Lista UK: número uno para Bastille

Mientras esperamos a que llegue el último trabajo de David Bowie, la lista de discos más vendidos en Reino Unido tiene esta semana como número uno a Black Blood, el debut de Bastille, un cuarteto londinense encabezado por Dan Smith. Con un sonido a medio camino entre el rock y la electrónica, quizás estemos ante uno de los primeros grandes descubrimientos del año. Esos coros casi ochenteros que adornan Pompeii pueden convertirse en su camino al éxito… o acabar cansándonos dentro de una semana.


Bastille – Pompeii on MUZU.TV.

Emeli Sandé aguanta en el segundo puesto, mientras que la tercera plaza es para el disco más reciente de Stereophonics, Graffitti on the train. Se ve que aun conservan bastantes seguidores en su país natal. No sé si Dido puede decir lo mismo: Girl who got away debuta en la quinta posición. Recordemos que mientras los dos primeros trabajos de Dido, No Angel y Life for Rent superaron con mucho los diez millones de copias vendidas en el mundo cada uno, su anterior disco, Safe Trip Home apenas llegó al millón. De todas formas, no parece que le importe mucho. Y siempre se puede consolar pensando que a Kate Nash le ha ido mucho peor. Mucho peor. Si Made of bricks fue número uno y My Best Friend Is You alcanzó en el octavo puesto, el tercer disco de Nash sólo consigue situarse en el número 85 de la lista. Girl Talk ha tenido como sencillo de presentación a la guitarrera 3am.

En la lista de sencillos, Justin Timberlake consigue mantenerse en lo más alto una semana más gracias a Mirrors. Pisándole los talones está Bruno Mars con su balada al piano, When I was your man. La entrada más fuerte ha sido la de Bridgit Mendler en el 7 con Ready or not, pop Disney con referencias al tema del mismo nombre de The Fugees y frases del tipo «You’ll be my William, I’ll be your Kate».

Lista UK: Los Miserables repiten en el uno.

Por segunda semana consecutiva, la banda sonora de Los Miserables ocupa el puesto más alto en la lista de los discos más vendidos en el Reino Unido. Le siguen en el top5 Emeli Sandé, Calvin Harris, Jake Bugg y Rihanna, mientras que la entrada más alta de la semana es la de I am Kloot en el décimo puesto con Let it all in. Es el sexto disco de esta banda de Manchester que consiguió ser finalista para el premio Mercury con su anterior trabajo, Sky at night, en el que contaron como productores con Guy Garver y Craig Potter, miembros de Elbow. Ambos repiten su labor en este Let it all in y la verdad es que su influencia es más que evidente en los arreglos orquestales de temas como These days are mine.

Otras novedades de la semana corren a cargo del pianista italiano Ludovico Einaudi con In a time lapse en el 24; de Adam Ant con Adam Ant Is the Blueblack Hussar in Marrying the Gunner’s Daughter, su primer disco en casi 18 años en el 25; del grupo de rock Mallory Knox en el 33 con Signals; y de Blackout en el 35 con Start the party. En el 41 aparecen The Joy Formidable con Wolf’s Law. El estilo con el que les etiqueta la Wikipedia es Dream Pop y, escuchando el evocador tema que da nombre al disco, hay que darles la razón.

En la lista de sencillos hay un nuevo número uno. Se trata de Get Up (Rattle), de los holandeses Bingo Player con la colaboración de Far East Movement. Es un tema bailable con un sonido bastante noventero en cuyo éxito seguro que ha tenido mucho que ver su videoclip, en el que un grupo de patos se enfrenta a una pandilla de jóvenes gamberros.

Mucho más abajo, en el 90, nos encontramos con Indian Summer, el segundo sencillo de adelanto del próximo disco de Stereophonics, Graffiti on the train, que se publicará el próximo mes de marzo.

