RESUMEN MUSICAL ANUAL

Cuando yo era un adolescente que vivía pegado a unos auriculares no podía entender como mi madre recordara los nombres de grupos desconocidos de los sesenta y todo tipo de anécdotas de la música de aquel entonces y que, sin embargo, no fuera capaz de retener los títulos de los temas que le gustaban de los que escuchaba en aquel entonces por la radio ni quien las cantaba.

-Hijo, he escuchado una canción en la radio, algo en inglés sobre zombies o así. Lo canta una chica…
-Sí, Zombie, de The Cranberries, son irlandeses, blablabla…
-Ah, pues estos de los arándanos llegarán lejos, ya lo verás.

Han pasado los años y yo me precipito hacia la cuarentena de edad y me doy cuenta de que me he convertido en mi madre. Se me olvidan los nombres de los artistas, identifico a las canciones por el número de pista del CD y no por su título y a veces escucho canciones que me gustan y soy incapaz de recordar quien las canta. Ver el videoclip ayuda, eso sí. ¿Pero quién ve videoclips hoy en día? Eso sí, puedo hablar durante horas y horas de música de los noventa con todo tipo de detalles y anécdotas ilustrativas… Supongo que la parte del cerebro que lleva los temas musicales termina por saturarse y prefiere conservar las maravillosas melodías del pasado antes que sacrificarlas para incorporar los mediocres sonidos del presente. Porque ahí hay otro tema: cuanta más música escuchas, más consciente eres de que todo es un revival constante. ¿Otra vez el grunge? ¿Otra vez los cantautores con guitarra? ¿Otra vez estamos bailando música hecha con sintetizadores?

Entonces es cuando llega el momento de repasar musicalmente el año que se acaba de terminar y uno no sabe muy bien qué decir. Seguramente nunca se ha consumido tanta cantidad y variedad de música como ahora: Internet ha roto con la tiranía de las discográficas y la radiofórmula. Uno puede ser fan del K-Pop o el schlager sueco, enterarse al dedillo de cada uno de los lanzamientos de la industria chilena o vivir en un universo donde La Prohibida es una gran estrella que canta al baloncesto. Sin embargo, seguramente nunca la música ha tenido menos relevancia como fenómeno cultural, aglutinador de masas o revulsivo agitador. La música ya no sirve como bandera, ni como referente, ni como vehículo de denuncia social o testimonio de la transformación social.

Evidentemente, hay excepciones. 2015 será recordado por el año en que Adele publicó un nuevo disco y millones de personas lo compraron como si jamás hubiera existido la piratería. De hecho, hubo gente que compró el compacto para luego descubrir que no tenían un aparato que permitiera reproducirlo… Buzzfeed lo explicó perfectamente. En un mundo donde un disco que venda más de un millón de copias en todo el planeta ya es un éxito, Adele aspira a venderlos por decenas. ¿Y cómo lo consigue? A base de música, clasicismo, sentimientos y pop.

25, al igual que 21 y 19, consigue ser intemporal y auténtico, en un entorno donde casi todo el pop acaba surgiendo del ordenador sueco de Max Martin. Sí, incluso uno de los temas de Adele ha nacido de ahí… No es de extrañar que les resulte tan fácil ganar Eurovisión.

Al lado de las cifras de 25, el resto de discos que se vendieron en 2015 acaban pareciendo fracasos. Recordaremos como Justin Bieber resurgió de sus cenizas cuando nadie daba un duro por él y logró que todo el mundo escuche sus canciones, no sólo las adolescentes que siguen comprándose discos de One Direction, Auryn, Abraham Mateo, Gemeliers o el último ganador de La Voz Kids o Senior (de eso vive el mercado discográfico español, de quienes salen en el programa de Telecinco… y de los variados clones de Vetusta Morla que se reparten por los festivales de España). También fue el año en que se siguieron vendiendo muy bien varios discos publicados en 2014 como los de Ed Sheeran; el ganador del Grammy (¿y futuro ganador del Oscar?), Sam Smith; o la endiosada Taylor Swift, que cambió el country descafeinado por el ordenador sueco con millonarios resultados: ahora se atreve a declararle la guerra a Katy Perry, decirle a Apple Music lo que tiene que hacer, ligarse a Calvin Harris (Calvin, esa chica no te conviene) o ver como Ryan Adams versiona todo su 1989.

