Canciones para una película de autor: Greatest Love Of All


Todos pensábamos que la ganadora del Oscar a Mejor Película En Habla No Inglesa iba a ser Elle o Neruda, o quizás Julieta. Pero nos equivocábamos: una vez anunciadas las nominaciones ninguna de esta tres películas conseguía una plaza en el quinteto final y el puesto de gran favorita lo ocupaba la alemana Toni Erdmann, una “comedia” dirigida por Maren Ade que ya había llamado la atención en el festival de Cannes y que había ganado en las categorías más importantes de los premios del cine europeo. Una vez vista la película, todos los elogios y galardones recibidos se quedan cortos: original e inclasificable, Toni Erdmann es cine del que llamamos “de autor” -de autora en este caso-, pero también una película que habla sobre padres e hijas, sobre cómo ser feliz en este mundo ultracapitalista, sobre cómo ser fiel a uno mismo y a sus deseos, además de dar varias ideas sobre cómo celebrar las mejores fiestas con tus compañeros de empresa.

Y todo esto lo consigue Ade mediante una narración que avanza libremente, oscilando entre la comedia y el drama, lo elegante y lo cutre, lo cotidiano y lo surrealista, una propuesta que puede desconcertar al espectador… o atraparle profundamente. Lo que es innegable es que quien la vea no podrá olvidar la escena en la que cobra protagonismo este clásico de Withney Houston, Greatest Love Of All.

Greatest Love Of All fue el séptimo y último sencillo extraído del disco de debut de Whitney, Whitney Houston, publicado en febrero de 1985, y se convirtió en uno de los mayores éxitos de su carrera, un baladón en el que dio rienda suelta a todo su poderío vocal. Fue número uno en el Billboard durante tres semanas de mayo de 1986, sucediendo en lo más alto de la lista a West End Girls de Pet Shop Boys y precediendo a Live to tell, de Madonna. Oh los 80, qué grandes eráis.

Greatest Love Of All era una versión de The Greatest Love Of All, una canción de George Benson grabada en 1977 para la banda sonora de la película The Greatest, biopic de Muhammad Ali en la que el boxeador se interpretaba a sí mismo. Al igual que con Nothing’s Gonna Change My Love For You, que Benson grabó primero pero siempre será un tema de Glenn Medeiros, el tema ya esté ligado para siempre a la figura de Whitney. De hecho, Gordon Lightfoot, que en 1987 puso una demanda en los juzgados alegando que el tema plagiaba una parte de su If you could read my mind, acaba retirándola por respeto a la cantante.

¿Y cuál es el amor más grande de todos? Pues nada menos que el amor a uno mismo: “Learning to love yourself / It is the greatest love of all”. Así visto, éste puede ser el mensaje de Toni Erdmann.

Vuelven a las listas por Navidad: “Last Christmas”, de Wham

Que las listas de sencillos incluyan las descargas digitales y las reproducciones en servicios de streaming han servido para que, desde hace varios años, haya canciones que reaparezcan en ellas cada Navidad. De hecho, Mariah Carey lleva años sobreviviendo gracias a lo que recauda con All I want for Christmas is you en cuanto las tiendas comienzan a decorar sus escaparates con espumillón y renos. George Michael, como autor, productor y voz de este tema, seguro que tampoco se queja de haber grabado a lo largo de su carrera un tema llamado Last Christmas.

Publicada en diciembre de 1984, Last Christmas se quedó en el segundo puesto de la lista británica, ya que el número uno navideño de aquella temporada fue Do they know it’s Christmas, el sencillo benéfico de Band Aid. Los de Frankie Goes To Hollywood fueron más listos, ya que lanzaron su The Power Of Love a finales de noviembre, ocupando el puesto más alto la primera semana de diciembre y regalándole al mundo pop otro clásico navideño. Sin embargo, a diferencia de ellos, el tema de Wham! volvió a colocarse en el segundo puesto en un relanzamiento en 1985, un sexto en 1986, un 45 en 1987 para después volver a entrar todos los años en las listas desde 2007. ¿Hay alguien en Reino Unido que no tenga ya la canción? Con casi dos millones de copias, es el sencillo más vendido que no ha alcanzado nunca el número uno en Reino Unido.

¿Y por qué? Quizás porque sea una de esas canciones que van directas al estribillo desde el primero momento, apostando por uno tan facilón como pegadizo. O por su videoclip, al más puro estilo telenovela de los ochenta, grabado en la estación de esquí suiza de Saas-Fee, repleto de laca y hombreras y en el que George Michael se mostró al mundo afeitado por última vez en su carrera. O quizás porque haya decenas de versiones a cargo de gente como Ashley Tisdale, Carly Rae Jepsen, Whigfield, Billie Piper, Cascada, Crazy Frog, Taylor Swift, Alcazar… O quizás por algo tan sencillo como tener la palabra “Christmas” en el título.

