Videofilms

La función del videoclip está clara: su objetivo es vender una canción, pero también establecer la imagen del artista de cara al público. Sin embargo, más allá de sus objetivos promocionales, los videoclips pueden terminar convirtiéndose en pequeñas joyas de arte, extraordinarios experimentos visuales donde sus directores dan rienda suelta a sus estilos y estéticas favoritos. Algunos de ellos han aprovechado el encargo de hacer un videoclip para homenajear a algunas de sus películas favoritas. A veces con brillantes resultados… y otras veces, no.

-BLUR: To the end.

Hace veinte años, Blur publicaban Parklife, el disco que les convertiría en las grandes estrellas del BritPop -con permiso de los Gallagher, claro-. Girls & Boys y Parklife fueron los temas más exitosos del discos, pero entre ambos se publicó otro sencillo que no consiguió la misma popularidad a pesar de ser una de las canciones más brillantes del conjunto liderado por Damon Albarn. To the end es un tema en el que colabora Lætitia Sadier, de Stereolab, cantando la parte en francés del estribillo (un año después, Blur volverían a grabar el tema en forma de dueto con la mítica Françoise Hardy). Reflejando la francofilia del tema, To the end vino acompañado de un videoclip dirigido por David Mould que es un breve resumen del clásico de la Nouvelle Vague del que hablamos recientemente: El año pasado en Marienbad.


Blur – To The End por Blur-Official

KELLY OSBOURNE: One Word.

La hija de Ozzy Osbourne saltó a la fama a principios de los 2000 gracias al reality que su familia protagonizó para la MTV. Aprovechando el tirón, Kelly Osbourne publicó Shut Up, un disco que fue machacado por la crítica pero con ventas aceptables, y después Sleeping in the nothing, un disco que fue defendido por la crítica pero con ventas desastrosas. De él sólo se extrajo un sencillo, One Word, un estupendo tema de pop electrónico inspirado en el Fade to Gray de Visage y acompañado de un videoclip dirigido por Chris Applebaum y basado en otro clásico de la Nouvelle Vague: en esta ocasión, Lemmy contra Alphaville, de Jean-Luc Godard.

MANDO DIAO: Gloria

La estética de la Nouvelle Vague ha dejado su huella en muchos videoclips, especialmente en aquellos de bandas que juegan a recuperar sonidos del pasado y buscan su inspiración en los años 60. Los suecos Mando Diao son uno de estos grupos y lo dejaron más que claro en el videoclip de su sencillo de 2009, Gloria. Atentos a como las películas que se proyectan en ese cine donde transcurre parte de la acción son Pierrot Le Fou (Pierrot, el loco) y À bout de souffle (Al final de la escapada), dos títulos fundamentales de Jean Luc Godard.

THE CARDIGANS: Hanging Around

Otro de los grandes nombres de la música sueca es The Cardigans. El grupo publicó en 1998 el que quizás sea su mejor disco, Gran Turismo, al que pertenece esta canción. En el video para Hanging Around, dirigido por Sophie Muller, la banda recrea el clásico de Polanski de 1965, Repulsion, con Nina Persson retomando el papel interpretado por Catherine Deneuve en la película con casi su misma gelidez cautivadora.

KYLIE MINOGUE: Put yourself in my place

No hay diva del pop que se precie que no haya hecho un videoclip homenajeando a estrellas del pasado. Si Christina Aguilera se clonaba para ser las Andrew Sisters en Candyman o Madonna recreaba en Material Girl el número de Diamonds are a girl’s best friend de Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias, Kylie Minogue jugaba a ser la Jane Fonda de Barbarella en el videoclip para Put Yourself In My Place, el sencillo que sucedió a Confide in Me en la promoción de su disco de 1994, Kylie Minogue. Aunque no es uno de sus temas más exitosos sí que es un buen ejemplo de los sonidos más maduros y alejados del dance que la australiana cultivó durante los años 90.

JENNIFER LOPEZ: I’m glad.

