Jens Lekman en la Sala Copernico

Siempre recordaré que conocí a Jens Lekman la última noche de emisión de la añorada Fly Music. Era de madrugada y emitieron el videoclip de Sipping on the sweet nectar y yo me quedé hipnotizado por esa especie de crooner de voz clásica cantando un tema puramente pop con un fondo que me recordaba a la música disco. Era como escuchar el Love is in the air del nuevo siglo. Después descubrí el disco Night falls over Kortedala, repleto de joyas musicales que nos recuerdan que los suecos son capaces de convertir el pop en pequeñas obras de orfebrería musical.

Cuatro años después, Jens Lekman ha publicado un nuevo disco y la gira de presentación le ha traído, por fin, a nuestro país. Había ganas de verle y todos le recibimos con una ovación cuando salió al escenario de la Sala Copérnico, acompañado de una banda compuesta por su batería, su bajista, una sonriente violinista y el teclista más rubio y feliz de toda Escandinavia. Jens, mucho más guapo en directo de lo que imaginaba, arrancó el concierto con Become Someone Else’s, centrando gran parte del mismo en los temas de I know what love isn’t y el Ep An argument with myself, sus dos últimos trabajos, más intimistas -quizás- que el luminoso Night falls over Kortedala. A lo largo de la noche, fue compartiendo con el público las anécdotas que han servido como inspiración a sus canciones (una temporada que trabajó en una joyeria, un intento frustrado de encontrarse con Kirsten Dunst) y que nunca se sabe hasta que punto son ciertas o pura invención. Después de cerrar esa primera parte de la noche con un Sipping on the sweet nectar que sonó más Love boat que nunca y con el publico completamente entregado, llegó la hora de los bises con An argument with myself, Higher Power y A postcard for Nina. Y después, de propina y acompañado solamente por su teclista, nos cantó la que describió como su canción más antigua, Tram #7 to Heaven, un momento emocionante para poner final a un concierto prácticamente impecable en todos los sentidos. Lástima que no hubiera tiempo para repasar mas temas de Kortedala…

DISCO FEVER

En su último día de existencia, la añorada Fly Music me hizo este regalo de despedida:

Jens Lekman es un cantante sueco que, según dice la Wikipedia, tiene influencias de Belle & Sebastian, The Magnetic Fields o Morrisey. Bueno, pues si la Wikipedia lo dice, será verdad, pero a mí está canción me recuerda a los años setenta, la música disco, Vacaciones en el Mar y el amor está en el aire.

El caso es que la música disco me encanta, con esos ritmos potentes marcados por el bajo y los arreglos orquestales (cuanto más desmesurados, mejor, por supuesto). Por no hablar de esa estética hortera-futurista-fantástica que demuestra que en los setenta no se tenía ningún sentido del ridículo: pantalones de pie de elefante, camisas con flecos, lentejuelas por doquier. Y como no viví esa época, la puedo mitificar sin ningún pudor e imaginarla como un universo de discotecas a lo Xanadú donde las noches eran luminosas y hedonistas. Como dicen los BeeGees, deberías estar bailando. ¡Es viernes!