Arenal Sound 2013: resumen de lo sucedido

El domingo se cerró la cuarta edición del Arenal Sound con unas cifras de asistencia total de 280.000 espectadores -unos 55.000 diarios-, según sus organizadores. Sin embargo, aunque estos datos le conviertan en el festival más multitudinario de España, está claro que aun está muy lejos de la fama y del prestigio que sí tienen otros eventos musicales como el FIB o el Primavera Sound. El Arenal Sound tiene otro espíritu: ofrecer una semana de música y fiesta a precios populares (los 30 euros que puede costar el abono están muy lejos de los precios que se manejan en los festivales anteriormente citados), sin grandes patrocinadores ni despliegues y un cartel en el que no aparecen grandes estrellas ni nombres de moda, pero sí grupos y artistas lo suficientemente interesantes para el aficionado a la buena música. ¿Que se monta un enorme botellón en los alrededores digno de Spring Breakers? ¿Que la gente va a los conciertos en bikini y bañador? Tan cierto como que no hay que hacer una hora de cola para cenar y tan verdadero como que siempre encuentras un sitio donde estar cómodamente sentado sin dejar de escuchar al grupo de turno.

Atardeceres de asfalto y plástico en Arenal Sound
Atardeceres de asfalto y plástico en Arenal Sound

Uno de los grandes atractivos del Arenal Sound es poder ver en pocos días a varios de los grupos más interesantes del pop nacional. Xoel Lopez, McEnroe, Cyan o The Leadings fueron algunos de los nombres que animaron las dos noches previas al festival propiamente dicho. Pudimos ver como Dorian demostraron que también han ganado sobre el escenario la madurez que ya percibimos en La velocidad del vacío, su último disco. También quedó claro que Tormenta de Arena ya se ha convertido en un clásico del pop español de la pasada década (habría que ver cuantos la conocieron gracias a A tres metros sobre el cielo). Lori Meyers, por su parte, supieron no centrar su concierto exclusivamente en los temas de Impronta por mucho que éste haya el disco más vendido de su carrera. Delafé y Las Flores Azules tampoco defraudaron a sus seguidores, sabiendo transmitir ese buen rollo que les ha caracterizado desde sus inicios. Buen rollo, simpatía y pelazo fue también lo que nos ofreció Carlos Sadness desde el desagradecido escenario Coca-Cola, por el que también pasaron grupos como Efecto Pasillo, La Sonrisa de Julia, Canteca de Macao o La Pegatina. We Are Standard derrocharon energía y descaro, un descaro que siempre ha caracterizado a Hidrogenesse quienes, por supuesto, cantaron sus himnos Disfraz de Tigre y No hay nada más triste que lo tuyo. Tampoco Iván Ferreiro renunció a los clásicos de los Piratas, Promesas que no valen nada y Años 80, ni a su emeblemático Turnedó. Bigott y Manel me resultaron un poco más monótonos, aunque no se puede decir que no dieran buenos conciertos, al igual que La Habitación Roja, un grupo del que siempre espero un poco más de lo que me da en directo.

Standstill, en su catedral
Standstill, en su catedral

Mención aparte se merecen Standstill, que presentaron Cénit, un espectáculo basado en las canciones de Dentro de la luz, el disco más reciente de esta ya veterana banda. Imaginería medieval, pantallas góticas y rayos láser acompañaron a unos temas que recuperan las esencias del rock en español y que sonaron espectacularmente bien en un entorno que, a priori, no parece el más propicio para este tipo de propuestas. Para mí fue uno de los mejores momentos de esta edición del Arenal Sound.

Sorprendente fue también la propuesta de Bonaparte. Este grupo afincado en Berlín y liderado por el suizo Tobias Jundt convirtieron el escenario en un circo punk con momentos divertidos y provocadores a cargo de un trío de bailarines que aparecían y desaparecían con todo tipo de coloridas vestimentas (o sin ellas). Temas como Mañana Forever o Computer in love (I’m your glory hole to the universe, dice la letra de esta última, toda una declaración de intenciones) sonaron mucho más contundentes en directo que en sus correspondientes discos.

