Una vida maravillosa

Después de un grave accidente de tráfico y diez días en coma, Colin Vearncombe, más conocido como Black, moría ayer a los 53 años. A él le debemos una de las grandes canciones de los 80, una magnífica y elegante canción de letra irónica y emocionante: escrita por Black en 1985, un año especialmente complicado para él, Wonderful Life se terminaría convirtiendo en un éxito internacional en 1987. Su videoclip, rodado en un espectacular blanco y negro, es de estas piezas a la altura de la canción: dirigido por Gerard De Thame y rodado en localizaciones cercanas a Liverpool, su imágenes de ferias, ancianos y niños acompañan a la perfección a estrofas como ésta:

I need a friend, oh I need a friend
To make me happy, not so alone
Look at me here
Here on my own again
Up straight in the sunshine

Aunque el éxito de Wonderful Life ha terminado eclipsando el resto de la carrera de Black, hay que reivindicar que su sencillo anterior, Sweetest Smile ya había conseguido un octavo puesto en la lista británica, el mismo que alcanzaría Wonderful Life. También su disco posterior, editado en 1988 con el también irónico nombre de Comedy, tuvo unas ventas decentes. En 1990 colaboraría en el disco Autobiografía, de Duncan Dhu, haciendo los coros de Rozando la Eternidad y cantando a duo con Míkel Erentxun en Amarga. En 1991 publicaría su tercer trabajo, pero como le ocurría a muchos artistas de finales de los ochenta, la explosión grunge y alternativa de los 90, hizo que su estilo musical envejeciera siglos en pocos meses. Desde entonces hasta ahora, Colin ha seguido publicando discos y haciendo música a su aire, sin preocuparse por modas o éxitos. Al fin y al cabo, Wonderful Life le ha garantizado su sitio en la historia del pop: seguro que es de estas canciones que ha conseguido hacer llorar a solas a mucha gente. “No need to run, and hide. It’s a wonderful, wonderful life…”

Nunca te prometí un jardín de rosas

Hoy es el día de San Jorge (o Sant Jordi), así que siguiendo la tradición catalana, hoy todo gira en torno a libros y rosas. Seguramente ésta sea la flor que más canciones ha inspirado en la historia de la música, como este tema de Lynn Anderson que puede venir muy bien a todo aquel que se haya olvidado de hacer hoy un regalo a su pareja.

“I beg your pardon, I never promised you a rose garden. Along with the sunshine, there’s gotta be a little rain sometimes”. En realidad, la canción puede interpretarse como un reproche: “I could sing you a tune or promise you the moon, But if that’s what it takes to hold you, I’d just as soon let you go, but there’s one thing I want you to know. You better look before you leap, still waters run deep”. Al final, el amor no está en las rosas, la luna o los anillos de diamante, sino en lo más profundo.

Rose Garden fue compuesta por Joe South para su disco de debut Introspect, publicado en 1969, sin que tuviera el más mínimo eco. Sin embargo, en octubre de 1970, la cantante de country Lynn Anderson la publicó como sencillo y consiguió uno de los mayores éxitos comerciales para el género en todo el mundo. Curiosamente, el productor de su disco (y también marido) no quería que Anderson cantara el tema por considerarla “una canción de hombres” y dijo que la grabarían si tenían tiempo libre en alguna de las sesiones… Por suerte, hubo tiempo y el resultado fue más que brillante, además de ser recompensado con un Grammy en la categoría country y una candidatura a Canción del Año para Joe South, un artista que tuvo que ver como composiciones suyas como ésta o Games People Play sólo conseguían vender cuando las cantaban otros.

Rose Garden ha sido versionada y sampleada hasta la saciedad por artistas como k.d. lang, Loretta Lynn, Martina McBride, The Three Degrees y, como no, nuestros Duncan Dhu para su disco Canciones, rebautizada como Jardín de Rosas y convirtiéndose en uno de los éxitos del patio de mi colegio en 1987.