Yo no te pido la superluna

La distancia de la Tierra a la Luna oscila entre los 357.000 y 406.000 kilómetros. Cuando se encuentra en fase de luna llena o luna nueva a menos del 10% de su distancia más próxima a nosotros -lo que se llama perigeo-, podemos disfrutar de una superluna y ver a nuestro satélite hasta un 14% más grande en el cielo. Esta noche podremos ver la superluna más intensa desde el 26 de enero de 1946 y no tendremos otra igual hasta 2 de diciembre de 2052. Esperemos que los cielos estén despejados.

Y entre todas las miles y miles de canciones dedicadas a la Luna, hoy me quedo con un clásico de mi tierna infancia ochentera: Yo no te pido la Luna, de Fiordaliso. O lo que es lo mismo, Non voglio mica la Luna.

Non voglio mica la Luna quedó quinta en el Festival de San Remo de 1984, que tuvo como ganadores a Al Bano y Romina Power con Ci Sarà. Compuesto, entre otros, por Zucchero, el de Baila Morena, se convirtió en el mayor éxito en la carrera de Fiordaliso, una cantante de pop de aires rockeros, y aunque el tema sea un one hit wonder en toda regla para el público hispano, la artista tiene más de una docena de discos a sus espaldas en el mercado italiano, el último publicado en el año 2015.

Yo no te pido la Luna llegó a nuestros oídos gracias a la mexicana Daniela Romo, que fue la primera en cantarla en español, adaptando la letra a su manera, apresurándose Fiordaliso a regrabarla y lanzarla en nuesto idioma al ver el éxito en listas de esta versión. Y aunque en España creo que es más recordada la versión de la italiana, en Sudamérica Yo no te pido la Luna terminó convertido en un clásico de la carrera de la mexicana. Y como no, tenemos unas cuantas versiones posteriores para todos los gustos: en los últimos años la han cantado también Pastora Soler, Sergio Dalma y la inigualable Javiera Mena.

Una vida maravillosa

Después de un grave accidente de tráfico y diez días en coma, Colin Vearncombe, más conocido como Black, moría ayer a los 53 años. A él le debemos una de las grandes canciones de los 80, una magnífica y elegante canción de letra irónica y emocionante: escrita por Black en 1985, un año especialmente complicado para él, Wonderful Life se terminaría convirtiendo en un éxito internacional en 1987. Su videoclip, rodado en un espectacular blanco y negro, es de estas piezas a la altura de la canción: dirigido por Gerard De Thame y rodado en localizaciones cercanas a Liverpool, su imágenes de ferias, ancianos y niños acompañan a la perfección a estrofas como ésta:

I need a friend, oh I need a friend
To make me happy, not so alone
Look at me here
Here on my own again
Up straight in the sunshine

Aunque el éxito de Wonderful Life ha terminado eclipsando el resto de la carrera de Black, hay que reivindicar que su sencillo anterior, Sweetest Smile ya había conseguido un octavo puesto en la lista británica, el mismo que alcanzaría Wonderful Life. También su disco posterior, editado en 1988 con el también irónico nombre de Comedy, tuvo unas ventas decentes. En 1990 colaboraría en el disco Autobiografía, de Duncan Dhu, haciendo los coros de Rozando la Eternidad y cantando a duo con Míkel Erentxun en Amarga. En 1991 publicaría su tercer trabajo, pero como le ocurría a muchos artistas de finales de los ochenta, la explosión grunge y alternativa de los 90, hizo que su estilo musical envejeciera siglos en pocos meses. Desde entonces hasta ahora, Colin ha seguido publicando discos y haciendo música a su aire, sin preocuparse por modas o éxitos. Al fin y al cabo, Wonderful Life le ha garantizado su sitio en la historia del pop: seguro que es de estas canciones que ha conseguido hacer llorar a solas a mucha gente. “No need to run, and hide. It’s a wonderful, wonderful life…”

Mika canta con Franco Battiato “Center of Gravity”

Ser juez en Italia de La Voz le debe de estar sirviendo a Mika para ir descubriendo grandes momentos del pop italiano. Si el tema que abre No Place in Heaven, Talk about you, está inspirado en el Sarà perché ti amo de Ricchi e Poveri, ahora nos sorprende cantado a dueto con Franco Battiato uno de los grandes clásicos del maestro del pop más culto y extravagante, Centro di gravità permanente.

