COMO PASAR LA NOCHE SIN ENCENDER LA TV

Durante estos días estoy repasando mi colección completa de mp3 acumulados en el ordenador desde la invención de las redes P2P, comprobando que todos los nombres estén bien escritos, borrando algunos repetidos y descubriendo llamativas ausencias (que la mula se encarga de corregir). Supongo que cuando termine el repaso, ya tendré almacenadas prácticamente todas las canciones antiguas que conozco y que me gustan.

Anoche fue el turno de Shania Twain, Shanice, Sheryl Crow y Shirley Bassey. Mientras escuchaba hits del calibre de “Copacabana”, me dedicaba a echarle un vistazo al número de la revista Details que compré en el JFK al volver de Nueva York. Me leí las primeras cien páginas. Lo de leer, en realidad, es un decir, porque como toda buena revista americana las primeras páginas están dedicadas exclusivamente a publicidad. Que si Gucci, que si Dior, que si Armani, que si Nautica, que si Versace, que como puede ser modelo JonK con esas cejas, que qué cara de adolescentes desnutridos tienen algunos modelos y modelas… El anuncio que más me gustó fue uno de esa especie de Cortefiel yanqui llamado Banana Republic, porque la foto es bonita y porque WillC no tiene pinta de haber acabado la EGB anteayer y no pone morritos dramáticamente intensos.

Sonriendo en la República Bananera

Después de estas distracciones tan masculinas (la verdad, sólo me faltó exfoliarme el cutis, ponerme rulos en el pelo e irme a acostar con una mascarilla en la cara para completar la noche) me fui a la cama antes de lo habitual, aunque tardé en pillar la posturita más de lo que acostumbro. Siempre termino levantándome con la sensación de no haber dormido lo suficiente.