Para I’m Glad, uno de los sencillos de This is me… then, Jennifer Lopez se puso a las ordenes de David LaChapelle para rodar un videoclip que recrea, casi plano a plano, algunas de las escenas más famosas de Flashdance. Cierto es que no le pega demasiado al estilo de la canción, pero el resultado es mucho mejor que el obtenido por Geri Halliwell mezclando Fama y Flashdance en el videoclip de su olvidable versión de It’s raining men.

PAULA ABDUL: Rush Rush

Seguramente toda cantante pop sueña también con ser actriz. De ahí que a veces se lancen a protagonizar en sus videoclip versiones de clásicos del cine con resultados, en ocasiones, más que terribles. Para Rush Rush, una inofensiva balada escogida como primer sencillo de su segundo trabajo, Paula Abdul decidió recrear Rebelde sin causa… con Keanu Reeves y su media melena en el papel de James Dean. Esto también eran los 90.

IGGY AZALEA ft CHARLI XCX: Fancy

Afortunadamente los 90 también nos trajeron otras cosas, como Fuera de Onda, la adaptación del clásico de Jane Austen, Emmma, a un instituto de Beverly Hills protagonizada por Alicia Silverstone, icono sexual de la década gracias a su participación en varios videoclips de Aerosmith. Iggy Azalea y Charli XCX aun iban al parvulario cuando se estrenó, pero ambas protagonizan este remake en forma de videoclip para Fancy, uno de los más recientes ejemplos de esta tendencia.

Lista UK: George Michael vence a Kylie Minogue

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Con una diferencia de 20.000 copias, George Michael se ha impuesto a Kylie Minogue en lo más alto de la lista británica. Kiss me once se tiene que conformar con la segunda plaza mientras que Symphonica, disco grabado durante la gira 2011/2012 en el que George Michael canta temas propios y ajenos al estilo “crooner”, se convierte en el séptimo número uno en la carrera de su intérprete.

El resto de novedades de la semana se completan con In the arms of an angel, del finalista de la última edición de Factor X, Nicholas McDonald, en el 6; Going to Hell, del grupo de la actriz Taylor Momsen, The Pretty Reckless, en el 8; Home, del componente de Westlife Kian Egan, en el 9; Sex And love, de Enrique Iglesias, en el 11; Recess, de Skrillex, en el 13; Louder, de Lea Michele, en el 16; Lost in dream, de War on drugs, en el 18; The Collection, recopilatorio de grandes éxitos de Belinda Carlisle, en el 24; Oh what a life, de American Authors, en el 26; The art of celebration, de Rend Collective, en el 28; Engelbert calling, del veterano Engelbert Humperdinck, en el 31; Happiness is, de Taking Back Sunday, en el 53; Night time my time, el debut de Sky Ferreira, en el 73; el disco en vivo de Elvis Presley, Recorded live on stage in Memphis, en el 74; My krazy life, de Yg, en el 76; y Live 1976-1998, Tonight is the night, de Rod Stewart, en el 82.

En la lista de sencillos, el DJ Duke Dumont consigue el segundo número uno de su carrera con I got U, tema que samplea el My love is your love de Withney Houston.

Entre las novedades de la semana nos encontramos también a Example, en el 13 con Kids Again, o a Paolo Nuttini, en el 43 con Better man.

Lista Promusicae: Número uno para Leiva

Sólo hay una novedad en la lista de discos más vendidos de esta semana, pero se encuentra en el número uno: Pólvora, el segundo disco en solitario de Leiva, consigue colocarse directamente en lo más alto. Visto su éxito en solitario, ¿volverá Pereza algún día?

High Hopes, de Bruce Springsteen, y Si, de Malú, completan el Top3. Destacan esta semana las notables subidas de To de Loved, de Michael Bublé, que pasa del 47 al 12 después de su paso por España, y de Random Access Memories, de Daft Punk, que sube del 79 al 24 tras su triunfo en los Grammy, al igual que The Heist, de Macklemore & Lewis, que asciende 14 puestos hasta el 67. Destaca también la reentrada de la tercera gran ganadora de esa noche: Lorde se coloca en el 68 con Pure Heroine.

