Resumen cinéfilo anual

2016 fue un año variado en lo cinematográfico. Aunque seguimos dominados por las secuelas, los remakes, los reboots, los blockbusters o las películas de superhéroes y aunque parece que el cine ha dejado de ser un fenómeno cultural de masas porque “el mejor cine actual se hace en la televisión” (il mijir cini icitiil si hici in li tilivisiiiin), al final uno siempre acaba encontrando sobradas razones para ir al cine. Por ejemplo, estas quince películas, mis favoritas de las que vi en salas durante el pasado año.

Mark Zuckerberg y Bella Swan en “Amanece en Central Park”

15. Café Society, Woody Allen
Este año la cita con Woody Allen fue satisfactoria, no tan redonda como Blue Jasmine pero sí desde luego más interesante que las propuestas de Irrational Man o Magia a la luz de la Luna. Nostalgia por los tiempos pasados y el Hollywood dorado, chistes sobre el judaísmo y mujeres fascinantes, entre otras constantes de la obra de Woody Allen, protagonizan este película donde brillan con luz propia Kristen Stewart y, sobre todo, la impecable fotografía de Vittorio Storaro, que sabe atrapar el amanecer en Central Park más bello que se haya visto últimamente en una pantalla de cine.

Somos Nuevos Románticos y no nos avergonzamos

14. Sing Street, John Carney
Después de Once y Begin Again, el irlandés John Carney completa una especie de trilogía del musical contemporáneo con Sing Street. Su originalidad tiende a cero y su final es más que discutible, pero como homenaje a la música y a la estética de los ochenta está más que conseguido.

“I think we are alone now…”

13. 10 Cloverfield Lane, Dan Trachtenberg
Con J.J. Abrams como productor y Damien “LalaLand” Chazelle entre los guionistas, 10 Cloverfield Lane es un pequeño ejercicio de cine de suspense rodado prácticamente en un único decorado con tres actores. Con estos elementos basta para jugar con las expectativas del espectador hasta el último minuto, así como para demostrar que Mary Elizabeth Winstead debería ser una estrella y que John Goodman es un excelente actor.

A pesar de las apariencias, no es una peli porno gay,

12. Todos queremos algo, Richard Linklater
Quizás sorprenda que después de la nominadísima pero poco oscarizada Boyhood, Richard Linklater firmara una película tan aparentemente fácil(ona) como Todos queremos algo. Sin embargo, la historia del primer fin de semana de un novato en la universidad en el fabuloso año 1980 es plenamente coherente con las inquietudes que Linklater ha mostrado a lo largo de su filmografía: gente guapa que habla de la vida.

¡¡¡Es la hora de las tortas!!!

11. Capitán América: Civil war, Anthony y Joe Russo
Mientras que DC no termina de encontrar una fórmula que haga que sus películas dejen de ser estrepitosas, incoherentes, y lo que es peor, aburridas y provocadoras de vergüenza ajena, Marvel sigue destilando la suya en su camino hacia la brillantez. Más una nueva entrega de los Vengadores que de Capitán América, Civil War es equilibrada en fondo y forma, maneja a la perfección a su docena de personajes en una trama donde todo funciona y, sobre todo, es un entretenido espectáculo. Por favor, que alguien encargue pronto a los Russo re-resucitar la saga Bond.

La familia que reza unida permanece… Bueno, no.

10. La bruja, Robert Eggers
El cine de terror sigue llegando con frecuencia a las pantallas. Seguramente la propuesta más original del año haya sido el debut en el largometraje de Robert Eggers, una historia ambientada en la Nueva Inglaterra de 1630 y que puede que sea uno de los retratos sobre la brujería clásica más respetuosos con la tradición y el folkore que se hayan visto en el cine. Más cerca del minimalismo de Dreyer y el cine nórdico que del terror made in Hollywood, La bruja contiene momentos de una gran austeridad formal pero que ponen la piel de gallina.

Mi nombre es Paesa, Francisco Paesa.

9. El hombre de las mil caras, Alberto Rodríguez
Después de la goyizada La Isla Mínima, Alberto Rodríguez aceptó el encargo de llevar al cine la historia de la fuga y captura de Luis Roldán. Nadie hubiera pensado que una de las páginas más esperpénticas de la España de los noventa se podría convertir en un relato de intriga y espionaje a la altura de una novela de John le Carré. En su reparto destacan un brillante Carlos Fuentes como Luis Roldán y un colosal Eduard Fernández como Francisco Paesa. 2016 ha sido un buen año para el cine español gracias a éste y otros títulos como Julieta o Tarde para la ira, entre otros.

