The Killing

¿Quién mató a Laura Palmer? Ése era el enigma en torno al cual giraba Twin Peaks, uno de los títulos fundamentales de la televisión de los noventa y una clara demostración de que la llamada edad de oro de las series comenzó en realidad hace mucho. Dos décadas después llegó The Killing, adaptación de una miniserie danesa y estrenada en 2011 por AMC, ese canal de televisión por cable que en pocos años ha pasado de emitir exclusivamente cine clásico a convertirse en el mayor rival de la HBO, para plantearnos una nueva pregunta: ¿Quién mató a Rosie Larsen?

Ambas series están ambientadas en el estado de Washington, una en el ficticio pueblo de Twin Peaks, la otra en Seattle, la azulada ciudad donde siempre llueve. En el arranque de The Killing se pueden ver ecos del de Twin Peaks: el cadáver de la joven Laura Palmer aparece envuelto en plásticos. En el de The Killing, la detective Sarah Linden acude a la escena de un crimen donde parece encontrar el cadáver de una mujer envuelto en plástico… para descubrir instantes después que es una broma de sus compañeros para celebrar que es su último día de trabajo. O al menos, eso es lo que planea, porque el descubrimiento del cuerpo sin vida de una joven adolescente en el maletero de un coche sumergido en un estanque trastoca su vida para siempre. Pero si en algo se parecen las dos series (y es algo que comparten con otras series basadas en la resolución de un asesinato como la reivindicable Murder One) es en que, al final, lo menos memorable resulta ser la identidad del asesino.

Aunque The Killing ha manejado (y abusado) a lo largo de sus dos temporadas el recurso del cliffhanger al final de cada episodio, mareando al espectador con un exceso de pistas falsas, lo que atrapa al espectador es el retrato minucioso de las consecuencias que un asesinato tiene en su entorno: el proceso de duelo de una familia rota de dolor, la investigación policial, cómo las altas esferas políticas de la ciudad se ven salpicadas por el crimen… Por supuesto, tratándose de una serie de AMC, tanto la ambientación como la dirección son brillantes. Pero si algo destaca es el trabajo interpretativo de todo el reparto, actores que consiguen convertirse en unos personajes íntimamente dañados por sus secretos y preseguidos por su pasado. Entre ellos brilla especialmente la pareja protagonista, Mireille Enos y Joel Kinnaman, quienes interpretan a Linden y Holder, los encargados de investigar el caso. La química entre ambos es motivo suficiente para declarar a The Killing como una de las mejores series que hemos podido ver este 2012.

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