Nebraska

Nebraska Movie Poster

Título a título, Alexander Payne se está convirtiendo en el retratista de los Estados Unidos contemporáneos, de la América real que no sale en las grandes producciones de Hollywood: esos pueblos y ciudades olvidados del interior del país, esos paisajes donde lo vulgar, lo decadente y lo bello van de la mano. Sería fácil calificar a los personajes que pueblan las películas de Payne de perdedores y mediocres, pero quizás sea más adecuado verlos como seres humanos de carne y hueso, con las mismas debilidades y fortalezas que el espectador que les contempla en su devenir. No sé si Nebraska es su mejor película hasta la fecha, pero quizás sí que sea la más emotiva y contenida.

No es de extrañar que Payne se sintiera inmediatamente atraído por el guión del debutante Bob Nelson, cuyos derechos adquirió ya en 2003. Esta «road movie» que lleva a un padre y a su hijo desde Montana hasta Nebraska era un material ideal para el cineasta, introduciendo apenas algunos cambios como las profesiones de los hijos o la parada en el Monte Rushmore, uno de los pequeños grandes momentos de esta pequeña gran película. Todo comienza cuando Woody, un anciano aficionado a la bebida al que se le empieza a ir la cabeza, recibe una carta de una editora de revistas que le informa que ha ganado un millón de dolares, un vulgar ardid promocional que Woody malinterpreta. Decidido a ir hasta Nebraska para cobrar su premio, su hijo David acabará por acompañarle en un viaje en coche por las infinitas carreteras de Estados Unidos. Cuando un pequeño percance les haga retrasarse, ambos tendrán que pasar unos días en Hawthorne, (ficticia) localidad de origen de Woody donde tendrán una serie de reencuentros con las gentes y lugares de su pasado.

Con una banda sonora de profundo sabor americano y rodada en blanco y negro con una tan poderosa como directa dirección de fotografía a cargo de Phedon Papamichael que aumenta la destartalada belleza de sus paisajes, Nebraska reincide en alguno de los temas favoritos de Payne como la relación entre familiares y el (re)descubrimiento de nuevas oportunidades y secretos en la realidad que les rodea. Payne siempre consigue que sus personajes -y con ellos los espectadores- pasen por un proceso de catarsis discreta y profunda. No hay mucha diferencia entre Paul Giamatti abriendo su botella de vino favorita en un restaurante de comida rápida en Entre Copas o Margo Martindale aprendiendo a amar París en el corto dirigido por Payne para Paris Je T’Aime y el final de Nebraska, donde un sencillo paseo en furgoneta acaba convirtiéndose en un pequeño triunfo: Payne siempre consigue que los pequeños detalles (un beso de despedida en la cama del hospital, una mirada triste, una casa en ruinas…) revelen toda su importancia. Evidentemente, el resultado final de Nebraska no habría sido el mismo sin su reparto, donde además del veterano Bruce Dern -premiado en Cannes y candidato al Oscar-, destacan Stacy Keatch, la octogenaria June Squibb en el papel de una madre sin pelos en la lengua, y Will Forte, conocido en Estados Unidos por ser unos de los integrantes de Saturdat Night Live y que aquí hace una contenida y melancólica interpretación.

La gran belleza

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Cuentan los libros de historia que hubo un tiempo en que el cine europeo tenía una industria tan potente como la estadounidense. No olvidemos que, al fin y al cabo, el cine fue inventado por unos hermanos franceses a finales del siglo XIX y que antes de que fuera sonoro y de que las guerras mundiales arrasaran con todo, alemanes y rusos estaban en la vanguardia del séptimo arte. No olvidemos tampoco que durante los 50 y los 60 las filmografías europeas alumbraron interesantes movimientos cinematográficos que traspasaron sus propias fronteras y redefinieron el lenguaje cinematográfico clásico. Pero después de aquello llegó la nada, y el cine europeo parece haber quedado relegado a una curiosidad cinéfila, a producciones que intentan seguir el modelo hollywoodense, a las obras de un puñado de autores y a alguna rareza que logra llegar a nuestras pantallas gracias a festivales y distribuidores locos. Con salvedad de la muy subvencionada cinematografía francesa cuyas producciones siguen estrenándose, más o menos, en nuestras salas, ¿qué sabemos del cine de países como Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Grecia o Italia más allá de dos o tres títulos sueltos y el nombre de algún director concreto?