Lejos quedan los tiempos en que canciones como Dakota o Have a nice day ocupaban los puestos altos de la lista…

TIROLINAAAAAAAAAAAAA

Pues no, al final no hubo ni miedaco, ni grititos, ni ataques al corazón, ni vértigo, ni humillación pública, ni nada. Sencillamente, no nos montamos en la tirolina. El Acompañante dijo que iba demasiado despacio y que no molaba nada. Yo respiré aliviado al ver que no tendría que poner mi vida en manos de un cable de acero y un arnés situado a miles de metros de altura…

…así que nos dimos una vuelta por ese centro comercial llamado «Ciudad del Rock», donde, de vez en cuando, hay algún concierto. El chill out era del Corte Inglés, la pista de snow era de Colgate, la noria era de Moviestar y la Oficina de Turismo de Brasil. De hecho, sólo podías montar en la noria si eras cliente de esa compañía telefónica y mandabas un SMS. ¿Cutre? No, lo siguiente, es decir, el stand de la empresa de trabajo temporal Randstad con su karaoke para que te sintieras como una auténtica estrella del rock. Para compensar, en el stand de Snickers Extreme nos regalaron varias de mis chocolatinas artificiales favoritas.

A las seis y media vimos un poco de la rumbita porrera buenrollista de Los Delinquentes antes de que empazaran a tocar los Stereophonics, un grupo que suena como si Oasis tuviera un buen cantante y no un dios del rock al frente. Ruido guitarrero y voz masculina. Para mí, la combinación perfecta. Air guitar y saltos mientras el grupo tocaba canciones desconocidas para prácticamente todos los asistentes, incluyéndome a mí. Por suerte, no faltaron «Have a nice day», «Maybe tomorrow» en versión acústica y para cerrar el concierto, «Dakota». You made me feel like the one…

Entonces comenzó el suspense. ¿Aparecería Amy Winehouse o no? Yo estaba convencido de que, aunque estuviera borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase, la organización la sacaría al escenario para que la viéramos. Llegaron las nueve y la excelente banda de la Winehouse salió al escenario para anunciar, ladys and getlemen, que Amy iba a salir. Y en efecto, salió con su vestido, su peluca y sus corazoncitos con el nombre de Blake en la cabeza, borracha, dando tumbos e incapaz de articular media frase. A cada lingotazo que se metía, cada amago de caerse, cada tocamiento de teta, el público aullaba y vitoreaba enloquecido. Incluso le cantaron esa pegadiza coplillla que dice «Alcohol, alcohol, hemos venido a emborrasharnos…». ¿Patético? No, lo siguiente. A pesar de todo, de que Amy estaba ausente y cantaba las canciones sin ser verdaderamente consciente de lo que hacía, se podía vislumbrar algun brillo y alguna emoción en medio de la catástrofe. Acompañante no piensa lo mismo y considera que Amy nos tomó el pelo de mala manera y que no se mereció ni un solo aplauso y sí varios tomatazos. Esto dio lugar a una pequeña gran discusión que seguramente retomemos de vez en cuando hasta que compartamos habitación en la residencia de ancianos.

Llegó la hora de comer algo y después de aguantar colas y marabuntas para masticar un wrap con sabor a queso y plástico, nos sentamos en la hierba falsa para ver de lejos el concierto de Jamiroquai. Cuando sonó «Cosmic Girl» me olvidé del dolor de piernas, me levanté y me puse a bailar. She´s cosmic! A mí un disco completo de Jamiroquai se me hace un tanto repetitivo, pero hay varias canciones suyas que me gustan. Entre ellas, la que cerró el espectáculo, «Deeper Underground», que sonó perfecta y poderosa.

Por último, llegó la hora de ShakiraShakira, simpática, guapa y más delgada que nunca. Shakira siempre se entrega al máximo en los conciertos y nunca se olvida de cantar sus hits: «Te dejo Madrid», «Inevitable», «Pies descalzos, sueños blancos», «Ciega, sordomuda», «Suerte», «Las de la intuición», «Ojos Así». Hubo sonidos árabes y bailes del viente, dedicó «Hay amores» a Ingrid Bethancourt, y sospecho que hubo algo de playback en «Hips don´t lie», pero se lo perdono por lo bien que me lo hizo pasar.

Dos horas y media depués de salir de la Ciudad del Rock, conseguí llegar a casa para dormir un poco y estar preparado para el resto de acontecimientos del fin de semana, que se resumen en comidas de cumpleaños en el Vips, sesiones de terapia en el Patatín Company, alguna carroza vislumbrada de lejos y un largo domingo de piscina, casi tan largo como la final de Wimbledon que ganó Nadal. Pero esta vez las masas no volvieron a ocupar la Castellana.