SLUMDOG MILLIONAIRE

Slumdog Millionaire
Hace un año lei “¿Quién quiere ser millonario?”, la novela de Vikas Swarup en la que se basa “Slumdog Millionaire” (aka “Un millonario muy perro” o “Concursa como puedas”). El libro me atrajo por dos cosas: porque la India es un país que me gusta y porque yo también he sido concursante de televisión. Una vez leido, me pareció una historia bastante simplona, no demasiado bien escrita y que, quitando un par de aciertos puntuales y de buenas ideas, no pasaba de ser un libro entretenido más.

Según cuentan, este tipo de libros son los mejores para adaptarlos al cine. De muchas novelas mediocres han surgido excelentes películas, casi tantas como malas películas han salido de novelas brillantes.

En este caso, el aforismo se cumple: la película es mejor que el libro, del que, en realidad, es una adaptación bastante libre. Quitando el hilo conductor del concurso y la primera parte de la película que cuenta la infancia del protagonista, cualquier parecido entre película y novela es pura coincidencia. Con estos cambios, “Slumdog Millionaire” ha perdido parte de la ironía con la que el libro describía algunos aspectos de la sociedad india. Tampoco el protagonista es igual: en el libro quedaba claramente reflejado su carácter de pobre infeliz, un inculto ingenuo que no sabe comprender el mundo que le rodea. El Jamal Malik de la película parece más espabilado, ingenioso y activo, y yo, personalmente, me lo creo menos. En cambio, la película ha ganado en carga sentimental y en coherencia interna. La historia de amor, practicamente ausente en el libro, es la gran baza de la película y es la que termina convirtiéndola en la favorita de las entregas de premios: después de un ligero bajón en su parte central, la última media hora es brillante, bonita y emocionante.

Por lo demás, se nota claramente que “Slumdog Millionaire” es una película de Danny Boyle: colores vivos, montaje rápido, predilección por los primeros planos, gusto por los desenfocados artísticos y una banda sonora muy potente. Da lo mismo que la película vaya sobre los arrabales de Bombay, los heroinómanos de Edimburgo, pijos en una playa, astronautas que viajan al sol o zombies que asolan Inglaterra… su sello personal salta siempre a la vista. Boyle es un gran director, y no me quejaré si le dan el Oscar, pero no me parece que “Slumdog Millionaire” sea mejor que algunos de sus trabajos anteriores. Quizás el secreto esté en que, a diferencia de “28 días después” o “Sunshine”, en esta ocasión el conjunto resulta más equilibrado y el final es redondo, aunque también es una película más convencional y menos arriesgada.

Pero he de decir que, en lo que respecta a los Oscars, tengo la impresión de que Benjamín Botón será el triunfador de la noche…