Lady Gaga: “Joanne”

Su mejor portada hasta la fecha

Lady Gaga siempre se guarda un as en la manga para utilizarlo en el momento adecuado. Entre estos comodines usados a lo largo de su carrera podemos contar la reedición de The Fame acompañada del EP The Fame Monster, que le ayudó a asentarse como una gran estrella de pop sin tener que lanzar un disco nuevo; su disco Cheek to Cheek junto a Tony Bennet y su actuación en los Oscars de 2015 con un popurrí de temas de Sonrisas y Lágrimas, que le sirvieron para recordarle al mundo que sabe cantar y que puede cultivar otros estilos musicales más allá de la chatarra electrónica de RedOne; su trabajo como actriz en American Horror Story, que le sirvió para ganar un Globo de Oro a la Mejor Actriz; y como no, su reciente actuación en el intermedio de la Superbowl, que le ha venido muy bien para demostrarle al mundo que la Mother Monster sigue viva y recordarnos que puede presumir de tener unos cuantos temas ya icónicos en su repertorio. Por supuesto, todas estas jugadas tienen un objetivo principal: seguir siempre de actualidad en los medios y las redes a pesar de que las ventas de sus últimos trabajos sean un tanto –o un mucho- decepcionantes.

Porque, aunque Joanne ha sido el cuarto disco consecutivo de Lady Gaga en conseguir el número uno del Billboard, sus ventas han estado muy lejos de ser millonarias. En la lista de fin de año de Billboard apenas ocupa el puesto 108, mientras que en la británica se encuentra en el 84. Tampoco los dos sencillos que se han publicado hasta ahora –Perfect Illusion y Million Reasons– han pasado de la parte media de las listas ni se han escuchado mucho en radios. Quizás Million Reasons tenga un poco más de recorrido después de la Superbowl, ya se verá. O puede que sea John Wayne el que cabalgue hacia lo más alto.

Sin embargo, tampoco podemos decir que Joanna haya sido un terrible fracaso, ya que ha cumplido con creces su principal función: permitir que Lady Gaga escape de la trampa en la que se había convertido su carrera después del terrible ArtPop. Jugando a ser una cantante country, una americana de pura cepa (a pesar de que ella es italiana y le gusta la pizza, gracias Desahogada), una chica dispuesta a perderse en las carreteras del Medio Oeste, Stefani Joanne Germanotta ha podido romper con la obligación autoimpuesta de ser electrónica, rompedora y eternamente original. Adiós a los trajes de carne y los chistes sobre Jeff Koons, bienvenidos los sombreros rosas y las historias personales. Lady Gaga ha dedicado su cuarto disco a su tía Joanne Stefani Germanotta, fallecida en 1974 a los 19 años. A pesar de que nunca la conoció, la cantante cuenta que su tía siempre ha sido una figura que ha ejercido una fuerte influencia sobre su familia y su carrera. No hay nada como volver al hogar para recuperar la senda perdida.

Y no hay nada como contar con la ayuda de Mark Ronson y BloodPop (el hombre detrás del Sorry de Justin Bieber, la canción que todos quieren plagiar) como compositores y productores para purificar tu sonido. Y si además en los créditos del disco figuran nombres como Beck, Florence Welch, Kevin Parker (de Tame Impala), Josh Homme (de Queens of the Stone Age), Father John Misty o Hillary Linsey (compositora country que ha trabajado con Carrie Underwood, Lady Antebellum o Keith Urban) en vez de RedOne, Zedd o David Guetta, parece que la apuesta por el cambio de sonido va en serio. Sin embargo, la personalidad (o el personaje) de Lady Gaga acaba prevaleciendo y, en el fondo, Joanne no es un disco tan distinto a los que le preceden. El country-rock de temas como A-Yo o Dancin in circles estaría en realidad más cerca de Shania Twain que de Dolly Parton; canciones como Diamond Heart o John Wayne (cuya letra podría haber firmado perfectamente Lana del Rey: “I crave a real wild man/ I’m strung out on John Wayne”) parecen salidas de una versión acústica de Born this way; y quizás los temas más interesantes del disco son precisamente los que más se distancian de esa apuesta country: ahí están el rock ochentero de Perfect Illusion; esa especie de revisitación del Guilty de Barbra Straisand y Barry Gibb que es Hey Girl, el dueto con Florence Welch; o Come to Mama, una canción a la que le falta un “Christmas” en la letra para haberse convertido en el villancico pop que hubiera asegurado unos ingresos fijos a Lady Gaga cada Navidad venidera.