El resultado es que cualquier película europea se nos antoja extraña o diferente y en gran parte se debe a que nos hemos acostumbrado a ver obras audiovisuales al estilo estadounidense, creadores de una fórmula narrativa muy definida y de un paradigma de guión estructurado que se aplica a todas sus creaciones. Sin embargo, del mismo modo que el lenguaje escrito permite crear más allá de la novela, el lenguaje cinematográfico también tiene muchas posibilidades expresivas. Por eso, La gran belleza, candidata por Italia a llevarse el Oscar a mejor película en habla no inglesa es una gran oportunidad para ver otra forma de contar una historia en imágenes. Aparentemente deslabazada, visualmente excesiva, esta obra de Paolo Sorrentino enlaza perfectamente con la tradición cinematográfica italiana: los paseos nocturnos por una Roma solitaria nos remiten evidentemente al Fellini de La Dolce Vita, pero las fiestas de la clase alta que aparecen en la película no son tan diferentes en espíritu a las que retrataba Antonioni en La Notte. La combinación constante de lo vulgar y lo sublime es el eje que utiliza el director para plasmar la vacua existencia de Jep Gambardella, periodista y vividor que tras celebrar por todo lo alto su 65 cumpleaños comienza a replantearse el sinsentido de su vida. Autor en su juventud de una única pero prestigiosa novela, Gambardella ha dedicado su existencia a ir de fiesta en fiesta en el mundo de la alta sociedad romana, supuestamente progresista, supuestamente intelectual, un universo propio de hedonismo y exceso que contrasta con la serena belleza clásica de una Roma que pocas veces ha aparecido tan bella y majestuosa en la pantalla. De la mano de Gambardella y Sorrentino iremos conociendo los entresijos de ese mundo y los secretos de sus habitantes, un viaje en busca de «la gran belleza» tan fascinante como repulsivo en ocasiones que, quizás, no nos lleve a ningún destino.

Con un duración algo alargada y seguramente perjudicada por la repentina aparición de un par de personajes religiosos en su parte final, La gran belleza no es una película redonda y puede resultar desconcertante y desquiciante por momentos. Sin embargo, hasta entra dentro de lo lógico que una película sobre la vacuidad de la vida tenga su toque de imperfección y de inconsistencia. Recurrir al absurdo termina siendo la única manera de hablar de lo absurdo, y si además se hace a través de escenas y planos visualmente potentes y en ocasiones emocionantes, el espectáculo cinéfilo está servido. Estoy seguro de que ningún espectador podrán mantenerse impertérrito ante el gran momento en que los personajes de la película, en medio de una fiesta, se ponen a bailar esa inolvidable pieza musical que dice Mueve la colita, mamita rica

Oscars 2014: estafadores, esclavos y astronautas a la deriva

Ya están aquí las nominaciones a los Oscars, que nos servirán para discutirlas unas cuantas semanas y luego olvidarnos por completo de ellas hasta el año que viene. Este año, tenemos nueve candidatas a mejor película: La gran estafa americana, Gravity, 12 años de esclavitud, Nebraska, El lobo de Wall Street, Capitán Phillips, Dallas Buyers Club, Her y Philomena. Las cinco primeras tienen nominados a sus directores: David O. Russell, Alfonso Cuarón, Steve Mc Queen, Alexander Payne y Martin Scorsese. Russell, Payne y Scorsese son ya rostros habituales en esta categoría; Cuarón y McQueen se estrenan este año, aunque Cuarón ya ha sido candidato a la estatuilla en otras ocasiones por su trabajo como guionista y montador de Hijos de los Hombres y como guionista de Y tu mamá también.