Ja. Ja. Ja.

8. Zootrópolis, Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush
La penúltima y muy exitosa entrega animada de la factoría Disney demuestra que sus profesionales se encuentran en buena forma. Lo que podría haber sido una película más de anímales antropomorfos acaba convertida en una buddy movie de policías y detectives al más puro estilo Arma Letal o 48 horas, con mucho sentido del humor y una trama de investigación con un par de puntos de giro que ya querrían para sí unos cuantos dramas “para adultos”. Una nueva demostración de que productoras como Disney o Pixar saben que, además de cuidar el envoltorio hasta la perfección técnica, la clave de un buen producto está en su guión.

Girls just wanna have fun

7. Anomalisa, Charlie Kaufman y Duke Johnson
El inclasificable Charlie Kaufman es el alma de este proyecto de cine de animación alternativo, dirigido estrictamente a un público adulto. El síndrome de Fregoli, una enfermedad mental que hace que quien la sufra vea a todos los que le rodean como una misma persona, da nombre al hotel en el que se aloja su protagonista, un hombre permanente insatisfecho con la vida que, por unas horas, sueña con un futuro mejor junto a una mujer diferente. Y a pesar de ser una cinta de animación por stop motion, Anomalisa contiene algunas de las escenas sexuales más sinceras y auténticas que se han visto en el cine reciente.

Sí, ésta es la película con los planos más bonitos del año. Y el montaje. Y la dirección artística. Y la música. Y…

6. La doncella, Park Chan-Wook
Convertido en el gran maestro del cine surcoreano actual, Park Chan-Wook plantea un refinado juego de espejos, engaños y cascabeles donde todo tiene segundas y terceras lecturas. La Doncella es un intrincado guion protagonizado por dos actrices entregadas en cuerpo y alma a sus personajes, todo ello envuelto en la sinuosa y elegante puesta en escena que siempre caracteriza a Chan-Wook y que hace que sus películas sean tan estéticas como perturbadoras.

Amy Adams, mirando las nominaciones a los Oscars de este año

5. Animales nocturnos, Tom Ford
Tom Ford diseña, más que dirige, esta ficción que encierra otra ficción con la que desarrolla concomitancias y paralelismos para terminar contando una historia de venganza y amores perdidos. Amy Adams da todo un recital interpretativo como protagonista de la función.

¡Apropiación cultural, allá vamos!

4. Kubo y las dos cuerdas mágicas, Travis Knight
Después de Coraline, Paranorman y Los Boxtrolls, la productora Laika, especializada en animación por stop motion, ha dado otro paso hacia la excelencia con Kubo y las dos cuerdas mágicas. Con ese toque oscuro marca de la casa y su original diseño de personajes, esta historia inspirada en diversos elementos del folklore japonés quizás sea la película con la que por fin su productora gane un Oscar en la categoría de mejor largometraje animado.

Podría filmar los planos más intensos esta noche

3. Neruda, Pablo Larraín
Con Jackie el director chileno Pablo Larraín ha dado el salto a Hollywood después de firmar en su país natal películas tan originales como El club o Neruda. Ésta última es una especie de thriller poético basado en la persecución policial a la que Pablo Neruda fue sometido por las autoridades de su país a finales de los cuarenta. Las reflexiones políticas se mezclan sin problema alguno con lo lírico gracias a una brillante puesta en escena y el trabajo interpretativo de Gael García Bernal y Luis Gnecco.

Periodismo en 2017: Redactores de “Sálvame” esperando que alguien llame al teléfono de aludidos.

2. Spotlight, Tom McCarthy
Spotlight ganó casi por sorpresa el Oscar a Mejor Película en la última entrega de los premios. Meses después, uno se da cuenta de que más que por sorpresa lo ganó por pura lógica: Spotlight es cine clásico, elegante, sutil y eficaz, un drama que no carga las tintas sobre lo escabroso o melodramático del asunto que trata, un pulcro retrato de la investigación por parte de un equipo de periodistas de los abusos a niños por parte de sacerdotes en el Boston de principios del siglo XXI. Spotlight es una película de las que se suelen tildar como “necesarias” y que nos hace añorar tiempos no tan lejanos pero que ya parecen prehistóricos en los que tanto Hollywood como el periodismo funcionaban de otra manera.