Y es que Lady Gaga siempre se ha destacado por combinar los aciertos que salvan su carrera con errores garrafales que nos hacen dudar del criterio de sus managers. Ahí están la horrible portada de Born this way, la elección de sencillos como Judas o You & I, las vomitonas de colores de Swine y toda la era ArtPop en general, las pretensiones artísticas de extrema seriedad en las que cae una y otra vez a lo largo de su carrera… Puede que el videoclip de John Wayne estrenado esta semana, en el que vuelven los vestidos estrafalarios y las coreografías torponas, sea uno de estos tropiezos.

En todo caso, ya hemos visto que Gaga es capaz de reinventarse como Madonna y que, en cualquier momento, nos sorprenderá con algún nuevo éxito multiplatino, aunque puede que sea en dos, diez o quince años.

Resumen musical anual

En los años 90, cuando el Eurodance dominaba las pistas de baile y, por consiguiente, la radiofórmula, yo sabía distinguir perfectamente los sencillos de Snap, Culture Beat, 2 Unlimited o Corona sin problemas. Mi madre, devoradora de música desde los años sesenta, decía, en cambio que eran todas la misma canción. Hagamos ahora un flashforward hasta 2016 y me encuentro en la misma situación: no soy capaz de distinguir los temas del llamado Tropical House o “folkito fresquito” que ahora dominan el panorama comercial. Major Lazer, Kygo, The Avener, Lost Frequencies… ¿no acaban haciendo todos la misma canción, con los mismos tics y las mismas bases musicales? Los que llegaron para superar el EDM han acabado saturando el mercado y agotando a mis oídos. En fin, siempre nos quedará Calvin Harris, que escapó de la serpiente y volvió a cantar en un sencillo. My way es mi videoclip favorito de 2016.

Calvin, además, es de los que ha sabido que en el actual mercado publicar un disco es irrelevante. Un sencillo o dos te bastan para mantenerte en el candelero y construir tu carrera. Enrique Iglesias lo sabe y su Duele el corazón fue número uno en medio universo latino y países como Hungría, República Checa, Suiza o Rumanía. Shakira lo ha puesto en práctica con La Bicicleta y Chantaje. Justin Timberlake ha hecho de su Can’t stop the feeling fue una de las canciones más escuchadas del año. Jennifer Lopez lo intentó con Ain’t your mama, curiosamente ignorado en USA y UK, un éxito en el resto del mundo. Maroon 5 también se han apuntado a la moda con Don’t Wanna Know. Con permiso de Twenty One Pilots, Zara Larsson y The Chainsmokers han conseguido convertirse en dos de los artistas revelación de 2016 sin ningún disco a sus espaldas. En un mundo donde importan más las reproducciones en Spotify y los visionados en Youtube que las ventas reales, el LP parece un concepto del pasado.

Sin embargo, la carrera de los artistas sigue midiéndose por sus discos de larga duración, ya que parece que estos son declaraciones de intenciones y definen etapas estilísticas o temáticas. Adele ha sido la que más millones de copias ha vendido este año con 25, a punto de superar los 20 millones de ejemplares. Eso sí, hay que decir que ninguno de los sencillos que publicó este año ha conseguido igualar la fama de Hello o los que se extrajeron de 21. También hay que decir que el esfuerzo que hace en promocionarlos en casi nulo y así es como When we were young y Water under the bridge se han quedado sin videoclip.

