Spectre

spectre-poster-black-white

Parece mentira, pero a estas alturas aun hay gente que manifiesta su escepticismo hacia la capacidad de Daniel Craig para interpretar a James Bond. Para despejar esas dudas, basta con ver Casino Royale y Quantum of Solace, un díptico donde la segunda sirve de epílogo a la primera y que demuestra que con los arquetipos de la saga se puede obtener como resultado películas de acción trepidante donde el guión funcione como un mecanismo de relojería y las relaciones entre personajes tengan credibilidad e incluso emoción.

Por desgracia, Spectre prefiere seguir el camino de Skyfall. No es de extrañar, ya que la cinta dirigida por Sam Mendes donde se recuperaban viejos personajes de la saga como Moneypenny o Q y se exploraba el pasado personal de Bond consiguió recaudar más de mil millones de dolares en todo el mundo, colocándose así entre las películas más taquilleras de la historia. En Spectre Mendes repite como director y John Logan vuelve a firmar el guión: aquí no sólo repiten Moneypenny o Q, sino que además se recupera a la mítica Spectre como organización criminal internacional con todos sus elementos identificativos, desde el logotipo del pulpo hasta la figura del villano acompañado de su pertinente gato. Por si fuera poco, Spectre no se corta en homenajear situaciones y escenarios icónicos de otras entregas de la saga: tenemos un tren para que Bond intime con su chica Bond de turno como en Casino Royale o se enfrente a un matón como en Desde Rusia con amor; tenemos una clínica aislada en la cumbre de los Alpes a la que se accede por teleférico como en 007 al servicio de su Majestad; e incluso tenemos una guarida situada en un cráter como en Sólo se vive dos veces donde Bond y su chica son recibidos atentamente por el villano de la película…

Y por supuesto, tenemos viajes alrededor del mundo, coches con trucos, conspiraciones para dominar el mundo, mujeres hermosas, persecuciones imposibles, etc… Sin embargo, nos faltan los elementos que hicieron de Casino Royale, Quantum of Solace e incluso Skyfall películas que se colocaban por encima del típico blockbuster. Aquí falta el desarrollo emocional de los personajes, especialmente entre Bond y la doctora interpretada por Léa Seydoux, una relación que no funciona en ningún momento a pesar de ser básica para los acontecimientos que se desarrollan en la segunda mitad de la película. Y lo que es peor, falla la lógica narrativa más simple, la que intenta establecer los objetivos de los protagonistas (pocas veces se ha visto a un villano con un plan más desdibujado que el de Spectre) o enlaza unos hechos con otros con cierto sentido. También roza el absurdo intentar conectar todas las películas anteriores protagonizadas por Craig con ésta, reduciendo a Quantum y al gran antagonista de Casino y Quantum a un papel anecdótico e incongruente, mientras que la nueva exploración del pasado de Bond resulta absolutamente irrelevante.

Todo esto sería perdonable si Spectre fuera un espectáculo grandilocuente y desprejuiciado como gran parte de las cintas de la saga, pero aquí el humor y lo kitsch brillan por su ausencia tanto como el suspense o la emoción. Una vez terminado el plano secuencia con el que arranca la película, una escena ambientada en un Día de los Muertos tan fiel a la realidad como aquellas procesiones de Semana Santa en Sevilla combinadas con las Fallas de Valencia que vimos en Misión Imposible 2, todo lo que queda en Spectre es una sucesión de despropósitos por la que Daniel Craig se mueve con cierta desgana hasta terminar en un climax no muy diferente al de cualquier blockbuster de acción de serie B.

¿Quizás el problema de fondo sea que Casino Royale y Quantum of Solace eran películas Bond para espectadores a los que no les gustaban las películas de 007? Puede, pero eso no es excusa para hacer una película tan insatisfactoria y, en el fondo, aburrida, como Spectre.

Mi nombre es Bond, James Bond. Y ésta es mi canción.