A la anciana Madonna le fue mejor de lo que parece con un disco demasiado largo. Desde luego, le fue mejor que a Janet Jackson, a Selena Gomez, a Ariana Grande, a Demi Lovato, a Kelly Clarkson, a Charli XCX o a Carly Rae Jepsen. Meghan Trainor, en cambio, se libró de la condena a ser una One Hit Wonder, aunque ya veremos qué pasa con su segundo disco. Ellie Goulding salvó los muebles gracias al éxito de Love me like you do. Por alguna extraña razón, Billboard nombró “mujer del año” a Lady Gaga cuando lo único que hizo fue cantar Sonrisas y Lágrimas en la entrega de los Oscars cual aspirante a triunfita armada con guantes de fregar. Britney sigue recluida en Las Vegas, Katy Perry se paseó por la Superbowl, Rihanna continúa grabando su próximo disco, Little Mix y Fifth Harmony sueñan con ser las próximas Sugababes, Lana del Rey siguió viviendo en su propio planeta al igual que Björk y Florence, Kylie grabó un disco de villancicos, Sia gritó para ocupar un espacio propio en este firmamento, Miley hizo lo que le dio la realísima gana y regaló al mundo un disco de psicodelia y así es como el planeta pop parece seguir estando dominado por mujeres un año más.

Mientras tanto, las pistas de baile de España siguieron dominadas por todo tipo de variantes de electrolatino, reguetón y similares, con La Gozadera como estandarte. También se puso de moda algo que llamaron Tropical House, aunque no suene nada tropical, y también se supone que Calvin Harris (lo repito: Calvin, esa chica no te conviene) abandonó su EDM tradicional, ese que aun cultiva David Guetta, para pasarse al Deep House en How Deep Is Your Love. En todo caso, resulta más eficaz llamarlo folkito fresquito y disfrutar de temas melancólicos para bailar gracias a Lost Frequencies.

The Chemical Brothers publicaron nuevo disco y les fue mejor que a Disclosure, Rudimenal o Avicii. Drake consiguió su primer éxito global con Hotline Bling, Kendrick Lamar es la apuesta para quitarle los Grammies a Taylor Swift, Bruno Mars y Mark Ronson vendieron millones a base de Uptown Funk, Adam Levine enseñó el culo en el videclip de This summer’s gonna hurt like a motherfucker, canción de Maroon 5 que debería haber sido un éxito y no lo fue al igual que el Ghost Town de Adam Lambert, todo The Desired Effect de Brandon Flowers o el Déjà Vu de Giorgio Moroder, que parecía que iba a ser uno de los grandes discos de 2015 y al que al final nadie le hizo el menor caso. Mika tampoco consiguió recuperar el éxito de antaño, pero nos da igual. Hozier y James Bay se disputan el título de ser el nuevo Gotye. Walk the moon podrán vivir el resto de sus días de las ventas de Shut up and dance with me, lo mismo que Years & Years con King. Mumford & Sons y Muse pueden presumir de tener fans fieles que les compran cualquier cosa donde su nombre salga en portada, mientras que Coldplay demuestran con cada nuevo disco que cada vez se toman a sí mismos menos en serio, la mejor manera de terminar convertidos en los nuevos U2. Y si quieres molar, di que te gustaron los discos de The Vaccines y Tame Impala. Porque molan.

Miley Cyrus, Bangerz Tour

A pesar de tretas promocionales de última hora (entradas de pista a precio reducido para los socios del Club Fnac, por ejemplo), Miley Cyrus no consiguió llenar el Palacio de los Deportes de Madrid. Se hacía extraño ver un espectáculo pensado evidentemente para grandes recintos sin aglomeraciones de gente entre el público. Seguramente no fue el día más exitoso para una gira que, sin embargo, ya ha conseguido dejar para la posteridad dos o tres imágenes icónicas, como esa reproducción a escala titánica de su recientemente fallecido perro Floyd o la imagen de la cantante sobrevolando sobre el público cabalgando sobre un perrito caliente. No sé qué pasará con el futuro con la carrera de Miley, pero está claro que 2013 fue su año y este Bangerz Tour no es más que el colofón que rubrica su conquista del mundo pop.

