TEARS DRY ON THEIR OWN

Como tantos otros y tantas otras antes y después, ella llegó a mi vida desde la pantalla del televisor. MTV Hits ponía videoclips y me hacía compañía mientras fregaba platos. De repente, una chica de melena morena, rizos descuidados y ojos perfilados con eyeliner negro cantaba con voz de negra que no quería ir a rehabilitación sino quedarse en casa escuchando a Ray (Charles). Todo en la canción transmitía un fuerte aroma al soul de la mejor Motown. El éxito no tardó en llegar. El mundo conoció así a Amy Winehouse (y al productor que había detrás de ese impecable sonido, el bello y talentoso Mark Ronson. Pero esta historia no trata sobre él).

Amy no tardó en dejar claro que ella no era una buena chica y que la letra de “Rehab” tenía mucho de autobiográfica. Las excelentes críticas, las ventas millonarias, los premios de la industria no tardaron en venir acompañados de portadas en los diarios sensacionalistas, fotos de borracherras desesperadas por las calles de Londres y vídeos de actuaciones desastrosas en conciertos alrededor de todo el mundo. Amy era a la vez objeto de admiración y de burla. Yo tuve la ocasión de verla en el “Rock in Rio” cuando ya era una muñeca rota por el alcohol y las drogas, cuando la vuelta al negro empezaba a parecer más que irreversible.

Flash-Back: “¿Aparecería Amy Winehouse o no? Yo estaba convencido de que, aunque estuviera borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase, la organización la sacaría al escenario para que la viéramos. Llegaron las nueve y la excelente banda de la Winehouse salió al escenario para anunciar, ladys and getlemen, que Amy iba a salir. Y en efecto, salió con su vestido, su peluca y sus corazoncitos con el nombre de Blake en la cabeza, borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase. A cada lingotazo que se metía, cada amago de caerse, cada tocamiento de teta, el público aullaba y vitoreaba enloquecido. Incluso le cantaron esa pegadiza coplilla que dice “Alcohol, alcohol, hemos venido a emborrasharnos…”. ¿Patético? No, lo siguiente. A pesar de todo, de que Amy estaba ausente y cantaba las canciones sin ser verdaderamente consciente de lo que hacía, se podía vislumbrar algun brillo y alguna emoción en medio de la catástrofe”.

Cuando ahora pienso en aquel concierto, lo que más recuerdo es que Amy parecía una chica desamparada y desvalida perdida en un mundo que la superaba. Artistas con vidas excesivas los ha habido a cientos dentro y fuera del maldito Club de los 27, pero esos excesos casi nunca les acompañaban en el escenario. Me pregunto si Amy era realmente feliz cantando, si en la música encontraba algo de consuelo a sus fantasmas internos. Sospecho que, en realidad, no. Quizás lo único que quería era quedarse en casa con su Blake y beberse la vida a tragos como una pareja de yonkis del amor y la heroína. Quizás al final el amor es un juego en el que siempre se pierde, demasiadas mañanas levantándose sola sin que estuvieran a su lado ni Frank ni el señor Jones pesaron más que su talento, su voz y su espíritu de heredera directa de las grandes damas del Soul. Todo esto formará parte para siempre de su leyenda. Todos la vimos autodestruirse y nadie supo ayudarla. La noticia de su muerte vino seguida de un cortejo de lamentos y chistes fuera de lugar en las redes sociales. Con el tiempo, cuando las lágrimas ya se hayan secado por sí mismas, la echaremos de menos. Mucho.

8 comentarios en “TEARS DRY ON THEIR OWN”

  1. es que me parece increible que todos sabían lo que tenía y no fueron capaz de inhabilitarla y dejarla una buena temporada en una clínica. Me imagino que cuando uno no quiere curarse no se cura pero ufff.

  2. Pues eso, que eso mismo fue lo que pensé yo cuando me enteré el sábado por la tarde: qué mierda y qué lástima que no pudiera salir de ese infierno, que nadie pudiera ayudarla, que no se dejara ayudar … es que era muy buena cantando la jodía ….

    Besicos.

  3. Sí, supongo que dentro de poco saldrá algún recopilatorio. Y habrá que sumarle lo que ya está vendiendo de nuevo el “Back to black”.

    Y sí, a mí lo que más me impacta es que todo el mundo supiera lo que le pasaba y nadie fuera capaz de ayudarla. Pobre Amy.

  4. Porque el alcohol y las drogas son el síntoma pero no la enfermedad, a veces. Hay gente que tiene un carácter adictivo y que pruebe lo que pruebe, se enganchará. Si le sumas las compañías o la facilidad para encontrar la droga de elección, es muy fácil que se enganche. Pero le cambias a la gente de alrededor, toman conciencia de que pueden estar sobrios y divertirse, y esa gente, si consigue dejar de beber o drogarse, es posible que ya no vuelvan a caer.
    Sin embargo, en el caso de mucha otra gente, el alcohol y las drogas enmascaran un problema más de raiz. Y hasta que no se solucione o se aprenda a vivir con ello, no puede dejarlo. Siempre recaerá, porque por mucho que corras los problemas nunca te abandonan y siempre te alcanzarán, porque están dentro de ti.

    Por supuesto, esta es sólo mi opinión, y no conocí a Amy (obviamente).

    Y vaya rollo que os he pegado…

  5. Fuera un caso o fuera el otro, el caso es que nadie consiguió ayudar a Amy. Quizás ni siquiera ella quería que la ayudarán… En fin, al menos nos queda la música.

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