Hoy se cumple el cincuenta aniversario del estreno de James Bond contra el Doctor No, la primera adaptación cinematográfica de las aventuras del espía británico creado por Ian Fleming en 1953. Es indudable que, a lo largo de estas cinco décadas, Bond se ha convertido en parte indispensable de la cultura popular, un personaje icónico rodeado de una serie de rasgos personales e inconfundibles. Parte imprescindible de esta mitología es la música y las canciones que le han acompañado a lo largo de estos años.

Así comenzaba la primera película de 007, con esa melodía inconfundible y eternamente ligada a James Bond. El tema fue compuesto por Monty Norman con arreglos de John Barry. Ambos compositores se han enfrentado en varias ocasiones por la autoría del mismo, fallando siempre los tribunales en favor de Norman. Barry, por su parte, puede presumir de haber sido el músico que más veces se ha hecho responsable de la banda sonora de una película de James Bond: once películas llevan partituras compuestas por él, comenzando por la segunda entrega de la saga, Desde Rusia con amor. Aunque los títulos de crédito iniciales vienen acompañados por un tema instrumental, al final de la película sí que se escucha una versión cantada de la misma e interpretada por Matt Monro. Sería en Goldfinger cuando, por fin, los títulos de crédito de una película Bond vendrían acompañados por una canción, el tema por el que Shirley Bassey siempre será recordada.

Shirley Bassey iba a ser también la encargada de cantar el tema de la siguiente aventura cinematográfica de James Bond, Operación Trueno, pero fue sustituida después por Dionne Warwick. En el último momento, la canción, titulada Mr Kiss Kiss Bang Bang, fue desechada por el productor de la serie, Albert R. Broccoli, ya que no incluía el nombre de la película en la letra, siendo finalmente Tom Jones el responsable de cantar Thunderball . En Sólo se vive dos veces sería Nancy Sinatra la elegida para cantar You only live twice, un tema que fue sampleado por Robbie Williams en Millenium y que fue utilizado en la brillante secuencia final con que se cierra la quinta temporada de Mad Men.

La exigencia de tener que utilizar el título de la película como parte de la canción fue lo que hizo que John Barry decidiera que 007 al servicio de su majestad arrancara con un tema instrumental. De todas formas, la película sí que contiene una canción original compuesta por Barry y el letrista Hal David: We have all the time in the world, interpretada por Louis Armstrong. Diamantes para la eternidad significaría no sólo la vuelta de Sean Connery como James Bond sino también la de Shirley Bassey como intérprete de la canción de la película: Diamonds are forever. En 1973 Vive y deja morir traería dos novedades a la saga Bond: Roger Moore interpretaba por primera vez al agente y John Barry era sustituido por George Martin. Los encargados de componer el tema central de la película fueron Paul McCartney y su esposa Linda, consiguiendo que Live and let die fuera, aparte de un gran éxito, la primera canción de una película Bond en optar al Oscar, aunque la estatuilla fue finalmente para The way we were, interpretada por Barbra Straisand para la película Tal como éramos.

John Barry volvería al universo Bond como compositor de El hombre de la pistola de oro. La canción, interpretada por la escocesa Lulu, también conocida por haber ganado el festival de Eurovisión en 1969, es considerada una de las peores de toda la serie -al igual que la película- y fue un fracaso comercial. Las cosas cambiaron para La espía que me amó, cuyo tema central, Nobody does it better, interpretado por Carly Simon, conseguiría ser candidato al Oscar (en esta ocasión el premio se lo llevó You light up my life, de Debby Boone), además de ser la primera canción de la serie en no titularse como la película a la que acompaña. Para Moonraker, John Barry barajó la posibilidad de trabajar con Frank Sinatra para optar después por Johnny Mathis, quien abandonaría el proyecto pocas semanas antes de la fecha de estreno marcada para la película. Barry ofreció la canción a Kate Bush, quien la rechazó, y finalmente fue, de nuevo, Shirley Bassey la elegida para interpretarla.