En el apartado interpretativo, nos encontramos a Christian Bale (La gran estafa americana), Bruce Dern (Nebraska), Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street), Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) y Mathew McConaughey (Dallas Buyers Club) en la categoría principal y a Barkhad Abdi (Capitán Phillips), Bradley Coooper (La gran estafa americana), Jonah Hill (El lobo de Wall Street), Michael Fassbender (12 años de esclavitud) y Jared Leto (Dallas Buyers Club). Los grandes ausentes quizás sean Tom Hanks por su trabajo en Capitán Phillips y Daniel Brühl por Rush. Entre las actrices están Cate Blanchett (Blue Jasmine), Meryl Streep (Agosto), Judi Dench (Philomena), Sandra Bullock (Gravity) y Amy Adams (La gran estafa americana) como protagonistas y Julia Roberts (Agosto), Sally Hawkins (Blue Jasmine), Lupita Nyiong’o (12 años de esclavitud), Jennifer Lawrence (La gran estafa americana) y la octogenaria June Squibb (Nebraska). Aquí podríamos echar de menos a Emma Thompson por su papel en Al encuentro de Mr.Banks. Como curiosidad, podemos comentar que de las cinco actrices nominadas como protagonistas la única que no tiene un Oscar es Amy Adams, a pesar de haber sido candidata en cuatro ocasiones en la categoría de actriz secundaria, y que David O’Russell ha vuelto a conseguir, como en El lado bueno de las cosas, tener a intérpretes de su película presentes en las cuatro categorías.

Entre los guiones candidatos al Oscar figuran, en la categoría de Mejor Guión Original, Woody Allen por Blue Jasmine (es la decimosexta ocasión que está nominado por su trabajo como guionista); Spike Jonze por Her; Eric Singer y David O’Russell por La gran estafa americana; Bob Nelson por Nebraska; y Craig Borten y Melissa Wallack por Dallas Buyers Club. Los candidatos al Mejor Guión Adaptado son Richard Linklater por Antes de Anochecer (ya estuvo nominado por Antes del atardecer); Billy Ray por Capitán Phillips; John Ridley por 12 años de esclavitud; Terence Winter por El lobo de Wall Street y Steve Coogan y Jeff Pope por Philomena.

En el apartado musical tenemos a John Williams consiguiendo su nominación número 50 por La ladrona de libros; Steven Price por Gravity; Thomas Newman por Al encuentro de Mr. Banks; Alexander Desplat por Philomena y Arcade Fire por Her. Entre las canciones nominadas no se ha colado Lana del Rey con Young and beautiful, pero sí U2 por su tema Ordinary Love para el biopic de Mandela; Pharrell Williams con Happy para Gru 2; Karen O por The Moon Song para Her; el veterano compositor de bandas sonoras para cine y TV Bruce Broughton por Alone yet not alone para la película del mismo nombre; y el matrimonio Kristen Anderson-Lopez y Rober Lopez por Let it go para Frozen.

Entre las películas en habla no inglesa se encuentran La gran belleza por Italia, La Caza por Dinamarca, Alabama Monroe por Bélgica, Omar por Palestina y L’image manquante, una mezcla de documental y cine de animación sobre las atrocidades de los Jemeres Rojos por Camboya. Los largometrajes animados son Frozen, Los Croods, Gru 2; la francesa Ernest y Celestine y Se levanta el viento, de Miyazaki. El corto que precedía a Frozen, Get a Horse, también está nominado en su categoría. En cambio, ninguna de las producciones de Pixar de este año ha conseguido colarse en los apartados destinados a la animación.

Del resto de categorías podemos destacar que Jackass Presents: Bad Grandpa va a poder presumir de tener una nominación al Oscar a Mejor Maquillaje y Peluquería; que The Grandmaster, la última película de Wong Kar Wai es candidata en las categorías de Vestuario y Fotografía; el fracaso de A propósito de Llewyn Lewys, de los hermanos Coen, sólo presente en las categorías de Montaje de Sonido y Fotografía; la inexplicable ausencia de Pacific Rim en las categorías técnicas; y por supuesto, la aportación española materializada a través del madrileño Esteban Crespo, nominado al Mejor Cortometraje por Aquel no era yo.

Anunciadas las candidaturas para los Independent Spirit Awards

La temporada de premios cinematográficos acaba de comenzar con el anuncio de los candidatos a los premios Independent Spirit que, como indica su nombre, sirven para dar un reconocimiento a las películas independientes más destacadas del año. Éstas son las cinco nominadas a mejor película:

12 Years a Slave (12 años de esclavitud), de Steve McQueen.
All Is Lost (Cuando todo está perdido), de JC Chandor.
Frances Ha, de Noah Baumbach.
Inside Llewyn Davis (A propósito de Llewyn Davis), de los hermanos Coen.
Nebraska, de Alexander Payne.

Aquí encontraréis el listado completo de candidatos. Lo que a nosotros más nos ha gustado ha sido:

Spring Breakers sólo tiene una nominación, pero es para su maravillosa fotografía.