Beyoncé ha sido la segunda artista más vendedora del año con Lemonade, disco con el que seguramente arrasará en la próxima edición de los Grammy. Paradójicamente, lleva sin tener un sencillo de auténtico éxito desde los tiempos de Sasha Fierce: se ha escuchado más en radios su colaboración con Coldplay en Hymn for the weekend que cualquier tema de Lemonade. Rihanna, en cambio, siempre se asegura tener un sencillo de éxito: por mucho que se suponga que Anti es su intento de hacer un disco coherente y ambicioso, al final no es tan diferente al resto de trabajos de su discografía. Lady Gaga apostó por el rock y el country en Joanne: quizás nunca vuelva a vender como en los tiempos de The Fame Monster pero por lo menos ha superado el bache creativo de ArtPop. Tras Hotline Bling, Drake se confirmó como una estrella global después de varios discos a sus espaldas gracias a One Dance. Lo mismo ha hecho The Weeknd, instalado ya entre los artistas más vendedores de la mano de Daft Punk. O Sia, convertida a estas alturas de su carrera en una inverosímil estrella pop. Bruno Mars no consiguió colocar 24K Magic en el número uno, pero viendo como agotó las entradas para su gira mundial en minutos no parece que tenga razones para preocuparse. Britney Spears, en cambio, quiso hacer un regreso por todo lo alto con Glory, pero se quedó a medio gas. Tampoco fue buen año para Kanye West: ser Dios en la tierra y estar casado con Kim Kardashian es demasiado para un hombre solo. La estrellita del pop del año ha sido, seguramente, Ariana Grande con su Dangerous Woman. Y si en años anteriores Miley Cyrus y Justin Bieber ya nos demostraron que nunca hay que despreciar a las estrellas del pop adolescente, este año fue Zayn el que nos dio Mind of mine, uno de los discos de pop más redondos del año. El más guapo de One Direction era el que tenía más talento.

Entre los favoritos de la crítica de este años nos encontramos con viejos conocidos como Bon Iver o Radiohead, mientras que lo nuevo de James Blake, The Last Shadow Puppets, M83 o Anohni fue algo ignorado en comparación con sus trabajos anteriores. También gustaron muchos los discos de la hermanísima Solange o Blonde, de Frank Ocean, que pueden terminar resultando más largos que un día sin pan. Sospecho que el paso del tiempo no les sentará nada bien. Creo, en cambio, que cualquier día Michael Kiwanuka se convertirá en una gran estrella. 2016 fue también el año en que vimos publicado, por fin, un nuevo disco de The Avalanches, quince años después de su debut. Un poco menos -11 años- les ha costado a los Rolling Stones publicar otro disco. Ellos siguen fieles al rock, ese estilo que cada vez vemos menos en las listas, al igual que Red Hot Chili Peppers, Metallica, Kings of Leon o Biffy Clyro.

Y como no, 2016 será el año que recordaremos por haberse llevado a George Michael, Leonard Cohen, Prince, Sharon Jones, Glenn Frey, Juan Gabriel, Manolo Tena, Black, Pete Burns… No olvidaremos como se despidió de todos nosotros David Bowie en Lazarus.

¿Y en España? El reguetón se ha convertido en el gran dominador del mercado de sencillos, con Maluma y J Balvin en cabeza. La sombra de La Voz es muy alargada en nuestra lista de ventas, mientras que en otoño nos dimos un baño de nostalgia y cobras recordando la primera edición de Operación Triunfo. Los 40 Principales nos sorprendieron al comenzar a pinchar a grupos como Love of Lesbian, Sidonie, Crystal Fighters o The XX, algo que tiene su lógica si tenemos en cuenta que no hay ciudad de España que no tenga su festival de música indie: hay ahí un enorme mercado por explotar. Volvimos a fracasar en Eurovision a pesar de llevar nuestra mejor propuesta en años y de que el Say Yay de Barei haya sido uno de los temas de esta edición más escuchados en Spotify. Y en 2017, nuevos discos de Lori Meyers, Los Planetas y La Casa Azul a la vista.

The way I are a telephone

Ayer estábamos pasando el rato viendo videoclips en 40TV, esa cadena donde se atreven a emitir como “clásicos” clips de artistas que jamas sonaron en los 40 principales como Fiona Apple o Sigur Ros. VH1, mientras tanto, recordaba la década de los ceros con temas como el The way I are, de Timbaland ft Keri Hilson & D.O.E, una canción que sonó repetidas veces en la primera edición de Fama, a bailar.