Este Center of Gravity es uno de los dos temas inéditos de la antología Le Nostre Anima que Battiato va a publicar esta semana en Italia, un completo repaso a su carrera con nuevas remezclas de algunos de sus mayores éxitos. Porque aunque ahora nos parezca mentira, hubo un tiempo, a mediados de los 80 en que las versiones en español de temas como Centro de Gravedad, Quiero Verte Danzar o Bandera Blanca ocupaban los primeros puestos en nuestra lista de ventas, sonaban en los 40 y eran parodiados por Martes y Trece…

Oh, verano cruel

¿Ya habéis vuelto todos de vuestras vacaciones? Pues los que nos hemos quedado todo el verano trabajando en Madrid tenemos algo que deciros:

A principios de los ochenta, Bananarama ya habían conseguido colocar varios sencillos en el Top10 británico, pero fue Cruel Summer la canción que les consiguió colarse en el mercado estadounidense al sonar en la BSO de -no se puede ser más ochentero- Karate Kid, alcanzando un puesto noveno en el Billboard en el 1984. Curiosamente, las Bananarama de esa época jugaban más a ser una banda New Wave, con un look más cercano a Kim Wilde o los Dexys Midnight Runners que al glamour ochentero de su época posterior, cuando cayeron en las garras de comenzaron a trabajar con los fabricantes de churrosproductores de éxito Stock Aitken & Waterman a partir del exitazo de su versión de Venus.

Sin embargo, seguramente muchos de los que fuimos adolescentes en los noventa conocemos esta canción gracias a la versión que hicieron de ella Ace of Base en 1998, publicada como segundo sencillo de su tercer disco, Flowers.

Y si a Bananarama la canción les sirvió como carta de presentación en Estados Unidos, para los suecos de oro de los noventa fue su despedida del Billboard y su carrera internacional: Cruel Summer fue su último sencillo en colarse en el Top10 y Flowers, el último disco de la banda publicado en ese mercado. Algún día se aceptará que el fracaso de los discos de Ace of Base posteriores a Happy Nation fue una de las grandes injusticias pop de los 90.

Canciones para el Orgullo Gay: Smalltown Boy

Los ochenta fueron una década en la que grupos como Culture Club o Dead or Alive estaban liderados por cantantes masculinos que usaban tanta bisutería y maquillaje como Cyndi Lauper y Madonna y sólo un poco menos que los líderes de Duran Duran o Spandau Ballet. Los ochenta vieron nacer y triunfar a grupos como Pet Shop Boys, Erasure o Soft Cell. Vistos con perspectiva, los ochenta fueron una década muy marica. Pero también eran un tiempo en que George Michael protagonizaba sensuales vídeos junto a espectaculares modelos y en que Elton John estaba casado… con una mujer. Aunque tuvieran una puerta de cristal, los armarios seguían siendo la norma habitual en el Pop, por lo que canciones y videoclips como Smalltown Boy, de Bronski Beat ( y recientemente sampleada por Brandon Flowers en el corte I can change de su The Desired Effect, por cierto), eran especialmente valientes al visibilizar lo problemático que era ser gay en esa época.

Dirigido por Bernard Rose -quien después dirigiría películas tan variadas como Candyman, Amor Inmortal o una versión de Anna Karenina protagonizada por Sophie Marceau, el vídeo de Smalltown Boy relata la historia de un chico gay que tiene que abandonar su hogar tras ser atacado por el nadador por el que se siente atraído y sus amigos. Así debutaban Bronski Beat en 1984, trío liderado por Jimmy Sommerville cuyos miembros eran abiertamente homosexuales, alcanzando un notable tercer puesto en las listas británicas. Además de en este tema, volvieron a comprometerse con la defensa de los derechos de los gays en sencillos como Why? y en The Age Of Consent, su primer disco y titulado así en referencia al hecho de que en Reino Unido la edad legal para mantener relaciones homosexuales era de 21 frente a los 16 para las heterosexuales: aunque sería reducida a los 18 años en 1994, esta discriminación legal permaneció vigente hasta el año 2001.

Jimmy Sommerville alcanzaría un par de años después un formidable éxito gracias a las versiones que su grupo The Communards hizo de clásicos del Disco como Don’t Leave Me This Way o Never Can Say Goodbye. Sin embargo, Smalltown Boy permanece en el tiempo como una pieza de perfecto synthpop en la que el característico falsete de Sommerville y la melodía de los sintetizadores se combinan brillantemente, además de ser una muestra de que el Pop, tantas veces acusado de frivolidad e intrascendencia, puede ser un excelente vehículo para reivindicar y visibilizar problemas sociales como la homofobia imperante en los años ochenta.