THE HEAT IS ON

Calor. Hace calor. Mucho calor. Es lo único en lo que puedo pensar ahora mismo. Me tumbo en mi cama e intento dormir. No hay manera. Conecto el aparato de aire acondicionado portatil, ese armatoste surgido de una pelicula de cienciaficción de los 60. Ahora se está mejor, pero con este ruido no se puede dormir. Cuando vaya a otro concurso y me lleve otro pellizco euril, a Dios pongo por testigo que pondré aire acondicionado en mi casa aunque vaya contra mis creencias. Lo siento, señor Gore, pero mi salud mental me preocupa un poco más que la salud del planeta. No me mire así, por favor. Sí, a mí también me dan pena los osos polares que se ahogan porque se derrite el Polo Norte, pero escuche, es que yo tambíen me estoy derritiendo y no es cuestión de que donde había un ace76 sólo quede un charquito de sudor. Supongo que una o dos personas me echarían de menos… aunque sólo sea un poquito.

Esto es como siempre, yo decía en invierno que echaba de menos el calor veraniego, pero una cosa es una cosa y otra cosa es un avión. El sábado salí a la calle para ir por la tarde al gimnasio (donde más que nada pase el rato montado en la bicicleta estática, porque, ¿creéis que con este calor uno tiene fuerzas para ponerse a levantar mancuernas? Además, el lugar estaba repleto de hombres sudorosos. No me extraña que estén tan cachas si se pasan la vida en el gimnasio, la verdad. De hecho, yo creo que alguno vive ahí y se alimenta exclusivamente de avena y batidos de proteinas) y no es que hiciera calor, no. Caía fuego del cielo. Ahora sé como se siente un pollo cuando está en el horno. Ni siquiera una tormenta de verano con espectacular aparato electrónico pudo hacer nada para bajar las temperaturas.

Para sobrevivir sólo tenía dos opciones: instalar una tienda de campaña en la FNAC, el Corte Inglés, Zara o algún otro templo mercantilista con climatización interior, o permanecer en mi humilde hogar a menos de un metro del ventilador. Opté por esta solución, así que he pasado gran parte del fin de semana en calzones, tumbado en el sofá y viendo el DVD coleccionista de “Zodiac”, con todos los extras incluidos. Aunque como no sólo de JakeG vive el hombre, también tuve tiempo para pasar el viernes con el wapo Diego. Practicamos diversos pecados como la gula y la pereza, fuimos a ver “Coraline” y nos encantó, entre otras actividades variadas.

El otro gran evento del fin de semana fue el cumpleaños de Proudstar, una gran fiesta que terminó a altas horas de la madrugada. Pero eso mejor que lo cuente él. El enlace está ahí, a vuestra derecha. Yo sólo diré que me lo pasé genial. Y ahora, si me disculpáis, voy a meter la cabeza bajo un chorro de agua fría en el lavabo.

11 comentarios en “THE HEAT IS ON”

  1. Pobres las gentes que habitan los gyms ^^
    Yo con el aire acondicionado tengo sentimientos encontrados, la verdad… creo que es un gran invento para casa, pero no para los sitios públicos en los que se suele bajar el termostato hasta los 14º… Ahí yo mataba ¬¬

  2. Tendrás un piso alto, o antiguo, o las dos cosas.
    Yo hay días que salgo a propósito al patio o a la calle a entrar en calor porque tengo frío.

    Alquilo habitaciones ^^

  3. Alto y antiguo, en efecto. Es una bonita casa aburhadillada… que se recalienta al sol como un turista inglés en Mallorca.

    En fin, el verano que viene voy a poner aire acondicionado y tendré pingüinos bailando claqué en el cuarto de baño.

  4. Pues sí, aunque caluroso, no me puedo quejar de mi puente.

    Aun me quedan concursos por ir, como “Pasapalabra”, “El muro infernal”, “La ruleta de la suerte”… Lo que pasa es que no me gustan mucho.

    Y sí, Proud, he ido a varios concursos, jejeje.

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