Editado en julio de 2007, The way I are fue el segundo sencillo de Shock Value, disco en solitario que Timbaland publicó cuando era el productor más de moda del mundo gracias a su trabajo con Justin Timberlake en FutureSex/LoveSounds y con Nelly Furtado en Loose. Así pues, sólo tuvo que hacer unas llamadas de teléfono para contar con ellos dos en su disco, además de a 50 Cent, Dr. Dre, The Hives, Fall Out Boy, OneRepublic y hasta Elton John. A pesar de todo, Shock Value sólo llegó a un quinto puesto en el Billboard y a una segunda posición en las listas ingleas. Eso sí, los críticos alabaron a Timbaland por haber incorporado sonidos futuristas a la música negra del momento, aportando un toque electrónico, sexy y sofisticado al rnb de siempre. The way I are es uno de los mejores ejemplos del estilo Timbaland al que hasta Madonna se acabaría rindiendo pidiéndole que produjera Hard Candy, su último intento en serio de ser relevante y comercial para la juventud estadounidense. La canción vendió tres millones de copias en USA, fue número uno en UK, sirvió para que Keri Hilson iniciara su carrera como cantante en solitario después de años componiendo para otros artistas como The Pussycat Dolls y Britney Spears… pero si me llamó la atención anoche es porque, si aceleramos un poco el ritmo, acaba sonando igual que el “‘Cause I’m out in the club and I’m sippin’ that bub, and you’re not gonna reach my telephone” del Telephone de Lady Gaga ft Beyoncé, un tema que no necesita presentación.

Los de Popjustice ya destacaron esta similitud en su momento… ¿será que al final todas las canciones se parecen a otras?

Ilusiones perfectas y campos de batalla

Lady Gaga ha estrenado el videoclip para Perfect Illusion y deja aun más claro que está comenzando una nueva etapa, algo que ya venía anunciando con la portada de Joanne (la mejor de su carrera… no era difícil), casi minimalista en comparación con la de ArtPop y todo un derroche de buen gusto frente aquel engendro visual de la motocicleta y la horrenda tipografía de Born this way, y sobre todo, con el (supuesto) cambio de estilo musical que propone la canción, más rockera, directa y contundente. Sin embargo, tampoco estaría tan lejos de algunas pistas de Born this way en las que Lady Gaga demostraba su cariño por el heavy metal ochentero (Electric Chapel, Highway Unicorn (Road to Love) o la muy apropiadamente llamada Heavy Metal Lover). Y tampoco deberíamos olvidar que también ha cantado de forma más o menos desgarrada y desnuda en temas como Brown Eyes, Speechles o Yoü & I. Si Perfect Illusion suena mejor es gracias a la participación como compositores de Mark Ronson y Kevin Parker, de Tame Impala (ambos ya habían trabajado juntos en el disco de Ronson, Uptown Special), también productores del tema junto a BloodPop, responsable, entre otros temas, del Sorry de Justin Bieber, la canción a la que la mitad de los lanzamientos pop de este año quieren parecerse. Ellos han aportado el buen hacer y la sutileza de la que siempre han carecido los chatarreros arreglos de Todo a 100 de RedOne

Como buena artista del siglo XXI nada es original en Lady Gaga. Y como buena artista posmoderna sabe utilizar y reciclar referentes estilísticos y sonoros. En Perfect Illusion se nota la alargada sombra de Madonna y su Papa don’t preach, es evidente, pero también es inevitable pensar -tanto musical como estéticamente- en muchas otras cantantes de los ochenta como Cyndi Lauper y su Time after Time, Pat Benatar y su Love is battefield, Kim Wilde y su Kids en America, Joan Jett y su I Love Rock and Roll y tantas otras mujeres en los 80 que jugaron con el pop y el rock apostando por una estética distinta donde primaba la mujer rebelde sobre la conejita de Playboy. Ya veremos qué contiene el resto de Joanne, pero de momento hay que agradecerle a Lady Gaga que haya recuperado un sonido rockero y directo, totalmente alejado del dance, el hiphop y el folkito fresquito que inunda el panorama musical actual. Eso sí, vistas las decepcionantes ventas del sencillo, parece que la gente prefiere a una Lady Gaga vestida con filetes de ternera antes que a una artista que intenta avanzar hacia su madurez musical.

Lista Promusicae: Número uno para Sergio Dalma

Después de sus exitosos discos con versiones de éxitos italianos, Sergio Dalma vuelve a situarse en lo más alto de la lista española con su primer trabajo con canciones originales en varios años. No parece que Cadore 33 vaya a traer grandes novedades a su ya larga carrera como baladista.

Extremoduro bajan a la segunda posición con Para todos los públicos mientras que Lady Gaga se tiene que conformar con la tercera posición para ArtPop que, al igual que The Fame y Born this way, no ha conseguido ser número uno en nuestro país. Otras cuatro novedades se colocan en nuestro Top10: La música no se toca – En vivo, de Alejandro Sanz, en el 4; Hoy somos más, un nuevo volumen de la banda sonora original de Violetta, en el 5; AM, de Abraham Mateo, nuestro Justin Bieber nacional, en el 6; y el recopilatorio con las 50 mejores grabaciones de Luciano Pavarotti en el 10.

Otros recopilatorios y discos especialmente pensados para regalar estas Navidades completan las novedades de la semana: 20 – The Greatest Hits, de Laura Pausini, en el 13; Live at the BBC 2, de The Beatles, en el 16 (en el 40 debuta la edición conjunta de los dos volúmenes); Salute, de Little Mix, en el 17; Gracias a vosotros 2, de María Dolores Pradera, en el 18 (en el 35 se coloca la edición conjunta de los dos volúmenes); el recopilatorio de Keane en el 24; el de Diana Navarro, titulado La Esencia, en el 26; Direct Hits, de The Killers, en el 34; y Doce Lunas, del artista de hip hop español ZPU, en el 43.

En la lista de canciones más vendidas Miley Cyrus consigue colocarse, por fin, en lo más alto con Wrecking Ball. El videoclip lleva ya más de 330 millones de visionados en Youtube.

La entrada más alta de la semana es la de No voy a parar, de Fraag Malas, en el 19. All Bad, de Justin Bieber, aparece en el 22 y The art of letting go, de Mariah Carey, en el 29.

Lista UK: Número uno para Lady Gaga

Los pequeños monstruos pueden estar tranquilos. ArtPop ha sido número uno en la lista británica de discos más vendidos, convirtiéndose así en el tercer disco de Lady Gaga en conseguir la posición de honor. Eminem baja a la segunda posición con The Marshall Mathers LP 2 mientras que Celine Dion logra colocarse en el 3 con Loved me back to life, su mejor puesto en más de una década. Little Mix debutan en el 4 con Salute y The Killers se estrenan en el 6 con su recopilatorio Direct Hits en el que se encuentran un par de temas nuevos como este Shot at the night, producido por Anthony Gonzalez, líder de M83.

Otras novedades que nos encontramos en la lista británica: Cliff Richard, con The Fabulous Rock ‘N’ Roll Songbook -el disco número 100 de su carrera- en el 7; el tenor Alfie Boe, en el 8 con Trust; Keane, en el 10 con su recopilatorio de grandes éxitos; The Beatles, en el 12 con el segundo volumen de sus grabaciones en la BBC, Live at the BBC; el irlandés Daniel O’Donnell, en el 16 con A Picture Of You; Russel Watson, otro tenor, en el 17 con Only One Man; Erasure, con su disco de temática navideña, Snow Globe, en el 49; y Roger Taylor, el batería de Queen, con su quinto disco en solitario, Fun on Earth, en el 69.

En la lista de sencillos, el número uno es para un DJ holandés de 17 años, Martin Garrix, que ha conseguido entrar directamente a lo más alto de la lista con Animals.

Lily Allen se coloca en el 2 con la versión que ha hecho del tema de Keane, Somewhere only we know, para la campaña navideña de unos grandes almacenes, mientras que Lady Gaga aparece en el 9 con Do what U want y Robbie Williams en el 10 con Be Gentle. Peor le van las cosas a Mariah Carey: The art of letting go sólo consigue debutar en el 90.

Lady Gaga: ArtPop

One second I'm a Koons then suddenly the Koons is me
One second I’m a Koons then suddenly the Koons is me

En los 90 una cantante de pop adolescente publicó un disco lleno de rabia y actitud desafiante titulado Jagged Little Pill. Alanis Morissette vendió 33 millones de copias de este disco y videoclips como Ironic han acabado siendo la quintaesencia de cierta estética noventera. Morissette publicó a continuación Supposed Former Infatuation Junkie, un disco tan grande en intenciones como extensión: diecisiete canciones con ínfulas espirituales, filosóficas y pseudoreligiosas. Sus seguidores quedaron desconcertados, las ventas disminuyeron y para cuando llegó el tercer disco, el interés por su música había disminuido considerablemente. Under Rug Swept era un disco más humilde en intenciones que su predecesor, pero carente de toda la frescura y descaro de Jagged Little Pill. Morissette todavía conservaba fans que lo colocaron en el número uno de las listas de ventas y desde entonces ha seguido publicando discos con regularidad y ventas aceptables. Pero… ¿cuál fue la ultima canción de Alanis que ha trascendido a las masas más allá de sus seguidores más fieles?

Dos décadas después, Lady Gaga parece condenada a repetir esta historia. The Fame sorprendió al público por su frescura y su descaro y Born This Way desconcertó por sus ambiciones desmesuradas en cuanto a temática y por una estética oscura inspirada en el rock ochentero que poca relación tenía con el contenido musical del disco. Stefani Germanotta publica ahora ArtPop, su tercer trabajo y -ya lo podemos decir desde ahora- el más flojo de su carrera. La Gaga de ArtPop sigue siendo una artista que se toma demasiado en serio a sí misma, una estrella que pone una estatua de sí misma hecha por Jeff Koons en la portada, que se rodea de artistas como Marina Abramovic y toma a la Venus de Botticelli como referente estético sin el menor viso de ironía. Todo en ArtPop resulta caótico y desconcertante, de tal forma que no se entiende cuál es el propósito temático o estilístico del disco. Resulta pertinente hablar de marihuana en Holanda, moda y de Donatella Versace cuando se habla de cultura popular, pero no se entiende como se pueden combinar las pistas electrónicas características de Lady Gaga con ese despropósito tecno-oriental llamado Aura que abre el disco, el toque rocanrolero de Manicure o el rap de Jewels n’Drugs.

En este sentido, Venus sería un buen ejemplo de todos los problemas de ArtPop. Con ese juego entre los nombres de los planetas y de los dioses y con un estribillo pegadizo y eficaz, podría haber sido un excelente y divertido homenaje a los tiempos del Space Disco y su estética galáctica. Sin embargo, el tema acaba siendo un batiburrillo de estrofas e ideas que a la hora de interpretarlo en directo, Lady Gaga pone en escena con una seriedad tan absoluta que bordea lo ridículo (aparte de que podemos comprobar una vez más que las grandes coreografías nunca han sido el punto fuerte de la artista).

Sin embargo, como se ve en esta actuación en el X Factor británico, cuando se quita la peluca y se queda sola en el escenario para interpretar Do what U want, Lady Gaga demuestra que aun conserva todo su carisma y su talento. Al igual que en Born this way, en ArtPop también encontramos melodías brillantes y pegadizas en temas como Gipsy, G.U.Y. o la misma Applause, crelegada a la última posición del tracklist (quizás ArtPop causara una impresión muy diferente escuchándolo en orden inverso). Gaga sólo tiene que dejar de lado esas pretensiones de querer hacerlo y abarcarlo todo, de querer ser a la vez una artista underground y una estrella del pop, y abandonar de una vez por todas esa indigesta manía de articular un discurso intelectual y con mensaje a través de canciones electrónicas y bailables: no hay nada que le siente peor al Pop que la trascendencia impostada. Sólo tiene que hacer caso a lo que ella misma dice en la canción que da nombre a ArtPop: “Give it time, sometimes the simplest move is right / The melody that you choose / Can rescue you?”. Si no, se quedará encerrada en su torre de marfil rodeada por sus pequeños monstruos publicando discos que sólo despertarán indiferencia generalizada.