En la lista de canciones, David Bisbal repite en el uno con Diez mil maneras, seguido de Pharrell Williams con Happy y Shakira y Rihanna con Can’t remember to forget you. La entrada más fuerte de la semana corresponde a Kylie Minogue, que coloca Into the blue, sencillo de presentación de su próximo disco que gana con cada escucha, en el 16.

Otras tres canciones debutan esta semana en la lista: Odio, de Romeo Santos ft Drake (creo que es la primera aparición de este último en las listas nacionales), en el 24; Un juguete más, de Critika, en el 42; y What is love, de Lea Michele, la de Glee, en el 45.

Lista UK: Números uno para Calvin Harris y Robbie Williams

Como era de prever, Calvin Harris ha conseguido colocar 18 Months en lo más alto de la lista de discos británica, algo que ya consiguió con Ready for the Weekend en su día. El segundo puesto ha sido para The Abbey Road Sessions, el disco en el que Kylie Minogue ha vuelto a grabar acompañada de una orquesta algunos de sus mayores éxitos, desde sus tiempos junto a Stock, Aitken y Waterman hasta la actualidad, para celebrar sus veinticinco años de carrera. El resultado es un disco en el que canciones como Better the devil you know o I believe in you ganan en oscuridad, dramatismo e intensidad y en el que la australiana ser revela como una cantante mucho más completa de lo que podíamos pensar de ella. Flower, una canción escrita para X, es el único tema inédito del disco.

Otras novedades interesantes de la semana son la de Mick Hucknall, la voz de Simply Red, con un disco de versiones llamado American Soul, en el sexto puesto. En el octavo puesto aparece The Fire, el segundo disco del ganador de la edición de 2010 de Factor X, Matt Cardle, y en el décimo puesto debuta el décimo disco de estudio de los veteranos Madness, Oui Oui Si Si Ja Ja Da Da. En el 14 nos encontramos con Psychedelic Pill de Neil Young & Crazy Horse; en el 36 con la banda sonora de Skyfall a cargo de Thomas Newman; y en el 71 con Heal, el disco de la ganadora del último festival de Eurovisión, Loreen. Tras su actuación en Factor X, Fun. han subido veintinueve posiciones en una semana y colocan Some Nights en el cuarto puesto (puede que sí que haya más vida para la banda después de We Are Young), mientras que Alt+J consiguen su posición más alta en la lista tras llevarse el Mercury Prize. An Awesome Wave está en el 13, tras un incremento en ventas esta semana del 149%.

En la lista de sencillos, el número uno ha sido para Robbie Williams. Aunque el videoclip y la canción llevan sonando desde principios de septiembre, no ha sido hasta esta semana que Candy se ha puesto a la venta en Reino Unido. El tema no está, ni de lejos, a la altura de un Feel, un Rock DJ o un Tripping, pero el público inglés ha respondido mejor que bien, comprando cerca de 137.000 copias de la canción.

Con ésta ya son catorce los números uno que acumula Robbie Williams a lo largo de su carrera, tanto en solitario como junto a Take That, igualando así a Gary Barlow, compañero de grupo y coautor de Candy.

Diez artistas que llegaron desde las antípodas

Con la ubicua Somebody that I used to know, Gotye ha conseguido uno de los éxitos más sorprendentes de los últimos tiempos. Nacido en Bélgica, pero instalado en Australia desde pequeño, Wouter De Backer ha pasado de ser un artista conocido sólo en su mercado local a colocar su tema en lo más alto de las listas de medio mundo. Pero antes que él, otros solistas y grupos nos han llegado desde las antípodas para recordarnos que entre canguros y kiwis también se hace buena música.

The Easybeats. Friday on my mind.

Fue en 1966 cuando un grupo australiano conseguía por primera vez un éxito internacional. El honor recayó en The Easybeats gracias a Friday on my mind, un tema que arranca con una energética guitarra y que en 2001 fue escogida como la mejor canción australiana de todos los tiempos.

