TIME AFTER TIME

Hace unos días miré el reloj de la puerta del Sol y descubrí que en esa pequeña parte del universo el tiempo había sido suspendido. Alguien había mandado quitar las agujas de la esfera lateral derecha. Solos sobre el cristal, los números romanos transmitían una clara sensación de absurdo. Yo le hice una foto con mi movil, pero la calidad era tan mala que sólo se veían manchas borrosas, como cuando yo me quito las gafas y el mundo se desenfoca. Ayer el reloj continuaba ciego, mudo y sordo y yo me pregunté cuánto tiempo se tarda en arreglar el tiempo.

Mientras tanto, una chica extremedamente sonriente me dio una postal. Temí que fuera publicidad de la Cienciología, pero no. En un lado, un dibujo a medio camino entre lo infantil y lo cursi mostraba a dos paracaidistas cayendo. Uno llevaba una cámara en la cabeza y el otro le preguntaba: “Oye. ¿Y tu paracaidas?”. En el anverso se contaba la historia del paracaidista que fue contratado para grabar el primer salto de un compañero y sin darse cuenta se lanzó al vacío con todo el armatoste audiovisual cargado en la espalda, pero sin el paracaidas. Ésta es una historia real, que sucedió en 1988 y apareció en la prensa de la época.

Quien había redactado ese texto se preguntaba en qué habría pensado aquel hombre en los tres minutos que tardó en encontrarse con la muerte. Después hacía esta tremenda reflexión:

“Diez hombres de cada diez experimentan la muerte”.

Y después decía que sólo Jesucristo puede ayudarnos a sobrevivir a la muerte eterna. Me dio la impresión de estar volviendo al Medievo, un tiempo en que las iglesias decoraban sus paredes con esqueletos bailarines y almas devoradas por monstruos infernales y en que el mundo no era más que un Valle de Lágrimas. A mí me enseñaron que la religión debía, sobre todo, dar solución a los problemas de la vida presente. El futuro no existe. Y en la Puerta del Sol, aquella tarde, ni siquiera existía el presente. Quizás deberíamos quitar las agujas a todos los relojes.

5 pensamientos en “TIME AFTER TIME

  1. Joserra

    Un día a mí en el aparcamiento de Ikea me dieron una tarjeta de esas de los portes piratas que te llevan a casa los muebles montables en una furgoneta. Por un lado la información de los portes, pero al darle la vuelta, ahí me apareció la cara de Jesucristo, toda seria, como casi siempre. Claro, buen truco de marketin, así te da como cosa tirarla a la basura.

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  2. Ángel

    Memento homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris.

    La Iglesia siempre ha recordado que este valle de lágrimas es de paso, pero que hablando de paso, hay que pasarlo bien, cosa que tu nueva amiga probablemente se niegue a aceptar citando algún párrafo del Levítico.

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  3. ace76 Autor

    Pues eso, hay que pasarlo bien! Que aquí sólo pasamos un rato y tenemos toda la eternidad por delante para estar muertos.

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