Desmitificando los noventa

Para el que escribe esto no hubo otra década como los noventa, pero eso se debe básicamente a que en aquellos años era un tierno adolescente y un joven universitario aficionado a la música, un mundo en el que todo sonaba nuevo y excitante: teníamos grunge, teníamos britpop, teníamos eurodance, teníamos todo lo necesario para ser felices… Pero el tiempo pasa, uno se hace mayor y termina descubriendo que sus héroes no eran unos genios con un inmenso talento creativo, sino que eran continuadores de tradiciones y sonidos que vienen de décadas atrás. Ahora entiendo a quienes decían que los grandes nombres de la música indie de los 90 «no hacían nada nuevo», porque es lo que yo digo ahora cuando escucho a los grandes nombres actuales de la música alternativa. Nadie hace nada nuevo y para demostrarlo, recopilamos cinco grandes momentos musicales de los 90 que son tan icónicos como inspirados por obras ajenas.

5. The Offspring. Why don’t you get a job?

Comenzamos con una tan evidente que parece mentira que no hubiera una demanda en cuanto la canción fue publicada como sencillo. The Offspring habían arrasado a mediados de los 90 con Smash, vendiendo unas veinte millones de copias en todo el mundo de un disco repleto de himnos punk tan contundentes como fáciles de tararear. El disco que vino después, Ixnay on the hombre, grabado ya con una multinacional, pasó tan desapercibido que uno puede creer que nunca existió y que después de Smash vino directamente Americana. En este disco, The Offspring se abrieron a sonidos más pop y consiguieron algunos de los sencillos más exitosos de su carrera. Que Why don’t you get a job? fuera una simple adaptación de Ob-La-Di, Ob.La-Da, de The Beatles, y Cecilia, de Simon & Garfunkel, no fue ningún problema. Es lo que se llama «un homenaje a los clásicos».

4. Oasis.Whatever.

Se puede decir que toda la carrera de Oasis es un permanente «homenaje» a The Beatles, pero sus abogados nunca se animaron a denunciar a los hermanos Gallagher. Otros, en cambio, sí que les llevaron a los tribunales acusándoles de esa cosa tan fea llamada plagio. The New Seekers se llevaron medio millón de libras por el parecido entre Shakermaker y I’d like to teach the world to sing, el clásico jingle publicitario de CocaCola… aunque entre nosotros, Shakermaker no es de los mejores temas de Oasis, así que podemos obviarlo. Lo de Whatever es diferente: fue el primer tema de Oasis en colocarse en el Top5 británico y también la primera vez que Oasis demostró, gracias a ese acompañamiento de cuerda y sus más de seis minutos de duración, que eran un conjunto con ambiciones artísticas (o ínfulas) y no un grupo de garrulos ingleses (o algo más aparte de eso). Sin embargo, la melodía de Whatever está parcialmente inspirada en How sweet to be an idiot, un tema de 1973 del músico inglés Neil Innes, colaborador habitual de Monthy Python y compositor de canciones humorísticas y paródicas que, gracias a un acuerdo entre abogados y sellos discográficos, terminó recibiendo un 25% de los royalties de la canción.

3. The Verve. Bitter Sweet Simphony.

En 1997 The Verve publicaron Bitter Sweet Simphony, uno de los momentos musicales más brillantes de los 90 e himno incontestable del BritPop. Utilizada en anuncios y películas y con unas ventas excelentes en todo el mundo, Richard Ashcroft nunca ha visto ni un duro de todos los beneficios generados por este tema. Todo empezó cuando The Verve pidió permiso para samplear una prácticamente desconocida versión orquestal que el productor Andrew Loog Oldham había hecho de The Last Time de The Rolling Stones como base del tema. Sin embargo, cuando la canción fue publicada, ABCKO, poseedores de los derechos de autor del catálogo de los Rolling Stones, demandaron a la banda alegando que el acuerdo inicial había sido vulnerado y que Bitter Sweet Simphony hacía algo más que «samplear» The Last Time. La alternativa que les dieron era retirar la canción del mercado o ceder el 100% de los royalties a Mick Jagger y Keith Richards, lo que llevaría a Richard Ashcroft a decir que Bitter Sweet Simphony era el mejor tema que ambos habían escrito en más de veinte años. Por una parte, es cierto que toda la base musical de la canción surge de esta versión orquestal…

…pero paradójicamente, Keith Richards declaró en 2003 que The Last Time nació como una adaptación de un clásico gospel, This may be the last time, grabado por The Staple Sisters en 1955. ¿Es la historia de la música una continua sucesión de plagios?