Hay algo que distingue a Miley de otras compañeras de generación y de profesión y es su capacidad para no tomarse a sí misma en serio, evitando así seguir el camino que ha llevado a otras como Lady Gaga a la perdición. Desde el comienzo del espectáculo, en el que un primer plano de su cara llena toda la pantalla y ella desciende al escenario por un tobogán con forma de lengua al son de ese imposible dueto con Britney Spears que es SMS (Bangerz), arranca una fiesta al estilo de la mostrada en el videoclip de We Can’t Stop donde golosinas, peluches y dibujos animados se mezclan con porros y sexualidad descarada. Miley Cyrus ejerció de anfitriona de un botellón donde los adolescentes juegan a ser mayores sin perder el descaro de su edad. Como dice la canción con la que se inauguró esta era: “es nuestra fiesta y hacemos lo que queremos”. Y aunque es evidente que todo está milimétricamente estudiado hasta el último detalle, el espectáculo transmite una continua sensación de frescura y desparpajo poco habitual en los conciertos de las grandes divas donde todo es sorprendente (y en ocasiones fríamente) perfecto.

Musicalmente, el grueso del concierto está centrado en el disco que da nombre a la gira, un ecléctico recorrido por las últimas tendencias de la música negra que en directo acaba contagiándose de unas raíces country de las que Miley Cyrus no parece avergonzarse en ningún momento. Sólo dos temas pertenecen a su repertorio anterior a Bangerz: Can’t be tamed y ese Party in the USA que sirve para cerrar el concierto con bailarinas disfrazadas de Monte Rushmore, un Abraham Lincoln que parece oriundo del Bronx, su bailarina enana vestida de Liberty Bell, su bailarina gigante de estatua de la libertad, confetti y fuegos artificiales. A pesar de los problemas de sonido del Palacio de Deportes, pudimos disfrutar de un concierto en el que Miley Cyrus quiere demostrar que, aparte de jugar a la provocación, ella es también una artista. De ahí esos momentos acústicos en los que su banda de músicos le roba el protagonismo en el escenario a los bailarines, ese FU en el que Cyrus se crece como intérprete despechada y vengativa, esos Adore You y Drive en los que da rienda suelta a sus capacidades vocales y la inclusión de versiones como el clásico de The Beatles, Lucy in the Sky with Diamonds, Summertime Sadness, de Lana del Rey y Jolene, uno de los himnos de su madrina, Dolly Parton. En estos momentos, Miley Cyrus hace lo que le apetece y, mientras siga por ese camino, nos tiene conquistados.

Lista UK: número uno para You me at six

Con su cuarto trabajo, Cavalier Youth, You me at six consiguen su primer número uno en la lista de discos más vendidos en Reino Unido. Este cuarteto de Surrey es de esos grupos británicos que suenan 100% a rock estadounidense.

Halcyon, de Ellie Goulding; Beyoncé, de Beyoncé; True, de Avicii; y Wanderlust, de Sophie Ellis-Bextor completan el Top5. La segunda entrada más fuerte de la semana corresponde a Sheryl Crow, que se coloca en el 16 con Feels like home. Otras novedades de la lista son: Of Men and Mice, en el 17 con Restoring Force; Rifles, con None the wiser, en el 21; Skindred, con Kill the power, en el 28; el islandés Asgeir, en el 40 con In the silence; el veterano David Crosby, en el 48 con Croz; Trasatlantic, en el 52 con Kaleidoscope; Acoustic, del trío de DJs Above & Beyond, en el 57; The Royal Sessions, de Paul Rodgers, en el 58; el recopilatorio de caras B de Gaslight Anthem, en el 63; y la BSO de la tercera temporada de Sherlock, a cargo de David Arnold y Michael Price, en el 77.

En la lista de sencillos, Rather Be de Clean Bandit sigue por segunda semana consecutiva en el número uno. Feelin’ Myself, el tema de Will.i.am junto a Miley Cyrus, Frech Montana y Wiz Khalifa se tiene que conformar con el segundo puesto.

Otras entradas de la semana son Ready for your love, de Gordon City ft Mnek, en el 4; Crying for no reason, de Katy B, en el 5; y en el 31, el clásico de The Weather Girls, It’s Raining Men, que vuelve a la lista como consecuencia de una campaña organizada en las redes sociales para protestar contra las declaraciones del político conservador, David Silvester, que culpaba del temporal y las inundaciones sufridas por Gran Bretaña durante el pasado mes a la aprobación de la ley de matrimonio homosexual.