“Mira, estos son todos los premios que voy a ganar por La La Land”

1. La gran apuesta, Adam McKay
Con mucho humor (negro), La gran apuesta trata de explicar los entresijos de la crisis de las hipotecas subprime que acabarían provocando el colapso de Lehman Brothers en 2008 y la crisis económica que todos conocemos. Para conseguirlo, sus cartas son un guion que sigue las peripecias de un variopinto grupo de personajes y que no teme explicar directamente al espectador los conceptos económicos más complejos a través de cameos de Selena Gómez o Margot Robbie, un montaje dinámico, una ágil puesta en escena y un entonado reparto en el que destacan Ryan Gosling, Steve Carrell y Christian Bale. Quizás un director más experimentado a lo Scorsese o Paul Thomas Anderson habría conseguido una película más grandilocuente, pero la ópera prima de Adam McKay seguramente sea la mejor explicación de todo lo que ha pasado en el mundo en los últimos años. ¿Nos servirá para tomar nota de cara al futuro?

Cruce de caminos

Este invierno, tres años después de su estreno en Estados Unidos, pudimos ver en nuestras pantallas Blue Valentine. Afortunadamente no hemos tenido que esperar tanto tiempo para ver Cruce de Caminos, la nueva película de su director, Derek Cianfrance, en la que vuelve a contar con Ryan Gosling como protagonista.

Cruce de caminos

Cruce de Caminos (su título original, The Place Beyond The Pines, hace referencia al significado original de la palabra mohawk que da nombre a la localidad del estado de Nueva York donde se ambienta la acción, Schenectady, “el lugar más allá de los pinos”) es un proyecto más ambicioso que Blue Valentine, pero comparte varios rasgos con ella, como el tono realista en la ambientación y el estilo de dirección -que, sin embargo, no impide a Cianfrance componer planos de gran belleza y fuerza visual-, además de la fragmentación del relato en varios segmentos temporales. Si en Blue Valentine se nos contaba cómo se formaba una pareja para después retratar su disolución, en Cruce de Caminos hay tres partes claramente diferenciadas, tres actos de un drama donde los errores del pasado van persiguiendo a padres y a hijos a lo largo del tiempo. Las tramas policíacas que desarrolla la película son un mero recurso narrativo para trazar el cruce de caminos en la vida de unos personajes que comparten un pasado, un presente y quizás un futuro sin que sean plenamente conscientes de ello.

Queda claro también en Cruce de Caminos que Cianfrance es un excelente director de !actores. No hay dudas a estas alturas del gran talento de Ryan Gosling (de DriveHalf Nelson pasando por Crazy Stupid Love o Lars y una chica de verdad), que aquí interpreta a un motorista de circo que hará todo lo posible para mantener a su hijo recién nacido. Sin embargo, quién brilla especialmente es Bradley Cooper, que da vida a un novato y ambicioso policía que tendrá que enfrentarse a un entorno corrupto y sus fantasmas interiores para salir adelante. El arco de transformación de su personaje es de lo más notable de la cinta y sorprende como Cooper sabe convertirse en un joven e inexperto policía, un personaje frágil e inseguro que no tiene nada que ver con los papeles que le han hecho famoso.

En resumen, Cruce de Caminos es una nueva demostración de que no todo el talento del audiovisual estadounidense ha emigrado a la televisión: aún hay posibilidades de ver en la gran pantalla cine adulto preocupado por contar historias maduras e intemporales.

Cine que se queda en el limbo (o casi)

Blue-Valentine-una-historia-de-amor

Ayer fui al cine a ver Blue Valentine, película que se rodó en 2009, se estrenó en Estados Unidos en 2010 y consiguió que Michelle Williams fuera candidata la Oscar a la Mejor Actriz en 2011, la edición en la que triunfó El discurso del rey y Natalie Portman ganó la estatuilla por su trabajo en Cisne Negro. Casi tres años ha tardado en llegar esta producción independiente a nuestras salas. Y una vez visto este drama hiperrealista sobre la descomposición de una pareja interpretada por un Ryan Gosling y una Williams entregados en cuerpo y alma a sus personajes, uno sólo puede lamentarse de que haya tardado tanto en estrenarse. La película de Derek Cianfrance no es cine comercial, pero tampoco es una de esas cintas inclasificables que predominan en las salas de arte y ensayo. Es una película que transmite verdad por todos sus fotogramas, una historia de amor y desamor tan dulce en ocasiones como devastadora en muchos otros, llena de momentos que ponen la piel de gallina.