AC/DC. Highway to hell

Aunque The Easybeats se separaron en 1969, sus componentes siguieron trabajando en la música. Harry Vanda y George Young, los dos guitarristas del grupo, fueron los compositores de “Love is in the air“, el mítico tema de John Paul Young, y consiguieron cierto éxito en los ochenta con el grupo Flash & The Pan. También produjeron los seis primeros discos de una banda de rock que habían formado en 1973 los hermanos pequeños de George, Malcolm y Angus Young, con el nombre de AC/DC. Supongo que no hace falta decir más de ellos: más de 200 millones de discos vendidos (22 millones corresponden sólo a Back in Black), pioneros del heavy metal y del rock duro y creadores de Highway to hell, una canción que todos podemos tararear aunque no hayamos escuchado más que reguetón en nuestra vida.

Men at work. Down Under.

Aunque actualmente estén un poco olvidados, Men at Work fueron uno de los grupos más importantes de principios de los ochenta gracias a canciones como Who can it be now? y sobre todo, Down Under, que con el tiempo se ha convertido en una especie de himno no oficial de Australia.

INXS. Need you tonight.

En 1987, con la publicación de Kick, INXS se confirmaron como uno de los grupos más importantes que Australia haya dado al mundo. Combinando guitarras rockeras con una actitud cercana al pop más elegante, INXS nos regalaron una colección de canciones memorables acompañadas de videoclips en los que el tristemente desaparecido Michael Hutchence irradiaba sexo por todos los poros de su piel.

Midnight Oil. Beds are burning.

Frente a la actitud más lúdica o frívola de Men at Work o INXS, Midnight Oil presentaban una postura comprometida con el medio ambiente y varias causas políticas en defensa de los aborígenes australianos. A finales de los ochenta consiguieron triunfar fuera de sus fronteras con Diesel and dust y Blue sky mine gracias a canciones tan contudentes como Beds are burning.

Crowded House. Locked Out.

Con miembros australianos y neozelandeses, Crowded House fue otro de los grupos estrella de las antípodas entre finales de los ochenta y principios de los noventa. Aunque quizás sean más conocidos por sus temas lentos y melancólicos como Don’t Dream It’s Over, Fall at your feet o Distant Sun, en su repertorio también hay canciones más movidas o energéticas como Locked Out.

OMC. How Bizarre.

Las antípodas también nos han dado “one hit wonders” como éste. OMC era el proyecto de dos hermanos neozelandeses, Phil y Pauly Fuemana. Entre 1996 y 1997, su sencillo How Bizarre se convirtió en el tema más exitoso grabado por un artista de Nueva Zelanda. Después de un par de sencillos más y un disco de debut, OMC se unió al extraño club de grupos y solistas que no vuelven a grabar nunca más, quizás consecuencia de los enfrentamientos judiciales que mantuvieron con su productor, Alan Jansson.

Savage Garden. I want you.

Savage Garden era un dueto de Brisbane que debutaron en 1997 con un disco repleto de pop con pocas pretensiones y que, sorprendentemente, conquistaron a los estadounidenses con canciones tan empalagosas como Truly, Madly, Deeply. Yo siempre preferí su sencillo de presentación, una canción que parecía sacada del repertorio de Roxette y con referencias a productos tan noventeros como la Cherry Cola.

CutCopy. Need you now.

Lo que se considera “alternativo” en nuestro país, muchas veces es mainstream en su país de origen. Cut Copy hacen las delicias de los aficionados al pop electrónico hecho con gusto y reminiscencias de los ochenta y noventa, mientras que en Australia consiguieron ser número uno con su segundo trabajo, “In ghost colours”, y número tres con “Zonoscope”, unos de los discos más destacados del año pasado.

Kylie Minogue. Timebomb.

