THE TIME IS NOW

Llegó la fecha señalada y el 20 de agosto mi hermano se casó con Rocío en un pequeño pueblo cercano a Badajoz. Es imposible resumir en pocos párrafos todos los momentos y todas las emociones vividas en ese fin de semana. Si tuviera que elegir uno, puede que fuera cuando comenzaron a sonar las notas de Hoppípolla, de Sigur Ros, y los novios abrieron el baile uno en brazos del otro, solos en la amplia pista de la carpa, mirados y admirados por todos. Más de uno no pudo contener las lágrimas.

En días anteriores, mi madre me confesó que temía que no pudiera dejar de llorar cuando entrara con mi hermano en la iglesia. Sin embargo, cuando llegó el momento, no hubo lágrimas en su rostro sino una enorme sonrisa y un brillo especial en sus ojos. La misma emoción, distintas formas de expresarla. Yo también sonreí mucho durante esos días.

Tampoco olvidaré cuando vi aparecer por primera vez a la novia, que llegaba caminando desde su casa hasta la iglesia acompañada por familiares y amigos. Sé que se dice que todas las novias están guapas el día de su boda, pero más allá del tópico, Rocío estaba verdaderamente espectacular con su vestido blanco. Guapa de verdad.

Creo que es también la primera boda en la que se agradece un poco de lluvia. El viernes, al hacer la parada técnica para comer en Trujillo, bajamos del coche y nos envolvió un viento de fuego. Por la noche, mientras cenábamos con unos primos y otros primos, el termómetro seguía estando por encima de los treinta grados celsius. Mientras se celebraba la boda, yo sentía el sudor bajar por mi espalda. Sin embargo, el cielo se fue cubriendo y cuando llegamos a la villa donde se servía la cena en un patio descubierto, gotas de lluvia caían de vez en cuando sobre nosotros, refrescando el ambiente… y poniendo una nota de suspense. ¿Qué hubiera pasado si llega a llover de verdad? Afortunadamente, la tormenta no descargó con todos sus rayos y truenos hasta que estábamos en la carpa, a las cuatro de la mañana, danzando kuduro.

También recordaré la boda de mi hermano como la primera vez en que me presenté ante toda mi familia con Diego a mi lado. Ya no estaré nunca más dentro de un armario. Cuando llegó el momento en que nos hicimos las fotos con los novios delante del altar, mi madre subrayó que nos las haríamos “con Diego”. Puede que ese sea mi otro gran recuerdo favorito de ese fin de semana.

8 comentarios en “THE TIME IS NOW”

  1. Me alegro muchísimo que todo fuera bien!!

    Si al final siempre son peores los miedos que tenemos que lo que sucede en la realidad…

    Un beso para los dos, guapo!! (y para el gatito) ^^

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