El primer título de James Bond en la década de los ochenta fue Sólo para sus ojos. Bill Conti fue el encargado de componer la banda sonora y Sheena Easton quien cantó el tema central (Blondie habían escrito una canción para la película que fue rechazada y se negaron a cantar el compuesto por Conti). Además de ser la única vez en la que la intérprete del tema es la protagonista de los títulos de crédito, For your eyes only fue candidata al Oscar… pero esa vez el premio fue para Arthur’s Theme, de Christopher Cross. En Octopussy fue Rita Coolidge la encargada de cantar All time high, recientemente destrozada por Mark Whalberg en Ted. Para Panorama para matar, la última película protagonizada por Roger Moore como James Bond, se escogió a Duran Duran para interpretar el tema central. A view to a kill se convertiría en la única canción de todas las películas de Bond en conseguir el número uno en el Billboard estadounidense.

007: Alta Tensión fue la primera película con Timothy Dalton como James Bond y la última que tuvo como compositor a John Barry. Intentando repetir el éxito conseguido por Duran Duran, los productores contrataron a A-ha para interpretar el tema central de la cinta, pero aunque funcionó bien en Europa, The Living Daylights no consiguió entrar en el Billboard. Esta película es la primera en utilizar otra canción para los créditos finales: If there was a man, de The Pretenders. Para Licencia para matar se optó en primer lugar por Eric Clapton y el guitarrista Vic Flick como intérpretes del tema de la película, pero finalmente la escogida fue Gladys Knight con una canción basada en Goldfinger.

Seis años tardó en estrenarse la siguiente entrega de Bond, debido a conflictos legales entre varias compañías productoras por los derechos sobre las películas. Para su regreso a la gran pantalla, los responsables de GoldenEye echaron la casa por la ventana: Tina Turner interpretó el tema central de la película, compuesto por Bono y The Edge, una balada muy al estilo de la saga y, en el fondo, no demasiado original. La cosa habría sido muy diferente si los productores llegan a optar por el tema presentado por Ace of Base, quienes lo publicarían posteriormente con el título de The Juvenile. Sheryl Crow tampoco resultó ser la opción más adecuada para cantar el tema central de El mañana nunca muere, siendo rechazadas otras canciones propuestas por grupos como Pulp o Saint Etienne. David Arnold, que se estrenaba como compositor para la serie después de las duras críticas que recibió Eric Serra por su trabajo para GoldenEye compuso un tema para k.d. lang llamado Surrender que se oye en los créditos finales y en varios momentos de la película. Mucho mejor resultado dio la elección de Garbage como intérpretes del tema central de El mundo nunca es suficiente.

En 2003 Madonna consiguió añadir otro Razzie a su colección personal ganando el premio a peor actriz secundaria por su cameo en Muere otro día. Sin embargo, también puede presumir de que Die another day sea la canción más exitosa de la serie desde A view to a kill, de Duran Duran… además de ser, seguramente, la menos «bondiana» de todas ellas. Para Casino Royale, con Daniel Craig interpretando por primera vez al agente secreto, los productores querían un cantante masculino que pudiera reflejar el retorno de la serie a un estilo más realista y oscuro. Chris Cornell, cantante de Soundgarden, fue el escogido y su You know my name suena varias veces a lo largo de la película en lugar del clásico tema instrumental de James Bond, que, apropiadamente, sólo aparece al final de la cinta.

Con Quantum of Solace, quinto y último trabajo hasta la fecha de David Arnold como compositor para la serie Bond, se barajaron los nombres de Amy Winehouse y Duffy para interpretar el tema central de la película, optándose finalmente por el extraño dúo formado para la ocasión por Jack White y Alicia Keys para cantar Another way to die. Y por fin, después de meses de rumores, llegamos a Skyfall, la canción con la que Adele se incorpora a este selecto club de artistas que han interpretado un tema para James Bond.

Compuesto por la propia Adele y el productor Paul Epworth, ¿conseguirá Skyfall convertirse en la canción Bond más exitosa comercialmente de la saga? ¿Será la primera en llevarse el Oscar? ¿Estarán los títulos de crédito a la altura de las expectativas? Para esto último, habrá que esperar al 26 de octubre para saberlo.