Por supuesto, si hablamos de artistas australianas, no nos podemos olvidar de la mayor diva pop que las antípodas han regalado al mundo (con permiso, quizás, de Olivia Newton John). Desde sus comienzos en los ochenta junto a los productores Stock Aitken and Waterman, pasando por sus escarceos con lo alternativo en los 90 (recordemos su dueto con otro notable artista australiano, Nick Cave) y su renacer comercial como reina del pop electrónico y bailable a principios del siglo XXI, Kylie Minogue se ha labrado una trayectoria artística más que brillante, una carrera de 25 años que acaba de celebrar con la publicación de este Timebomb.

MÚSICA DOMINGUERA

Hablando el otro domingo de Bananarama, mencionamos a los productores Stock, Aitken y Waterman como las mentes detrás de su éxito y el de otros artistas de finales de los ochenta. De todos ellos, la única que ha conseguido labrarse una carrera digna ha sido Kylie Minogue. La pequeña australiana despierta fanatismos como pocas artistas y ha sabido reinventarse varias veces. Pasó de ser un producto pop sin pretensiones en los ochenta a labrarse una imagen propia y tomer las riendas de su carrera durante los noventa. Sin embargo, aunque en la última década del siglo XX consiguió ganar en credibilidad artística gracias, por ejemplo, a su famoso dueto con Nick Cave, su popularidad descendió considerablemente hasta que en el año 2000 se enfundó en unos minipantaloncillos dorados y volvió a hacer lo que mejor sabe: música de baile.

“Spinning around”, una canción compuesta en principio para un supuesto disco de regreso de Paula Abdul que nunca llegó a publicarse, se convirtió en el primer número uno de Kylie Minogue en la listas británicas desde “Tears on my pillow”. Sería el inicio de una serie de éxitos para la cantante durante toda esta década. Quitando la ligera decepción que supuso “X” y ese desconcertante “2 Hearts”, si en algo es maestra la minidiva de las antipodas es hacer buenos sencillos.

WOW

Como lo van a contar miles de blogueros, sólo quiero decir que me gustó el concierto de Kylie Minogue. El show se divide en una serie de set-pieces marcadas por la ambientación y el vestuario de la estrella y sus bailarines: que si rollo oriental-Geisha Pop, que si rollo High School (Musical), que si rollo pseudogótico con calavera de Tous, que si rollo latino “LoveBoat a Copacabana”… El problema es que, al final, el concierto parece un puzzle arbitrario de piezas intercambiables, con lo que a veces me dio la sensación de estar un poco deslabazado. Eché en falta más lógica interna en el repertorio y que todo se dirigiera hacia un subidón final, en vez de ser una sucesión de pequeños subidones y pequeños bajones. Eso sí, la iluminación y las pantallas perfectas, los bailarines estupendos, el sonido impecable (quizás demasiado) y Kylie, perfecta. Hay momentos en que está ella sola en el escenario, sin cuerpo de baile, con los músicos en los laterales, y ella sola lo llena como sólo las grandes estrellas lo hacen.

Lo mejor de la noche:

-“I believe in you”, cantado prácticamente a capella y enlazado con “On a night like this”.
-“Slow”, con un final guitarrero tan inesperado como perfecto.
-“Like a drug”, canción del último disco que debería haber sido un sencillo.
-“Step back in time”, junto con “I should be so lucky”, los únicos guiños a los clásicos… que los fans más jóvenes no conocían! Escándalo! Preferían dedicarse a ver que hacía Alaska en la Zona VIP!

Lo no mejor de la noche:

-Los casi veinte minutos de pausa absurda a la hora de empezar el concierto… ¿Tienen que reiniciar el Mac?
-Los arreglos pseudolatinos de “Spinning Around”
-“Your disco needs you” parece la canción que a más de un país del Este le hubiera gustado llevar a Eurovisión.
-Con todos los clasicazos que se quedaron en el tintero, ¿realmente era necesario que si que estuviera en el repertorio “Kids”, el dueto con Robbie Williams? Si por lo menos Robbie hubiera dejado por un momento la ufología y estuviera por ahí…

Y aunque estábamos agotados después de dos horas y medio de concierto, terminamos la noche bailando en un Why Not hasta los topes con la rana & friends.