TITS ON THE RADIO

Hace un par de días, ante el nivel de ñoñería que estaba alcanzando este blog, mi hermano me sugirió dos temas alternativos: cacas y tetas. Como el tópico de la caca ya fue desarrollado por Doña Margarita la Moderna en la Cadena COPE, yo me ocuparé del otro asunto.

Además, Joserra ya abrió ayer el debate con esta declaración:

“En mis cenas de empresa abundan las empleadas enseñando tetas”

Ante tamaña noticia, mce79 comentó que “molan esas fiestas”, salivando como Chicho Terremoto en una tienda de lencería.

Joserra quiere añadir otra puntualización: “En esta sociedad está bien visto marcar las tetas pero está mal visto marcar paquete”. Como diría Coco, pezón, bien; glande, mal.

Cuando surge este tema de debate tan elevado, Joserra critica a estas compañeras de curro que complementan (o suplen) sus cualidades profesionales con la exhibición de su anatomía. Yo suelo replicar que, más que a ellas, habría que criticar a los directivos cincuentones que siguen babeando por un escote y convierten este hecho en un criterio para conceder ascensos y contratos. Ante este panorama, no me extraña que ellas se aprovechen de tanta profesionalidad. Quizás yo también lo haría si fuera ellas, ¿será por haberme criando viendo Falcon Crest, Melrose Place y otras series protagonizadas por mujeres malvadas, inteligentes y curvilíneas? El único problema es que los hombres, generalmente, no podemos jugar a este juego. Y el del peloteo y el lameculismo no es tan divertido.

Dejándonos de frivolidades, es evidente que, en un mundo laboral ideal, la imagen no sería importante. Pero en el mundo real, entre dos curriculos iguales, con una formación parecida y capacidades similares, ¿a qué candidato coger? ¿Al simpático? ¿Al que sea de tu mismo equipo de fútbol? ¿Al guapo? ¿Al feo? ¿Es el físico una cuestión tan irrelevante? ¿Deberíamos invertir en vestuario, gimnasios y maquillaje a la vez que en masters y cursillos de formación? Hace unos días, le comenté a Joserra que pensaba que un vestuario y una actitud demasiado informales (o demasiado formales) se podía convertir en un obstáculo a la hora de acceder a puestos de mayor importancia. Todos sabemos que ciertos cargos tienen ciertos uniformes y ciertas actitudes, ¿hay que saber vender a los jefes que tú también podrías desempeñar esos papeles? ¿Ir siempre con camisetas puede bloquearte el acceso a un trabajo de americanas?

16 thoughts on “TITS ON THE RADIO”

  1. Yo estoy convencido que en el mundo laboral, como en el real, la imagen es importantísima, aunque no suficiente gracias a Dios. Imaginaos de Vicepresidenta a Mar Flores en vez de a la mona Chita ;-)

  2. Nada, Joserra, aqui hay que dar la cara… o el nick, jajaja

    En efecto, lo importante es Saberse Vender. Aunque también es fudamental tener Algo que vender. Como dice Dani, yo confío en que un par de tetas o un buen culo no basten por sí solos para triunfar. Por cierto, nuestra Vicepresidenta es estupenda y no dejo que nadie se meta con ella, ale.

    Hmmm, no sé si un trabajo de americanas… pero igual un sueldo de americana sí que me gustaría tener. :-D

    Con tetas o no, la fiestas molan!

  3. Me gustaría hacer una puntualización imprescindible, como todo lo que yo hago: el pezón femenino es un tema muy delicado. Casi de él depende el concepto de desnudo. La titi puede llevar dos monedas de un céntimo de euro en cada pezón que, con tal de que no se vea, la foto será inocente y divertida. Si enseña el pezón, ya hay desnudo y provocación.

    Lo que son las cosas, ¿eh?

  4. jajajajaja, Angel, muy bueno y muy cierto, a mi me encanta cuando en programas de televisión “censuran” los pechos femeninos tapando únicamente los pezones. El pezón marca la pornografía.

  5. El aspecto es muy importante en todos los sentidos, sobre todo porque identifica y posiciona, aporta mucha información que puede ser errónea, pero que está ahí. Por ejemplo, un chico que vista sólo de Ralph Lauren, Gant y Tommy Hilfiger, ¿no está capacitado para trabajar como estilsita o redactor de moda en Neo2, Vanidad o tendencias? Por supuesto que sí, pero nunca conseguirá el trabajo. Del mismo modo, alguien que sólo usa camisetas y que tiene fobia a los trajes, difícilmente será propuesto para un cargo que necesite esta prenda.

  6. Lamento deciros que NO OS HABÉIS ENTERADO DE NADA, panda de malpensados.

    A las mujeres nos gusta ponernos guapas para ligar. Y a esas jovencitas con escote de las que hablas -y no tengo ninguna duda de lo que voy a afirmar- les gusta algún compañerito de trabajo SEGURO. Las cenas son el contexto perfecto para romper barreras y probar suerte: un par de cervecitas, un poco de sonreir y, hala, a ver si de una puta vez descubro si a este tío le gusto o no. Yo, cuando me he puesto mona para una cena de trabajo, ha sido por eso, y no para subir peldaños laborales. Que a todos nos gusta subir peldaños de día y en vertical, no de noche y en horizontal.

  7. Esti, no dudo de que la gente se pone guapa para las fistas, ya sea para ligar o no. Yo, desde luego, lo hago. Y estoy seguro de que un amplio porcentaje de personas no lo utilizan con fines de ascensión profesional. Sólo quieren estar guapas o guapos.

    Pero no vamos a ser tan ingenuos para negar que existen muchas formas de relacionarse con jefes cincuentones. Algunos recurren al peloteo, y algunos pueden recurrir al tonteo más o menos inocente. Yo creo que son una minoría muy pequeña, pero es algo que está ahí, que se puede ver. Especialmente, digamos, en empresas más conservadoras.

    Luego podríamos hablar como, sociológicamente, las mujeres tienen, en principio, mucha más libertad y variedad en el vestir en el mundo laboral que los hombres. Y sí, el tema pezón es complejo. Que se lo digan a Janet Jackson.

    De todas formas, estos son pequeños detalles, lo que quiero decir es que no podemos obviar que la imagen puede ser mucho más importante de lo que pensamos en el mundo laboral, porque como bien dice Nils, nos identifica y nos posiciona. Y para terminar a lo Carrie, ¿tienen los guapos más posibilidades de triunfar? :-D

  8. Pues yo marco tetas porque lo valgo y marco paquetón aunque no quiera…
    Respecto al corporativismo, siempre cogemos a los nuestros… o sea, primero que sean maricas, y luego al más wapo… y si no hay marica wapo, entonces cogemos al hetero más wapo y nos pasamos meses diciendo “seguro que es marica, pero no lo sabes”, JUASJUSJUAS!

  9. Pero es que tú, Otto, los contratarías por su contorno de pectoral y biceps! :-D

    RMN, pero intercambian hielitos, que lo he leido yo. :-P

    Yo supongo que, si tuviera que contratar a alguien, preferiría que fuera alguien que me cayera bien en la entrevista. Pero claro, esto es tan subjetivo… Supongo que el sentir afinidad por los que son como tú es inevitable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *