Retratos: Obras maestras del Centre Pompidou

Durante todo este invierno, la Fundación Mapfre ofrece la posibilidad de hacer un recorrido por la evolución del retrato a través de una selección de ochenta obras cedidas por el parisino Centre Pompidou. Quien se acerque a esta exposición (¡es gratis!) podrá comprobar cómo pintores y escultores han ido transformando este género desde finales del siglo XIX hasta el siglo XXI y cómo lo han ido adaptando a las tendencias del arte contemporáneo y las vanguardias. No olvidemos que la expansión de la fotografía liberó al arte de ser naturalista y ser fiel a la realidad, un factor que marcó de forma decisiva el trabajo del artista a la hora de retratar a otra persona: ya no se trataba de plasmar sus rasgos físicos en el lienzo, sino de captar su interior, su personalidad, su alma. Entre las piezas expuestas, uno puede ver obras de maestros como Picasso, Magritte, Bacon, Modigliani, Brancusi…

A mí, personalmente, me llamaron la atención dos obras de artistas de los que no había oído hablar. La primera fue este autorretrato de Jean Pougny, nombre que el ruso Ivan Puni adoptó al instalarse en Francia en 1923. Nacido en 1894, Puni comenzó su carrera artística con obras cercanas al cubismo, la abstracción y el suprematismo de su compatriota Malevich, pero cuando se convirtió en Pougny fue volviendo poco a poco a la figuración, un camino inverso al de muchos artistas contemporáneos.

Jean Pougny, Autorretrato

El otro pintor que descubrí visitando la exposición fue el esloveno Zoran Mušič. Nacido en Eslovenia en 1909, fue capturado por los nazis en 1944 y estuvo preso en el campo de concentración de Dachau hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Una vez liberado, se instaló en Venecia hasta su muerte en 2005. Haber experimentado en su propia piel el terror y la barbarie y haber sobrevivido a ellas a duras penas marcó para siempre el resto de su obra, ya sea a través de obras donde muestra lo que vivió en Dachau o en este impresionante autorretrato, pintado en 1988, y en el que el autor parece desintegrarse poco a poco en el propio lienzo.

Zoran Music, Autorretrato

Si os acercáis a Madrid, podréis ver la exposición hasta el seis de enero.

Más allá del puente

Cuando uno estudia Historia del Arte en el instituto, el Expresionismo alemán se divide en dos grupos: por un lado está “El Jinete Azul”, con Kandinsky y Marc; y por el otro lado está “El Puente”, con Ernst Ludwig Kirchner como principal representante. Si en el libro aparece alguna obra de este pintor, seguramente sea alguna imagen de las calles de Berlín repletas de mujeres y hombres de formas alargadas y angulosas.

Calle en Berlín, 1913
Calle en Berlín, 1913

Sin embargo, la exposición que hasta el próximo 2 de septiembre le está dedicando la Fundación Mapfre en Madrid sirve para comprobar que la obra de este artista va mucho más allá de esos cuadros berlineses que le dieron fama. A través de una ajustada selección de la inmensa producción de Kirchner (hasta su muerte en 1938, pintó cerca de 1400 óleos y cerca de 20.000 dibujos y acuarelas, así como grabados, un centenar de esculturas y miles de fotografías), el visitante puede recorrer la vida del artista desde sus comienzos en Dresde creando el grupo “Die Brücke” con otros tres compañeros de la escuela de arquitectura de la ciudad, hasta su retiro en la localidad suiza de Davos, pasando por sus estancias en varios sanatorios durante la Primera Guerra Mundial. Es muy interesante comprobar como los cambios vitales de Kirchner se plasman claramente en su obra, pasando del expresionismo geométrico de la ciudad a un colorido mayor y formas suavizadas en aquellos lienzos que plasman la naturaleza y el entorno rural.

Desnudo en naranja y amarillo, 1929-1930.
Desnudo en naranja y amarillo, 1929-1930.

Una exposición más que recomendable para estos días calurosos de verano (y además, gratis).