Entre los grandes nombres internacionales, The Maccabees dieron, seguramente, el mejor concierto del festival, aunque hay que reconocer que su música o su puesta en escena, como la de White Lies, quizás no sean las más adecuadas para un festival playero como el Arenal Sound. Con su rock directo y poco pretencioso, The Fratellis y The Kooks dieron conciertos más eficaces, al igual que unos Klaxons que no escatimaron energía e hicieron bailar a los asistentes -incluida la mujer de su teclista, Keira Knightley- arrancando su actuación con From Atlantis to Interzone y haciendo que todos nos preguntemos a qué esperan para editar su tercer disco. También The Drums tienen pendiente publicar un tercer disco, pero vista la desgana con la que actuaron en Burriana, dudo mucho que lleguemos a verlo. Nada que ver con unos Is Tropical que hicieron feliz a una fan al invitarla a subir al escenario y cantar con ellos Dancing Anymore. Por su parte, Editors cumplieron con creces su papel como cabezas de cartel y demostraron qué tienen un repertorio con suficientes grandes temas e incluso lograron que las canciones de su trabajo más reciente ganaran dimensión en directo. Especialmente destacable fue el cierre de su concierto con una versión alargada de su electrizante Papillon, un tema que sigo sin entender como no se convirtió en un superventas cuando fue publicado.

La caída del cartel en el último momento de los suecos The Sound of Arrows hizo que nos quedáramos sin ver a uno de los grupos de pop electrónico más interesantes (y bonitos) del momento. Sus compatriotas The Royal Concept fueron los encargados de sustituirles y, aunque se esforzaron, hay que reconocer que su mejor momento fue cuando hicieron una versión del Digital Love de Daft Punk. Mucho mejor estuvieron The Whip, gracias a que cuentan en su repertorio con un arma infalible como Trash y unos tremendos guitarrazos. Tampoco decepcionaron Totally Enormous Extinct Dinosaurs, que dieron una lección de como hacer bailar a miles de personas con una propuesta electrónica que no renuncia a matices y sutilezas. Todo lo contrario de un endiosado Steve Aoki, cuyo poder de convocatoria es tan innegable como el poco interés que tuvo una sesión basada en ritmos y subidones tan rudimentarios como los de un tema de relleno del Maquina Total 3. El hecho de que pinche el Get Ready For This de 2 Unlimited como si la canción no tuviera ya más de veinte años es bastante revelador de lo que dio de sí su actuación en el Arenal Sound. Eso sí, no faltaron sus tartazos.

Lori Meyers: Impronta

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Esta semana ha salido a la venta Impronta, el quinto disco en la carrera de los granadinos Lori Meyers. Al igual que Cuando el destino nos alcance, en este nuevo trabajo la banda ha contado con la participación de Sebastian Krys (Vega, Amaia Montero, Kinky) en la producción pero han optado por grabarlo en Alomartes, un pueblo granadino, para después mezclarlo en Los Angeles. Así, entre lo intimista y la energía cosmopolita, se mueve el disco a lo largo de sus doce canciones.

Impronta se abre con los potentes guitarrazos de Planilandia, un tema que, según explican los componentes de la banda, es un resumen de todo lo que es Lori Meyers, una canción muy completa y con muchos contrastes, con unas estrofas rockeras y un estribillo más desnudo. Esta combinación entre rock y pop es, seguramente, el secreto de la fórmula de una banda que aquí da sus mejores frutos. El grupo liderado por Antonio López demuestra que no tiene ningún complejo a la hora de hacer temas bailables, incluso con un punto disco o funky como El tiempo pasará, además de responder a los que les criticaron por el uso de los sintetizadores dedicándoles el juego de palabras que da título a A-Sinte-Odio. Los arreglos electrónicos son también los protagonistas de Una señal, una excelente muestra de power pop. Entre este género y el más puro indie nacional se encuentra Emborracharme, una canción muy directa y con una letra en la que seguramente más de uno podrá identificarse. Nos encontramos ante un potencial himno a los domingos de resaca.