Promusicae: número uno para Antonio Orozco

En una nueva demostración de que “La Voz” es un concurso que sirve más para que sus jurados aumenten su popularidad que para buscar nuevas voces, Antonio Orozco se coloca en lo más alto de la lista de discos más vendidos de España con Dos Orillas.

Britney Spears debuta con Britney Jean en el 12, mientras que Mago de Oz se colocan en el 14 con Celtic Land y Fangoria vuelve a entrar al 15 gracias a la reedición de Cuatricromía. Otras novedades de la semana son Muse en el 22 con Live at the Rome Olympic Stadium; Vetusta Morla en el 25 con la banda sonora que han hecho para el videojuego Los ríos de Alice; la Colección Definitiva de Miguel Bosé en el 32; Saturnino Rey, más conocido como Zatu, miembro de SFDK, con Yo Zatu y mi severa fractura de kráneo en el 41; Scorpions con MTV Unplugged en el 50; Franco Battiato y Antony & The Johnons con su disco conjunto Del suo veloce volo en el 61; Rapahel con Vuelve por Navidad en el 64; Tomeu Penya con Arruix en el 70; y Miguel Poveda & Rodolfo Mederos con Diálogos: De Buenos Aires a Granada en el 92.

En la lista de canciones Miley Cyrus sigue una semana más en lo más alto con Wrecking Ball, seguida de Manuel Carrasco con No dejes de soñar en el 2 y Hecho con tus sueños, de Efecto Pasillo con Leire, en el 3. La novedad más importante de la semana es la de Leiva en el 12 con Terriblemente Cruel, mientras que U2 se colocan en el 20 con Ordinary Love.

Curiosa es la entrada de The XX en el puesto 50 con Intro, canción de su primer disco, publicado en 2009.

Lista Promusicae: Número uno para Sergio Dalma

Después de sus exitosos discos con versiones de éxitos italianos, Sergio Dalma vuelve a situarse en lo más alto de la lista española con su primer trabajo con canciones originales en varios años. No parece que Cadore 33 vaya a traer grandes novedades a su ya larga carrera como baladista.

Extremoduro bajan a la segunda posición con Para todos los públicos mientras que Lady Gaga se tiene que conformar con la tercera posición para ArtPop que, al igual que The Fame y Born this way, no ha conseguido ser número uno en nuestro país. Otras cuatro novedades se colocan en nuestro Top10: La música no se toca – En vivo, de Alejandro Sanz, en el 4; Hoy somos más, un nuevo volumen de la banda sonora original de Violetta, en el 5; AM, de Abraham Mateo, nuestro Justin Bieber nacional, en el 6; y el recopilatorio con las 50 mejores grabaciones de Luciano Pavarotti en el 10.

Otros recopilatorios y discos especialmente pensados para regalar estas Navidades completan las novedades de la semana: 20 – The Greatest Hits, de Laura Pausini, en el 13; Live at the BBC 2, de The Beatles, en el 16 (en el 40 debuta la edición conjunta de los dos volúmenes); Salute, de Little Mix, en el 17; Gracias a vosotros 2, de María Dolores Pradera, en el 18 (en el 35 se coloca la edición conjunta de los dos volúmenes); el recopilatorio de Keane en el 24; el de Diana Navarro, titulado La Esencia, en el 26; Direct Hits, de The Killers, en el 34; y Doce Lunas, del artista de hip hop español ZPU, en el 43.

En la lista de canciones más vendidas Miley Cyrus consigue colocarse, por fin, en lo más alto con Wrecking Ball. El videoclip lleva ya más de 330 millones de visionados en Youtube.

La entrada más alta de la semana es la de No voy a parar, de Fraag Malas, en el 19. All Bad, de Justin Bieber, aparece en el 22 y The art of letting go, de Mariah Carey, en el 29.

Promusicae: número dos para Miley Cyrus

Cuando Miley Cyrus publicó Can’t be tamed, uno de los pocos países donde consiguió ser número uno en ventas fue en España. Ahora sucede justo al revés: Bangerz se ha colocado en primera posición en casi todos los países del mundo, menos en el nuestro donde se ha tenido que conformar con el número dos. El uno sigue siendo para Dani Martín. ¿Quién hubiera pensado que el cantante de El Canto del Loco acabaría publicando discos llenos de baladones y duetos con Joaquín Sabina?