2. Radiohead. Creep.

Radiohead llevan años sin tocar Creep en sus conciertos. Puede que se avergüencen de ella, pero fue la canción que les dio a conocer y el mejor corte de un disco, Pablo Honey, que en ningún momento permitía adivinar que sus responsables iban a ser capaces algún día de crear Ok Computer o Amnesiac. Publicado en septiembre de 1992, el tema pasó completamente desapercibido en Reino Unido pero fue consiguiendo fama poco a poco durante los meses siguientes en países como Israel o Nueva Zelanda llegando así hasta las emisoras universitarias de Estados Unidos. En esos tiempos de efervescencia de la Generación X y su gusto por sentirse fuera de lugar en el universo consumista heredado de los ochenta, una canción sobre un inadaptado social que no se atreve a hablar con una chica guapa estaba destinada a convertirse en un éxito. Tampoco se le escapó al abogado correspondiente que la canción copiaba la progresión armónica y la melodía de parte de The air that I breathe -especialmente evidente en la parte en que Thom Yorke canta lo de «she’s running out the door»-. Aunque la canción es conocida principalmente por la versión de 1974 de The Hollies, había sido compuesta un par de años atrás por Albert Hammong y Mike Hazlewood, ambos reconocidos oficialmente como coautores de Creep después de la demanda judicial correspondiente.

1. Nirvana. Smells like teen spirit.

Se puede decir que musicalmente los 90 comenzaron cuando Smells like teen spirit llegó a las emisoras de radio y se convirtió en un éxito internacional a finales de 1991. Con solo una canción, Nirvana consiguió que todo el rock hecho en la década de los 80 pasara de moda instantáneamente y que la música alternativa se convirtiera en el mainstream de los 90. Smells like teen spirit es, seguramente, EL himno musical de los 90… pero como aquí nadie está libre de pecado, es también un tema con «cierta» inspiración en otra canción. La letra, la rabia, la actitud, la distorsión son originales de Nirvana, por supuesto, pero su riff guitarrero se basa directamente en el de un tema tan inocuo como More than a feeling, el clásico de 1976 de Boston.

Al menos, Kurt Cobain era consciente de ello y lo dejó patente en entrevistas como ésta publicada en Rolling Stone en 1994: «Teen Spirit» was such a clichéd riff. It was so close to a Boston riff or «Louie, Louie.» When I came up with the guitar part, Krist looked at me and said, «That is so ridiculous.» (Teen Spirit tenía un riff tan tópico. Estaba cerca de un riff de Boston o Louie, Louie. Cuando aparecí con la parte de la guitarra, Krist me miró y dijo: «Eso es tan ridículo»). Actuaciones como ésta del Festival de Reading de 1992 lo dejan más que patente.

Pero aunque no hubo demanda de plagio, el hecho de que un clásico de los 90 como Smells like teen spirit esté parcialmente inspirado en un tema tan propio de emisoras como M80 no deja de ser un poco doloroso para los que fuimos adolescentes en aquella época. Desconfiad de todo lo que escuchéis.

«NEVERMIND» Y OTROS COMPAÑEROS DE PROMOCIÓN

El 24 de septiembre de 1991 se publicó el segundo disco de un grupo de Seattle llamado Nirvana. «Nevermind» era su título. Las expectativas comerciales respecto al mismo eran escasas. Lo esperable era que llamara la atención entre el público local de su fría y lluviosa ciudad y de los aficionados más puristas que habían escuchado «Bleach», su trabajo anterior. Sin embargo, como todos sabemos, «Smells like teen spirit» se convirtió en el himno de una generación, una de estas canciones que marcan una época y que consiguen que, de repente, todos los artistas y estilos musicales que dominaban el panorama se vuelvan caducos y obsoletos en un abrir y cerrar de ojos. Treinta millones de copias vendidas después, no está mal recurrir a la nostalgia y celebrar por todo lo alto el vigésimo aniversario de un disco mítico… aunque sospecho que muchos de los que ahora van a proclamar la vuelta de la estética grunge y a cantar las excelencias de la Generación X nunca se lo escucharon entero. De hecho, a mí «Nevermind» en su conjunto se me hace un poco árido.

NirvanaNevermindalbumcover

De todas formas, la nostalgia no debería cegarnos. Este año se celebra también el veinte aniversario de otros discos igualmente influyentes y memorables. Ya que hablamos del grunge y de Seattle, no podemos olvidarnos de Pearl Jam y su «Ten».

Ten Pearl Jam

«Ten» se publicó el 27 de agosto de 1991. Era el primer trabajo de Pearl Jam, otro grupo de Seattle. Es cierto que el éxito de «Nevermind» sirvió para que el gran público se fijara en este trabajo y en los de otros grupos de la región como Soundgarden o Alice in Chains, pero esto no debería afectar a la valoración de este disco casi perfecto de guitarras compactas y letras dramáticas cantadas -y a veces prácticamente gritadas- por el carismático Eddie Vedder. «Alive» es un himno a la altura de «Smell like teen spirits», una de la canciones fundamentales para entender la música de los noventa. Junto con los dos discos siguientes de la banda, «Versus» y «Vitalogy», «Ten» forma una trilogía musical donde lo épico, lo trágico y lo intimista se combinan con brillantez.