Blue Valentine

Buceando por la red, descubro que el motivo de este retraso ha sido el cierre de la empresa que iba a distribuirla en España, Wide Pictures. Al final ha sido Karma Films la que, tres años después, se ha hecho cargo de su estreno. Aun y todo, cabe preguntarse porque Wide Pictures tardó tanto en estrenar una película que cuenta con un reparto de caras conocidas y con el indiscutible reclamo comercial que supone una nominación al Oscar para el público cinéfilo. Esperemos que la razón no fueran sus escenas de sexo, tan físicas y realistas como el resto de la película, pero nada sensuales o eróticas.

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De hecho, la abundancia de sexo no fue un obstáculo para que Shortbus se estrenara en las pantallas españolas en febrero de 2007. Sin embargo, Rabbit Hole, la siguiente película dirigida por John Cameron Mitchell, responsable también de un título de culto como Hedwig & The Angry Inch, no ha llegado a las salas de España a pesar de que, al igual que Blue Valentine, Nicole Kidman también era candidata al premio a la Mejor Actriz en esa misma edición de los Oscars. ¿La razón? También era Wide Pictures la poseedora de los derechos de su distribución en salas. Las últimas informaciones parecen apuntar a que este drama en el que Kidman y Aaron Eckhart interpretan a un matrimonio que intenta superar la muerte de su hijo se estrenará pronto en DVD y en plataformas digitales.

Synecdoche New York

También se quedó en el limbo Synechdoque, New York, el debut como director del guionista Charli Kaufman, la mente detrás de películas inclasificables como Adaptation, Como ser John Malkovich o Eternal Sunshine of the Spotless Mind (me resulta tan duro referirme a ella como ¡Ólvidate de mí!). La película se estrenó en países como México o Argentina con el título de Nueva York en escena, pero en España sólo pudo verse en el Festival de Sitges de 2008. Como sucede con las historias de Kaufman, la película parte de un planteamiento tan insólito como atractivo: un director teatral construye una réplica a tamaño real de Nueva York en un almacén para utilizarla como decorado de su próxima obra. Con un reparto en el que aparecen nombres como Philip Seymour Hoffman, Hope Davis, Catherine Keener o Michelle Williams, la película nunca llegó al circuito comercial español. Uno entiende que una película de terror de serie B como Below no se estrene en nuestro país aunque tenga guión de Darren Aronofsky, pero es difícil de comprender que ninguna distribuidora se interese por el debut como director de uno de los guionistas más prestigiosos de la última década.

The Cabin in the woods

Y ya que hablamos de películas de terror, también se quedó fuera de las salas españolas The cabin in the woods, debut como director de Drew Goddard con guión y producción de Joss Whedon, creador de Buffy Cazavampiros o Firefly y director de Los Vengadores. Rodada en 2009, el estreno de la cinta en Estados Unidos se complicó debido a la bancarrota de Metro Goldwyn Meyer. Sin embargo, ni los 42 millones de dolares que recaudó en USA en primavera de 2012, ni la presencia en el reparto de Thor Chris Hemsworth, ni el nombre de Whedon sirvieron para convencer a su distribuidora de estrenarla en los cines españoles. Aunque estaba previsto que esto sucediera en octubre, Vertigo360º decidió cancelarlo en el último momento señalando a la piratería como razón de ello y la lanzará directamente en DVD con el nombre de La cabaña en el bosque.

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Noticias como éstas, o el hecho de que una película como Warrior, con una nominación al Oscar a Mejor Actor Secundario para Nick Nolte y con el ascendente Tom Hardy como protagonista fuera estrenada directamente en televisión -algo que también le pasó, inexplicablemente, a W., el biopic sobre George W. Bush que dirigió Oliver Stone en 2008- nos hacen temer que, a no ser que el negocio de la distribución y la exhibición comience a funcionar de otra manera, sólo veremos en la gran pantalla blockbusters hollywoodenses, las películas de algún que otro director de prestigio y los estrenos nacionales. Hay mucho cine que los cinéfilos nos tendremos que conformar con ver en nuestras televisiones o monitores… y esto es muy triste.

