TURISMO MADRILEÑO

Joserra me comentó el viernes que quería ir a ver la exposición de Takashi Murakami en el Reina Sofía. Sólo él sabe por qué decidió que la muestra era en ese museo, porque cuando consulté en la web los horarios, el nombre del artista japonés no aparecía por ninguna parte… Al final, descubrimos que la exposición de Murakami está en el Guggenheim de Bilbao, pero como el Museo Reina Sofía es gratis los sábados por la tarde y hacía años que no iba, decidimos ir a culturizarnos un poco.

Quitando el «Guernica», suelen ser mejores las exposiciones temporales del Reina Sofía que su colección permanente. A mí me sorprende que haya muchas más obras de Picasso, Miró, Dalí o Juan Gris en cualquier museo estadounidense o francés. También me di cuenta de que en las asignaturas de Historia del Arte Contemporáneo que di en la carrera no tuve ninguna clase que hablara específicamente sobre el arte español del siglo XX. Mucho hablar del Pop Art, del Expresionismo Abstracto de Pollock y del Arte Bruto… ¿pero dónde encajo a Tápies o Millares? Según la web del Museo, pertenecen al Informalismo. Por lo general, las obras de ambos me parecen un horror que no hay por donde cogerlo. En cambio, me gustan las de Lucio Fontana, quizás porque son más sencillas y claras.

fontana

En la espectacular ampliación del Museo, vimos una curiosa exposición de Eulalia Valldosera titulada «Dependencias», donde los carritos de la compras y los envases de detergentes y limpiadores cotidianos se convierten en desasosegantes elementos artísticos. También subimos a La Torre de Leandro Erlich, una instalación que manipula la perspectiva para transmitir la ilusión de que podemos vencer a la fuerza de la gravedad para flotar y caminar boca abajo. Sí, es algo así como La Casa Magnética de los parques de atracciones, pero en un museo. Una de las cosas que más me gustan del arte moderno es que juegue e interactue con el espectador.

Está claro que hay que aprovechar más las cosas que nos ofrece Madrid, nuestro pequeño Nueva York. Eso sí, cuando algo se pone de moda, termina muriendo del éxito. El domingo por la mañana, La Latina parecía una playa de Benidorm en pleno mes de agosto.