-Cate Blanchett está nominada por Blue Jasmine, claro. Además, entre los actores y actrices nominados nos encontramos a gente que nos cae bien como Julie Delpy, Jared Leto, Bruce Dern, Mathew McCouneghy, Michael Fassbender, Gaby Hoffman, James Galdonfini o Robert Redford. Joseph Gordon Levitt, por su parte, ha sido nominado en la categoría de Primer Guión por su trabajo para Don Jon.

Nebraska y 12 years a slave estarán seguramente en las categorías más importantes de los Oscars.

La vida de Adele y Gloria están entre las candidatas a mejor película extranjera.

Argo

Cuando en octubre se estrenó Argo, la opinión mayoritaria entre quienes la vimos es que era una buena película, un entretenido thriller y la demostración de que Ben Affleck es, seguramente, mejor director que actor. Pero es justo reconocer que nadie pensó en aquel momento que unos meses después se convertiría en la ganadora del Oscar a Mejor Película, mucho menos en un año en el que han estrenado películas directores como Spielberg, Bigelow, Tarantino, Paul Thomas Anderson, Wes Anderson…

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Cierto es que este año los Oscars han estado bastante repartidos, pero el hecho es que el premio más importante de la noche fue para la tercera película de Affleck. Para la historia queda la anécdota de ser la primera cinta que gana el Oscar a la Mejor Película sin que su director estuviera nominado desde Paseando a Miss Daisy (detalle para el Trivial: las otras dos películas que comparten este hecho son Alas y Gran Hotel). ¿Se merecía Affleck la nominación? Seguramente sí. ¿Se merecía llevarse la estatuilla? Ese ya es otro tema.

Premios y polémicas aparte, hay que reconocer que, en efecto, Argo es una buena película. En ella se nos cuenta la operación secreta que la CIA diseñó para sacar de Irán a seis trabajadores de la embajada estadounidense en Teherán que consiguieron escapar del asalto a la misma durante la revolución que en 1979 derrocó al Shah de Persia e instauró el régimen islamista que aun sigue vigente en dicho país. Escondidos en la residencia del embajador canadiense, la manera de sacarles del país fue hacerles pasar por componentes de un equipo de producción en busca de localizaciones para rodar una película de ciencia ficción en Irán, una película llamada «Argo».

La gran virtud de Argo es que, a pesar de que está basada en una historia real cuyo desenlace es más o menos conocido por todo el mundo, la película logra que el espectador esté pegado a su butaca durante todo su metraje, manteniendo la tensión y el suspense en escenas tan brillantes como las ambientadas en el bazar y en el aeropuerto. Si lo comparamos con otro éxito reciente de crítica y público, éste era el gran defecto de Lo imposible, donde la historia no conseguía ir más allá de la mera recreación de los hechos. Eso sí, puestos a ser estrictos, hay que indicar que ambas escenas son invenciones del guionista Chris Terrio. Y éste es un debate mucho más interesante que el de la no-nominación de Affleck: ¿hasta que punto es lícito alterar lo sucedido en la realidad para construir una narración fílmica? En este sentido, Argo falsea tanto los hechos en aras de la eficacia cinematográfica que más que estar «basada» en una historia real, su cartel debería indicar que está «inspirada». Es conveniente tener en cuenta que la película simplifica hechos e inventa otros nuevos, elimina personajes y minimiza el papel de los servicios secretos canadienses en la operación de rescate.

La eficacia de Argo no reside sólo en este guión manipulado pero muy efectivo sino también en una brillante dirección artística que consigue llenar la pantalla con la estética de finales de los setenta y en el trabajo de su reparto. Affleck no es un gran actor, pero ha sabido rodearse en Argo de intérpretes del nivel de Bryan Cranston, Victor Garber, Alan Arkin, Kyle Chandler, John Goodman, Alan Arkin, Tate Donovan, Clea Duvall o Scoot McNairy. Todos ellos consiguen que la película sea un intersante thriller que ha permitido que las generaciones actuales redescubran una interesante página de nuestra historia. Sin embargo, por mucho que lo intenta, Argo no consigue tener una dimensión social y política que sí tenía la mucho más humilde adaptación de Persepolis, el comic de Marjane Satrapi que puede funcionar como un excelente complemento para la ganadora del Oscar de Mejor Película de 2013.

