ÁGORA

No sé bien porqué, pero tanto el teaser como el trailer de “Ágora” me causaron una mala impresión, como de película barata hecha con cartón piedra. Esto, unido a la gran decepción que supuso para mí “Mar Adentro”, hizo que le cogiera mania a la película-más-cara-de-la-historia-del-cine-español. Quizás mis bajas expectativas sirvieron para que la película me sorprendiera bastante. “Ágora” no es una película perfecta, ya que peca de cierto simplismo a la hora de exponer su mensaje. También se ve lastrada por el hecho de que los actores masculinos no tienen ni la presencia ni el carisma requeridos y quedan completamente ensombrecidos por Rachel Weisz. Puede que, en realidad, esa fuera la intención del director. Lo mejor de la película, aparte de su acabado formal y de lo bien que mueve la cámara Alejandro Amenábar, es que consigue hablar de religión, ciencia, astronomía y filosofía sin ser aburrida en ningún momento.

Agora

A estas alturas, supongo que todo el mundo sabe ya que “Ágora” cuenta la historia de Hipatia, “la primera mujer matemática de la historia de la humanidad de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado”, según la Wikipedia. Vivió a finales del siglo III y principios del siglo IV en Alejandría y era maestra en la Escuela Neoplatónica de la ciudad, famosa también por su enorme biblioteca. Murió linchada a manos de una turba de cristianos, y esto la ha convertido en algo así como una Martir de la Ciencia.

Yo recordaba la historia de Hipatía de haberla leido en “Cosmos”, el libro (y serie de televisión) de Carl Sagan que tenía mi abuelo en su casa. Agnóstico y muy crítico con el fenómeno religioso, Sagan utilizaba la historia de Hipatia y de la destrucción de la Bibilioteca de Alejandría como símbolos del final de la brillantez científica de la Antigüedad Clásica y del comienzo de mil años de barbarie y oscuridad a los que sólo pondría final la llegada del Renacimiento y la recuperación de los ideales clásicos. De hecho, se lamentaba de como Cirilo, obispo de Alejandría e instigador de la muerte de Hipatía, es considerado Santo por la Iglesia Católica.

Sin embargo, lo que Sagan se olvidaba mencionar es que las grandes obras de la Antigüedad sólo han llegado hasta nuestros días gracias a que fueron custodiadas en monasterios medievales y a través de copias realizadas por sabios musulmanes… o que una de las principales fuentes que tenemos para conocer la figura de Hipatía es la correspondencia con el obispo Sinesio de Cirene, discípulo suyo.

Al fin y al cabo, de lo que trata “Ágora” es de la importancia de luchar contra el fanatismo, ya sea del signo que sea, y de apostar por el espíritu crítico como único medio de llegar a la verdad. O a la Verdad.