R.E.M._-_Out_of_Time

Pocos meses antes de la explosión grunge, un grupo con una larga trayectoria a sus espaldas pasó de ser apreciado por una minoría a convertirse en grandes estrellas. «Out of time» se publicó el 8 de marzo de 1991. Era el segundo trabajo de R.E.M. con la multinacional Warner después de «Green» y el séptimo en la carrera del grupo. Acompañada por un magistral vídeo dirigido por Tarsem Singh, «Losing my religion» conquistó al gran público con sus mandolinas y su letra prácticamente incomprensible. Odiada por el propio grupo, que reniega de ella, «Shiny Happy People» no hizo más que aumentar la popularidad de un disco que, hasta la fecha, ha vendido más de dieciséis millones de copias. Algo hacia pensar que los gustos del gran público, el mismo que había hecho del «…But seriously» de Phil Collins un superventas en 1990, estaban cambiando.

u2 Achtung Baby

A principios de los noventa, grupos, sonidos y productores que habían reinado durante los ochenta daban muestras de agotamiento creativo. Ante la opción de renovarse o morir, U2 sorprendieron a propios y extraños publicando un disco que rompía con el sonido grandilocuente y mesiánico de «The Joshua Tree» para en realidad seguir siendo grandilocuente y mesiánico a través de toques electrónicos, guitarras distorsionados, percusiones más cercanas a la pista de baile y todo un discurso metalingüístico sobre los medios de comunicación y el audiovisual. Con el evidente toque en la producción de Brian Eno, «Achtung Baby» se publicó el 19 de noviembre de 1991 y, superado el desconcierto inicial, se convirtió en uno de los discos de la décadas más aclamados por la crítica y por el público que acudió fascinado a la mítica gira del ZooTV.

MassiveAttackBlueLines

Si hablamos de discos que renovaron el panorama musical e introdujeron nuevos sonidos, no podemos olvidar que el 8 de abril de 1991 se publicó «Blue Lines», el debut de Massive Attack. De hecho, los críticos lo consideran el primer disco del hipnótico y envolvente Trip Hop y creador del llamado Sonido Bristol. Mezclando soul con electrónica con hiphop con sampleados, «Unfinished Sympathy» es la canción emblemática de un disco cuya importancia no ha hecho más que agrandarse con el paso del tiempo.

Michaeljacksondangerous

Publicado el 26 de noviembre de 1991, «Dangerous» es el último disco editado por Michael Jackson antes de que las acusaciones de abuso a menores dañaran para siempre su figura pública. A pesar de vender más de treinta millones de copias, «Dangerous» no fue demasiado bien recibido en su momento e incluso fue calificado de fracaso comercial y artístico. Sin embargo, el disco es un excelente ejemplo del denominado «New Jack Swing», el género que dominó gran parte de la música negra durante la década de los noventa. Muchos trabajos de artistas de este estilo, como los soporíferos BoyzIIMen, han envejecido infinitamente peor que las canciones del disco del malogrado Rey del Pop.

Roxette Joyride

El 28 de marzo de 1991, el dúo sueco Roxette culminaba su racha de éxitos comerciales iniciada por «The Look» y continuada con «It must have been love», con la publicación de «Joyride». De sonido tan directo como intrascendente, tan pegadizo como el estribillo que cantaba «Hello, you fool, I love you», «Joyride» es una excelente definición de lo que debería ser el pop comercial sin pretensiones. En muchos sentidos, Roxette son el último gran grupo de los ochenta.

Queen_Innuendo

El 24 de noviembre de 1991 fallecía el gran Freddie Mercury. Su discográfica, pocas semanas antes, había publicado el segundo volumen de los grandes éxitos de Queen, utilizando «The show must go on» como sencillo de presentación del mismo. Ésta era la canción que cerraba «Innuendo», el último disco publicado por la banda en vida de Mercury, en febrero de ese mismo año. Ni que decir tiene que el tema y el recopilatorio se convirtieron en superventas durante meses.

blur-leisure

El 29 de agosto de 1991, un cuarteto de chicos londinenses publicaba su primer disco. Ellos eran Blur y «Leisure», el nombre de su ópera prima. Publicado en el ocaso del denominado sonido Madchester, no es un disco excesivamente brillante ni tampoco fue un superventas en su momento. Sin embargo, en él se encuentran los primeros pasos del grupo que, tres años después, revolucionaría el panorama musical con el otro estilo que definiría los noventa: Britpop. Pero ya hablaremos de él cuando llegue su revival en un par de temporadas.

Mecano-Aidalai

Y mientras tanto, en España, se publicaba el 14 de junio de 1991 el último trabajo completo de estudio de Mecano, «Aidalai». Según dice la Wikipedia, se han vendido tres millones y medio de copias de este disco en todo el mundo, un millón de ellas solamente en nuestro país. En él quedaba evidente que la ruptura personal y estilística entre los dos hermanos Cano era total. Nada tenían que ver los experimentos de Jose María con el pop más electrónico y ochentero de Nacho. Veinte años después, el disco se escucha con nostalgia por la época en la que éramos adolescentes, pero no se puede decir que haya envejecido demasiado bien. Quizás se salve de la quema su sencillo de presentación, responsable de que cada siete de septiembre nos acordamos del grupo que, para bien o para mal, definió toda una época del pop comercial de nuestro país.