La Vida de Pi

Vida de Pi

Si sólo vais a ver una película en tres dimensiones una vez al año, procurad que sea La vida de Pi. Al igual que muchas escenas de Avatar sólo se entendían para ser vistas en ese formato, hay muchos momentos cinematográficos de esta película que perderán parte de su fuerza y de su magia reducidos a las dos dimensiones. Pero La Vida de Pi es mucho más que brillante espectáculo visual con un acabado esplendido, sino que también es una interesante historia sobre espiritualidad… y la ambigua profesión de narrador.

Basada en una novela del escritor francocanadiense (aunque nacido en Salamanca) Yann Martel publicada en 2001, La Vida de Pi cuenta la historia de Piscine Molitor Pavel, un adolescente indio cuya familia tiene un zoológico en Pondicherry. A mediados de los setenta, la familia de Pi decide emigrar a Canadá, pero el barco en el que viajan junto a los animales de su zoo naufraga. Con la única compañía de varios de ellos, incluido un tigre de Bengala llamado Richard Parker, Pi tendrá que luchar por sobrevivir en un bote salvavidas, atravesando el océano Pacífico y corriendo diversas aventuras que pondrán a prueba la credibilidad de quienes le escuchan, así como la del espectador.

Cuando se inició el proyecto para llevar la novela al cine, el primer director que se puso al frente del mismo fue M. Night Shyamalan (¡terror!), pasando después por las manos de Alfonso Cuarón y Jean Pierre Jeunet (opciones mucho más interesantes) hasta llegar a las de Ang Lee. El director taiwanés, ganador del Oscar por Brokeback Mountain, ha demostrado su talento tanto a la hora de abordar historias de su país de origen (El banquete de bodas) como adaptaciones de Jane Austen (Sentido y Sensibilidad), westerns (Cabalga con el diablo) o dramas familiares ambientados en los Estados Unidos de los 70 (La tormenta de hielo) y vuelve a mostrar en La Vida de Pi que no sabe de limitaciones culturales, idiomáticas o estilísticas. El secreto para salir airoso del reto es la vieja y clásica fórmula que siempre se repite en las escuelas de cine: una buena historia.

Si La Vida de Pi es mucho más que una sucesión de bellas imágenes y espectaculares efectos especiales acompañados de una bella banda sonora a cargo de Mychael Danna es gracias al guión de David Magee, quien ha sabido convertir una historia sencilla que corría el riesgo de transformarse en un bienintencionado y almibarado texto «paulocoelhesco» en una interesante reflexión sobre espiritualidad y religión. Al fin y al cabo, lo que propone La Vida de Pi al espectador es un interesante dilema: escoger entre lo real y lo fantástico, entre la verdad y la metáfora.

THE ARTIST

«The Artist» es una de estas películas que te hace salir del cine con una amplia sonrisa en la cara, con ganas de bailar claqué por las calles y con el convencimiento de que el mundo es un bonito lugar lleno de gente maravillosa. Pero, ¿la convierte eso en la mejor película del año?

The Artist

«The Artist» es una película ambientada en el Hollywood del año 1927. George Valentin es una estrella de cine mudo en el mejor momento de su carrera. En el rodaje de una de sus exitosas películas, conoce a Peppy Miller, una figurante a la que le da algunos consejos profesionales. Ambos se sienten atraídos el uno por el otro, pero él está casado y pertenecen a mundos muy diferentes. Todo cambiará con la llegada del sonido al cine: George perderá su fama y su fortuna mientras que Peppy consigue convertirse en una actriz de éxito. Sus vidas no tardarán en volver a cruzarse.

Con este argumento, las comparaciones con «Cantando bajo la lluvia» son inevitables, referente que «The Artist» no oculta en ningún momento como evidencia el parecido físico entre Gene Kelly y la caracterización de Jean Dujardin como George Valentin, un trabajo en el que derrocha encanto y carisma en cada uno de los planos en los que sale y por el que ya ganó el premio al mejor actor en el pasado Festival de Cannes. La baza con la que juega el director y guionista Michel Hazanavicus es haber hecho una película muda sobre el final del cine mudo. En este sentido, la recreación estilística del cine de ese período es exquisita e impecable. Escenografía, fotografía y el respeto del lenguaje cinematográfico de la era muda se imponen sobre las debilidades de un guión cuya segunda mitad es ciertamente floja. Sin embargo, no deja de ser curioso que alguno de los momentos más ingeniosos de la película surjan a consecuencia de vulnerar las normas que se impone el propio director con respecto al uso del sonido…

En resumen, «The Artist» es un brillante ejercicio de estilo y una carta de amor a un cine que parece olvidado. Sin embargo, no deja de parecerme una película muda hecha para un público que nunca ha visto una película muda. Sería interesante que todos aquellos que se han emocionado viendo «The Artist» se animaran a darle una oportunidad a clásicos como «Amanecer», «Avaricia», «Metrópolis», «La quimera del oro», «Intolerancia», «Nosferatu»… Hay mucho cine mudo por reivindicar.