Una de las cosas que personalmente siempre me han gustado de Lori Meyers es que es un grupo en el que se puede escuchar la impronta (nunca mejor dicho) de las mejores páginas de la historia del pop español de las últimas décadas. Mientras otras bandas españolas parecen no tener referentes artísticos que vayan más allá de los ochenta o sólo se fijan en lo que se cuece en el panorama musical anglosajón, Lori Meyers tienen momentos en que suenan a los mejores grupos nacionales de los sesenta y setenta. Ahí están los toques psicodélicos de Huracán o Tengo un plan para demostrarlo o el aire etéreo y atmosférico de la emocionante Deshielo (“…y cómo decirte que te quiero y ser sincero”). Con la acústica Despedirse se cierra Impronta, un paso adelante en la carrera de Lori Meyers hacia la madurez artística y seguramente el disco que les acerque a un público cada vez más numeroso. Nosotros ya somos fans incondicionales.

Otro pop español es posible

El pop español vive un divorcio aparentemente sin solución entre lo que podría llamarse música comercial y música independiente, o entre lo que llamamos mainstream y lo que consideramos alternativo. Son dos mundos paralelos que se ignoran y se desprecian mutuamente. Ya sabéis: en uno viven los fans entusiastas de La Voz y similares y los oyentes de la radiofórmula y de esas emisoras que son capaces de premiar a Pitbull y Cali & El Dandee y en el otro los que se dejan el dinero en festivales, navegan por Internet en busca del grupo más extraño, leen Pitchfork y escuchan Radio3.

Y sin embargo, las cosas podrían ser muy diferentes. O quizás es que ambos mundos no están tan alejados como podría pensarse. Pensemos en Alaska y Nacho Canut. A lo largo de sus diferentes reencarnaciones musicales han pasado por todo tipo de altibajos en popularidad y ventas. En los ochenta fueron grandes estrellas del pop español, mientras que en la década siguiente publicaron varios discos con Subterfuge, uno de los sellos independientes nacionales más emblemáticos. Después de recuperar el favor del público gracias a canciones como No sé que me das, Fangoria volvió a distribuir sus trabajos con la multinacional Warner. Y con Warner van a publicar Cuatricromía, un álbum compuesto por cuatro EPs. El sencillo de presentación ha sido Dramas y Comedias, canción producida por Guille Milkyway, la mente creadora detrás de La Casa Azul. ¿Indies? ¿Comerciales? ¿Importa?

Warner es también el sello que va a distribuir el nuevo disco de Delafé y Las Flores Azules, De ti sin mí/De mí sin ti, un disco doble con 22 canciones producido por Paco Loco y en cuya grabación ha colaborado artistas como Nacho Vegas o Antonio Luque (Sr. Chinarro). Y aunque seguimos echando de menos a Facto, lo que está claro es que esta dulce mezcla de rap y pop puede sonar tanto en campañas de publicidad como en Radio 3.

De un sello independiente a una multinacional también pasaron Lori Meyers, que vienen publicando todos sus discos con Universal desde Cronolánea (2008). Con Planilandia, el sencillo de presentación de su próximo trabajo, han conseguido ser número uno en Itunes y entrar esta semana en el puesto 23 de la lista de canciones más vendidas en España. Se ve que ese estilo de rock en el que suenan ecos guitarreros de los noventa y de otras épocas anteriores del pop español (yo siempre he pensando que Lori Meyers es de los pocos grupos nacionales que parecen seguir la herencia de clásicos de nuestra música como Lone Star o Los Brincos) tiene bastantes seguidores.

El 4 de marzo sale a la venta La velocidad del vacío, el nuevo disco de Dorian, editado por una de las principales compañías discográficas independientes de Europa, Pias Music. Habituales de los festivales y favoritos de los indies, puede que muchos de ellos se sorprendan al saber que La tormenta de arena, uno de sus grandes éxitos, sonaba en A tres metros sobre el cielo y seguramente más de una fan de Mario Casas la lleve en su reproductor. Con esa combinación de pop y música electrónica, Los amigos que perdí podría convertirse en un nuevo éxito para el grupo.

Y si hubiera justicia en el mundo, No se alarme señora, soy soviético, el segundo trabajo de los donostiarras Grises editado a finales de enero sería uno de los discos más escuchados del momento. Origami Records es el sello que publica un disco de pop potente, energético y feliz. Como ya dije en su momento después de verles en concierto en el Arenal Sound, la música de Grises es de todo menos de color gris.

En resumen, y como en el fondo ya todos sabemos, independiente o comercial son etiquetas bastante superficiales. Al final lo que importa -y lo que queda cuando pasa el tiempo- es la música.