El número tres es para India Martínez, que debuta en este puesto gracias a Camino de la buena suerte. OTras novedades de la semana son Las cosas en su sitio, de Despistaos, en el 14; Yes we are, de K-Narias, en el 49; The Paradigm Shift, de Korn, en el 70; Prokofiev 3 Bartók 2, del pianista chino Lang Lang; Soy el mismo, de Prince Royce, en el 84; 2013, de El Puchero del Hortelano, en el 87; Traces of you, de Anoushka Shankar, en el 90; y Liquid Spirit, del cantante de jazz Gregory Porter, en el 98. Por cierto, Vega baja 20 puestos en una semana y se coloca en el 22 con Wolverines, así que el premio al triunfito mejor colocado en la lista es esta semana para Pablo López y su Once historias y un piano en el 21.

En la lista de canciones, Avicii sigue en lo más alto con Wake me up, mientras que la entrada más fuerte de la semana corresponde a Justin Bieber, que se coloca en el 4 con Heartbreaker. En el 23 debutan OneRepublic con Counting Stars; en el 25, Soraya Arnelas con Plastic; y en el 28, Pearl Jam con Sirens.

Oh los 90, ya sabéis.

Querida Miley Cyrus:

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Como se ha puesto de moda escribirte cartas. esta crítica de Bangerz no podría tener otra forma. En primer lugar, estimada Destiny Hope, tenemos que darte las gracias por haber hecho un disco pop que se puede escuchar de principio a fin sin sentir que haya canciones de relleno. Otra cosa es que haya coherencia interna entre los temas, pero hace mucho tiempo que los discos se han convertido en colecciones de sencillos. Así era en los 60 y nadie se quejaba. Tiene lógica que en una época en la que lo importante de cara al mercado vuelven a ser las canciones, hayas hecho un disco así, como bien saben otros compañeros tuyos de promoción como Calvin Harris o Rihanna. Además, como bien dices, el disco se titula Bangerz, y tal y como nos cuenta Urban Dictionary, ésto es un “banger”:

1. If a Song is extremly tight or just unbelivably awesome. It is a banger.

2. An intense party, which involves large amounts of drinking, beer pong, and plenty of skanks to grind on. Always leaving the house a total mess.

Así pues, canciones increíblemente fabulosas y fiestas intensas que dejan la casa hecha un follón. Viendo el videoclip de We can’t stop, está claro que no podías haber elegido un título mejor. Como bien cantas en ese tema, es tu fiesta y haces lo que quieres y es tu boca y cantas lo que quieres. Esto es lo mejor que podías hacer para vengarte de Liam Hemsworth, porque, no nos engañemos, éste es un disco de desamor y ruptura, que empieza con declaraciones de amor (Adore you) para pasar a temas que habrían vuelto loca a la Christina Aguilera de Back to Basics (FU: “I got two letters for you. One of them is F and the other one is U”). La humildad es para las cantantes country y emborracharse es para las divas torturadas del soul, tú eres una chica pop y sabes que lo importante es pasárselo bien. Si quieres montarte desnuda en una bola de demolición, lo haces. Si quieres restregarte contra Robin Thicke, lo haces. Parece que algunos se creen que haber protagonizado una serie de Disney Channel en tu infancia te convierte en ese personaje. Como si en tu tercer disco no hubieras cantado que no podías ser domesticada, como si Britney Spears -con la que cantas el tema que da nombre al disco- no hubiera comenzado su carrera poniéndose una minifalda de colegiala, como si Christina Aguilera no hubiera grabado su disco más famoso incitando al público a ensuciarse, como si Alanis Morissette no hubiera comenzado su carrera como cantante pop en su Canadá natal para luego hablar de -OhDiosMío- sexo y conquistar el mundo. ¿Quién, a los veinte años que tienes, no ha querido ponerse el mundo por montera?

Y sí, además, sabes contratar a un productor como Mike will made-it y tienes el buen gusto de que Pharrell Williams te componga un par de canciones, el mundo se acabará poniendo a tus pies. Bangerz es un brillante disco de pop comercial, con sus momentos de reivindicación de la música negra de ahora y de siempre (hay ecos evidentes de Michael Jakckson en temas como On my own) y que además tiene muy en cuenta que la gente, en tiempos de crisis, lo que quiere es bailar y pasárselo bien, ya sea a ritmo de dubstep (Someone else) o ¿swing? (4×4). Bienvenida al mundo de los adultos, Miley, y gracias por invitarnos a tu fiesta.