WINNERS

Hoy tengo sueño. Anoche dormimos dos horas, nos despertamos, vimos la ceremonia de los Oscars y nos volvimos a dormir otras dos horas hasta que sonó el despertador y volvimos a la vida real, lejos de estatuillas doradas y vestidos diversos. Este año la ceremonia fue bastante más aburrida que el pasado y echamos de menos a Hugh Jackman como maestro de ceremonias. O en su defecto, Neil Patrick Harris, quien se encargó de abrir la gala este año para luego desaparecer. Nadie va a negar que Steve Martin y Alec Baldwin tienen tablas y veteranía, pero no sé por qué, no me terminaron de convencer. Además, al ver a Alec y compararlo con el chico que conocimos en los 80, uno no puede dejar de pensar en cómo pasa el tiempo y cómo se estropean los cuerpos.

Antes y después
Antes y después

La noche transcurrió sin grandes sorpresas. Diego se alegró mucho de la victoria de «El secreto de sus ojos» y de que por fin le dieran un Oscar al compositor Michael Giacchino. A mí me satisfizo el éxito de «The Hurt Locker» sobre «Avatar», tanto en los Oscars importantes como en los técnicos. De todas formas, soy consciente de que dentro de unos años todo el mundo recordará la película de James Cameron mientras que la cinta de Kathryn Bigelow será una curiosidad cinéfila. Eso sí, lo que no tiene explicación es que «Avatar» le arrebatara el premio a mejor fotografía a «La cinta blanca».

Tampoco tiene mucha explicación que la banda sonora de «Un hombre soltero» no haya tenido más reconocimiento. Este fin de semana la vimos. A mí me pareció más interesante de lo que pensaba, aunque es cierto que a veces la forma, el envoltorio, ahoga y aprisiona a la historia. Eso sí, muy bonita de ver y de escuchar. Colin Firth, excelente. ¿Para cuando un Oscar a Julianne Moore?

Y volviendo a los Oscars, esta ceremonía tuvo momentos para recordar la obra de John Hughes y su cine adolescente de los 80, hacer un video homenaje al cine de terror y darle un Oscar honorífico a Roger Corman, el maestro del cine de la B a la Z. Total, todos sabemos que géneros como la comedia o el terror no son dignos de ser premiados «en serio».

THE HURT LOCKER

The hurt locker poster

¿Qué significa «the hurt locker»? Se podría traducir, aproximadamente, como «el armario del dolor». Según la wikipedia y la página oficial de la película, es una expresión de la jerga militar que se refiere a ser víctima de una explosión. De eso trata «The hurt locker», titulada aquí «En tierra hostil»: de las heridas externas -e internas- que sufre un equipo de desactivación de explosivos en el tiempo inmediatamente posterior a la invasión de Irak. Gran parte de la película se centra en describir, de forma casi documental, el trabajo cotidiano de estos tres hombres, una labor en la que se juegan la vida en cada segundo pero que ellos hacen de forma casi rutinaria, mecánica. En esta película no hay sitio para la épica, ni para los heroismos, y eso es una de sus mayores virtudes. ¿Es una película «contra» la guerra? Más bien es una película «sobre» la guerra, aunque la clave de todo se encuentre, seguramente, en la cita que la abre: «The rush of battle is a potent and often lethal addiction, for war is a drug.» («La emoción de la batalla es una adicción potente y a menudo letal, porque la guerra es una droga»). Sin embargo, este mensaje se plasma de manera sutil, y ninguno de sus personajes llega a verbalizarlo. El espectador vivirá de primera mano la emoción y el riesgo de estar en primera línea de fuego, pero no creo que llegue a la conclusión de que la guerra es bonita, divertida o positiva. Irak, tal y como queda retratado en la película (rodada en Jordania en 2007, por cierto), parece un lugar infernal, una tierra hostil donde la muerte acecha en cada esquina, detrás de cada ventana. Y sin embargo, hay hombres que no pueden renunciar a ese subidón al compararlo con una existencia donde el mayor desafío diario es elegir una marca de cereales en el supermercado o quitar las hojas secas atascadas en el canalón del tejado.

