El gran Gatsby

En 1925 F. Scott Fitzgerald publicaba la que ha terminado siendo su obra más conocida: El gran Gatsby. Aunque fue muy bien recibida por la crítica, no repitió el éxito de ventas de los dos primeros libros de Fitzgerald y no fue hasta unos años después de la muerte de su autor en 1940 cuando la historia de Gatsby empezó a ser considerada como uno de los mejores ejemplos de lo que se suele llamar “la gran novela americana”. Seguramente, gran parte de la visión que tenemos de cómo era la sociedad estadounidense de los años 20 es consecuencia de cómo describió Fitzgerald esos años de prosperidad económica, contrabando de alcohol, mujeres de melena y falda cortas y mucho jazz. Gatsby y los personajes que le rodean se han terminado convirtiendo en arquetipos y son múltiples las referencias a ellos que podemos encontrar en libros, películas y series de televisión.

Portada original de la novela
Portada original de la novela

No es de extrañar, por tanto, que el libro haya sido llevado a la gran pantalla en numerosas ocasiones… aunque nunca con demasiada fortuna. En 1926 se rodó la primera adaptación cinematográfica de El Gran Gatsby, una película muda de la que sólo se conserva un trailer. En 1949 se rodó una versión con Alan Ladd en el papel protagonista mientras que en 1974 Jack Clayton se encargó de dirigir la que es la adaptación más conocida hasta la fecha. A pesar de su exquisita dirección artística y de la presencia en el reparto de Robert Redford y Mia Farrow, la película fue muy mal recibida por la crítica, que la calificó de “carente de vida y alma”. Veremos qué pasa con la que se está vendiendo como la adaptación definitiva de la obra de Fitzgerald y una de las películas de la temporada. El director de Moulin Rouge! y Australia, Baz Luhrmann, vuelve a trabajar con Leonardo DiCaprio después de aquella adaptación contemporánea que hicieron de Romeo y Julieta en 1996. Carey Mulligan, Tobey Maguire, Isla Fisher y Joel Edgerton completan el reparto de un título que terminó de rodarse en enero de 2012 y que, supuestamente, iba a estrenarse el pasado mes de diciembre para optar a la lucha por los Oscars. Aunque los retrasos no suelen ser buena señal, las primeras imágenes que se han visto de El Gran Gatsby nos permiten adivinar que Luhrmann ha creado un espectáculo visual donde ha dado rienda suelta al barroquismo y la extravagancia que han terminado convirtiéndose en sus señas de identidad. Por supuesto, otra característica de sus películas es que cuentan con una cuidada banda sonora. En esta ocasión, entre los artistas que sonarán en El gran Gatsby están Bryan Ferry, Jack White, The XX, Gotye, Lana del Rey, Florence + The Machine o Beyoncé y André 3000 haciendo una versión del Back to Black de Amy Winehouse. Algunos de ellos suenan en el trailer de la película.


¿Estará el contenido a la altura del envoltorio? El 17 de mayo lo sabremos.

REVOLUTIONARY ROAD

Revolutionary Road

Al ver el bonito cartel de Revolutionary Road, bromeé diciendo que habían hecho una secuela de Titanic y que, al final, Leo había conseguido sobrevivir a las aguas heladas. Nada más lejos de la realidad, la película de Sam Mendes está a años luz de la historia de amor almibarado ambientada en el barco más famoso de la historia.

Revolutionary Road es un Drama con mayúsculas, no un melodrama ni una bonita película de amores trágicos. La historia de un matrimonio que tiene que asumir que no son esa pareja especial, diferente al mundo vulgar que les rodea, me revolvió por dentro. Es el gran conflicto de nuestro tiempo: ¿no hacemos realidad nuestros sueños porque estos son imposibles o porque, en realidad, no nos atrevemos a intentarlo? ¿Es una presunción inútil creer que somos especiales? ¿Conformarse con lo que se tiene es rendirse? ¿No conformarse con lo que se tiene es una locura?

Sam Mendes ha hecho una película brillante, de las que no se olvidan en cuanto se encienden las luces de la sala. Kate Winslet está maravillosa, pero Leonardo DiCaprio no se queda atrás. Personalmente, creo que es la mejor actuación que le he visto hacer hasta la fecha. Sólo algún personaje secundario que verbaliza en voz alta lo que está contado de forma más o menos implícita hace que la película pierda algo de sutileza, pero es un defecto menor en un conjunto casi perfecto. Bajo su luminosa apariencia, detrás de los bellos decorados, de las casas perfectas, de los desayunos exquisitos, se esconden frustraciones, secretos, amargura y muertes en vida. En este sentido, Revolutionary Road puede recordar a películas como Las horas, Pleasentville o Lejos del Cielo. Los años 50, que en el imaginario colectivo estadounidense son algo así como una Edad de Oro entre la posguerra y los tumultosos años sesenta, no eran ese paraiso de casas con electrodomésticos a la última y felices madres de familia. Y lo que es válido para esa época es igualmente válido para el siglo XXI.