DRIVE

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“Drive” tiene todas las papeletas para convertirse en una de las películas de culto de la década. Esta historia sobre un conductor solitario que se enfrenta a la mafia para salvar a la mujer que ama es una reinterpretación del cine negro de décadas pasadas puesta al alcance del público de hoy. Narrativamente sencilla pero eficaz, “Drive” destaca entre la mediocridad de la cartelera gracias al trabajo del director Nicolas Winding Refn, premiado por su labor en el último Festival de Cannes. El realizador danés ha sabido envolver toda la película de un cierto aire onírico que hipnotiza al espectador a través de un ritmo pausado, luces de neón y una banda sonora con temas electrónicos de estilo retro. Todo ello da como resultado algunas de las escenas más brillantes y mágicas que he visto últimamente en la gran pantalla, como el beso en el ascensor entre los dos protagonistas… seguido por una brutal escena de violencia.

Sin embargo, “Drive” no terminaría de funcionar si no fuera por el estupendo trabajo de todo su reparto. En él se juntan veteranos curtidos en mil batallas como Ron Perlman, Russ Tamblyn, Bryan Cranston o un sorprendente Albert Brooks con jóvenes realidades como Oscar Isaac, Carey Mulligan o Christina Hendriks, quien aprovecha su papel secundario para demostrar que es mucho más que la Joan Holloway de “Mad Men”. Y por encima de todos ellos, como protagonista absoluto de la función, está Ryan Gosling en uno de esos papeles icónicos que hacen que a un actor se le recuerde décadas después. Gosling, que es uno de los mejores intérpretes de su generación, da vida y cuerpo a un personaje lacónico, utilizando muy pocas palabras pero logrando transmitir más con una mirada o una sonrisa en el momento adecuado que con cientos de palabras. Winding Refn nos lo muestra en toda su belleza con planos desde abajo, en contrapicado, como un héroe o una escultura clásicos.

If I had a hammer I'd hammer in the morning hammer in the evening...
If I had a hammer I’d hammer in the morning hammer in the evening…

Y nosotros se lo agradecemos, que aquí siempre hemos sido muy fans de Ryan G.

LARS Y UNA CHICA DE VERDAD

Nancy Oliver empezó su carrera como guionista en el mejor sitio posible, formando parte del equipo de A dos metros bajo tierra. Por su primer guión para largometraje, en el que la influencia de la mejor serie de la historia es bastante palpable, ha conseguido ser candidata al Oscar y si no fuera porque este era el año de Diablo Cody y su Juno, quizás se lo hubiera llevado (¿O tendría que haber ganado Ratatouille?). En todo caso, datos anecdóticos aparte, Lars y una chica de verdad es una muestra muy recomendable de ese cine independiente estadounidense ambientado en pequeños pueblos norteños, que ya es un género en sí mismo.

La película es una historia de amor entre Lars, un joven patológicamente tímido, y Bianca, una muñeca hinchable de última generación. De este punto de partida podía haber surgido una película oscura, inquietante y retorcida, pero Lars y una chica de verdad es todo lo contrario: es dulce, luminosa y divertida, cosa que consigue sin resultar ñoña o empalagosa. A través de su relación con la muñeca, a la que todo el pueblo acoge como si fuera un miembro más de la comunidad, Lars aprende a superar sus miedos y relacionarse con los demás. Aparte de por el guión, sencillo pero muy efectivo, de Nancy Oliver, la película funciona gracias al trabajo de Ryan Gosling, al que la crítica define ya como el mejor actor de su generación. Yo me sumo a las alabanzas (lo siento, JakeG).

De entre todas las escenas de la película me quedo con un diálogo entre Lars y la doctora del pueblo, interpretada por la maravillosa Patricia Clarkson, en el que el protagonista confiesa que cuando los demás le tocan, siente dolor, como si le quemara. Me acordé de que yo, hace muchos años, dije una frase parecida: “No me gusta que me toquen”. Me costó mucho tiempo superar el miedo a que alguien entrara en mi espacio vital, que todavía sigo protegiendo con muchas barreras. Afortunadamente, no fue una muñeca hinchable quien me ayudo a ir quitándolas.