«The Hurt Locker» está escrita por Mark Boal, quien se basó en sus propias experiencias como reportero en Irak, y dirigida por Kathryn Bigelow, quien cuenta en su haber con películas como «Le llaman Bodhi» y la estupenda «Días extraños». Podríamos decir que Bigelow es una directora «poco femenina»: sus películas suelen centrarse en personajes masculinos con grandes conflictos internos y pertenecen, por lo general, a géneros como el thriller, el terror o el bélico. Nada que ver con Jane Campion, Sofia Coppola, Nancy Meyers o Isabel Coixet, desde luego. Quizás haya que superar el viejo tópico del «cine femenino» y reconocer a Bigelow como una brillante directora con un estilo seco, directo y conciso. Es la cuarta mujer en la historia que es candidata a llevarse un Oscar a la Mejor Dirección y las quinielas indican que es bastante posible que se lo lleve a casa.

No es el único premio al que aspira la película, que tiene otras ocho nominaciones, incluyendo las categorías de mejor película y mejor guión original. Jeremy Renner, su protagonista, también opta al Oscar al Mejor Actor por un trabajo realmente brillante. Otras candidaturas en las que también figura «The Hurt Locker» son las de montaje, fotografía, banda sonora original, sonido y montaje de efectos sonoros (estas dos últimas nominaciones son muy merecidas). ¿Será la triunfadora de la noche? Quien sabe, pero parece una película más propia de un festival, demasiado pequeña para unos premios que a menudo sienten debilidad por la épica, el espectaculo, el cine con mensaje y otros avatares.

ALCOBENDAS ESTÁ EN HOLLYWOOD

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«I grew up in a place called Alcobendas». Al-Co-Ben-Das. Penelope es tan mona e iba tan guapa disfrazada de Audrey Hepburn que sólo por verla ganar el premio a Mejor Actriz Secundaria ha valido la pena volver a pasar la noche viendo la ceremonia de entrega de los Oscars, algo que no hacia desde que «El retorno del rey» arrasó y aburrió en 2004. A diferencia de entonces, la ceremonia de este año ha sido bastante entretenida, a pesar de que los constantes cortes publicitarios que hay en la televisión estadounidense impiden que el espectáculo tenga un ritmo constante.

Los niños de Bombay

Aparte de la victoria de nuestra Pe y de los ocho premios que se ha llevado «Slumdog Millionaire», película de la que creo que en unos meses nos habremos olvidado casi por completo, la noche ha tenido varios grandes momentos:

-Sofia Loren presentó la candidatura de Meryl Streep al premio a la mejor actriz. Es difícil reunir juntos tanto divismo, glamour, talento y operaciones estéticas de las buenas (Nicole, toma nota).

Sofia y Merylia

-Zac y Vanessa se colaron en el estupendo número de homenaje a los musicales protagonizado por el gran Hugh Jackman, la no menos grande Beyoncé y sus caderas.

Zac y Vanessa

-Zac Efron presentó después los premios a la Mejor Banda Sonora y a la Mejor Canción Original junto a Alicia Keys. Al menos, dijeron que era Alicia Keys, porque su cara era de otra persona. Por cierto, el pupurri con las tres canciones fue desastroso, por decir algo suave.

Zac y la Nueva Alicia Keys

-Sarah Jessica Parker y Daniel Craig presentan los premios a Mejor Vestuario, Maquillaje y Dirección Artística. Él va vestido de James Bond. Ella va de Carrie Bradshow teñida de pelirroja en lo que se llama un «error trágico», casi a la altura del gorrito florero disparatado que llevo al estreno de «Sexo en Nueva York».

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-El Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera fue para «Departures», de Japón. Fue la sorpresa de la noche, ya que se daba por hecho que el premio sería para «Vals en Bashir» o «La clase». Es la primera vez que una película japonesa gana un premio en esta categoría, algo que, si pensamos en lo que el cine japonés le ha dado al mundo, es casi escandaloso. Sobre todo, si tenemos en cuenta que Jose Luis Garci ha estado nominado en esta categoría en cinco ocasiones.