es el guión de una bonita comedia romántica sino que el argumento mezcla sin piedad todo tipo de géneros sin respetar pausas ni ritmos ni pautas. Todo transcurrió como describo en el párrafo anterior hasta que, cuando apenas llevábamos media hora de baile, miré la pantalla del móvil. Tenía un par de llamadas perdidas.

-Diego, te ha llamado tu hermana.

Diego se apartó del ruido para llamarla. Cuando volvió, supe nada más verle que algo no iba bien.

-Nico se ha puesto enfermo, está mi hermana con él en el veterinario…

Los perros son mascotas que se puede dividir en perros-patada, esos perros pequeñajos y feos que no hacen otra cosa que ladrar y molestar y dan ganas de ponerlos en órbita alrededor de Gaminedes, y perros-almohada, esos perros grandes y peludos a los que apetece abrazar y tumbarte con ellos en la hierba. Nico era de estos últimos. Yo salía al jardín con cualquier excusa para corretear un rato con él, darle galletas perrunas, rascarle la tripa e intentar enseñarle trucos variados con escaso éxito. Era un perro maravilloso, así que el domingo por la tarde, ya en Madrid, ya en la consulta de veterinario, no pude evitar unas lágrimas involuntarias cuando le vi tumbado sobre el suelo de una jaula, sin fuerzas para moverse, jadeando pesadamente. Cuando la veterinaria vino con La Inyección, salí al exterior a maldecir un rato mi suerte. Después, Diego también salió y nos abrazamos un rato largo. Un suspiro y a seguir adelante.

8 thoughts on “TRAMAS IMPERFECTAS”

  1. lo siento, esta semana ya son dos personas las que han pasado un mal rato con un perro y tú eres el tercero. Los sentimientos son iguales que hacia una persona y como tú dices, la vida es un guión imperfecto. Besos.

  2. Ros, es muy triste despedirse de una mascota, gatos y perros son animales que te dan compañía incondicionalmente. El día que Flauta, mi gato, se vaya al paraíso felino, será también muy triste.

    Es que era un perro maravilloso, Joserra.

    Raquel, sí, lo demás estuvo bien, eso es cierto. Sobre todo, lo de mi madre. :-) Y Diego acaba de terminar la carrera de Farmacia, me parece que no está muy relacionado con tu entorno laboral, :-D

  3. Siempre te parece que van a estar contigo toda la vida y de repente, ¡plas!, se van. La mía era una versión mini del “perro-almohada” pero más cabra…
    Muchos ánimos :)

  4. :(

    Oye, yo tengo un perro-patada prácticamente igual a los que describes aquí, pero en el fondo son adorables… O al menos lo son para sus amos, no tanto para las visitas :).

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