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El extraño 1990

Si pensamos musicalmente en los 90, seguramente vienen a nuestra mente palabras como “Grunge” o “BritPop” y pensamos en chicos y chicas despeinados vestidos con camisas de cuadros y guitarras eléctricas en videoclips ambientados en un eterno otoño o Seattle. O quizás pensemos en raves, música electrónica con pretensiones de inteligencia o sin ninguna otra pretensión que hacer bailar a las masas a ritmo de Eurobeat. Y sin embargo, nada de esto era previsible si analizamos algunos de los discos más importantes del año 1990, trabajos que apenas apuntan algunas de las tendencias de la década y que parecen terriblemente antiguos si los comparamos con algunos de los que se publicaron en el maravilloso 1991.

Phil_Collins-But_Seriously

Phil Collins publicaba …But Seriously a finales de noviembre de 1989 y se convirtió instantáneamente en todo un éxito gracias al piano facilón de Another Day In Paradise. El disco estuvo semanas y semanas en lo más alto de las listas de ventas, despachando en España más de 700.000 copias y millones en el resto del planeta. Con invitados ilustres como Eric Clapton, David Crosby o Steve Winwood, el disco convertía a Phil Collins en la gran estrella de 1990. Nadie sospechaba que la mención de su nombre vendría acompañada pocos años después de risas irónicas.

Idonotwantwhatihaventgot

Y si Phil Collins fue el hombre de 1990, Sinéad O’Connor fue la mujer del año. Su versión de un tema semidesconocido de Prince llamado Nothing Compares 2u, acompañada de un videoclip tan sencillo como icónico, consiguieron que su segundo trabajo, I do not want what I haven’t got acabara despachando siete millones de copias en todo el mundo a pesar de no ser un disco precisamente sencillo. Con su emocionante voz, Sinéad parecía llamada a ser una gran estrella, pero en 1991 rompió una foto del Papa durante una actuación en Saturday Night Live y ya sabemos que eso no acabó del todo bien…

LisaStansfieldAffection

Lisa Stansfield publicaba su debut también a finales de 1989, pero Affection no llegó a España hasta principios de 1990 gracias a All Around The World. Su mezcla de pop con toques de dance y una voz con un deje soul parecía asegurarle una larga y exitosa carrera… pero ninguno de sus trabajos posteriores ha respondido a estas expectativas. Eso sí, tuvimos una pista: Lisa Stansfield perdía en 1991 el Grammy a Mejor Artista Revelación por culpa de otra debutante de ese 1990, una tal Mariah Carey.

Depeche_Mode_-_Violator

Del mismo modo que relacionamos Grunge con los 90, relacionamos SynthPop con los 80. Sin embargo, una de las grandes joyas de este género y quizás el mejor disco de Depeche Mode apareció en 1990. Con ese himno perfecto llamado Enjoy de Silence y temas como Personal Jesus o World in your eyes, Violator pudo dar esperanzas de seguir siendo relevantes durante la nueva década a otros grupos de los ochenta… pero Depeche Mode acabaron siendo la excepción.

Technotronic-Pump_Up_The_Jam-Frontal

El éxito en las listas de ventas del disco de Technotronic sí que fue un anuncio de una de las cosas que íbamos a ver en los 90: bailar iba a convertirse en algo serio. Aunque el sencillo y el maxisingle seguirían siendo los formatos básicos para el género, LPs como este Pump Up The Jam, Infinity de Guru Josh o World Power de Snap servían como indicación de que la música de baile tenía grandes ambiciones y un plan maestro para acabar conquistando el mundo… como veríamos en décadas posteriores.

George_Michael-Listen_Without_Prejudice,_Vol._1_(album_cover)

En 1990 a George Michael le dio un ataque de madurez artística y decidió que todo lo que había conseguido en los 80 (su carrera con Wham! y esa maravilla que es Faith) iban en contra de su credibilidad, así que amenazó con firmar su segundo disco en solitario con su verdadero nombre, Georgios Kyriacos Panayiotou, además de negarse a salir en la portada y a grabar videoclips. Por si fuera poco, escogió como primer sencillo Praying for Time, una balada tan grandilocuente como anticuada. Menos mal que a alguien de la discografía se le ocurrió publicar Freedom!’90 como sencillo… y su videoclip, poblado de supermodelos, SÍ que define lo que serían los noventa.

Stepbystep_album_cover

Surgidos de algún laboratorio de pop formulaico, New Kids on the Block se proponían conquistar definitivamente el mundo con Step by Step, su tercer disco. ¿Lo consiguieron? Bueno, pues si consideramos que el disco fue número uno en medio mundo, que el grupo tenía todo tipo de merchandising (incluso se planeó lanzar su propia marca de cereales) y hasta protagonizó una serie de dibujos animados, lo consiguieron. Después intentaron hacerse los malotes y sólo consiguieron dar risa… Eso sí, gracias a ellos, otros laboratorios de pop se dedicaron a fabricar boybands y girlbands a lo largo de los 90 con mucha mejor suerte.

Wilson_Phillips_Debut

Las hijas de Brian Wilson, el líder de Beach Boys, se juntaron con la hija de John y Michelle Phillips de The Mamas & the Papas, y formaron un grupo. A base de armonías vocales y guitarras inofensivas, consiguieron tres números uno en la lista de sencillos de Billboard… que ahora suenan entre encantadoramente cursis y terriblemente obsoletos.

Hammer time

21 semanas estuvo en el número uno del Billboard Please Hammer, Don’t Hurt ‘Em, de MC Hammer. Todo gracias al poder de U Can’t Touch This, una canción que debe gran parte de su éxito al sample de Superfreak, de Rick James, del mismo modo que gran parte del éxito de Pray se debió a samplear When doves cry, de Prince. Su éxito, sumado pocos meses después al de Vanilla Ice, avergonzaron a los puristas del rap durante años. De todas formas, sirvieron para que el género fuera conquistando nuevos mercados en años posteriores.

Somefriendlycover

Del mismo modo que el grunge sepultó en el olvido a gran parte de los grupos de rock estadounidenses de los 80, especialmente a todos aquellos representantes del Hair Metal más hortera, el britpop hizo algo similar con los grupos británicos de principios de la década, los surgidos del llamado sonido Madchester y similares. Nombres como Inspiral Carpets, Soup Dragons o Jesus Jones, favoritos de la crítica en su momento, han palidecido con el paso del tiempo frente a los de Blur, Oasis o Pulp. Otros, como The Stone Roses o The Charlatans, que en 1990 debutaban con Some Friendly, aguantaron un poco mejor la llegada de nueva competencia. En todo caso, estos últimos demostraron con The Only One I Know que los británicos siempre han sabido mucho más lo que es molar que los estadounidenses.

1990 nos dejó también canciones que se han convertido en clásicos tan distintos como Words, de The Christians, o Groove is in the heart, de Dee Lite. Fue también el año en que la factoría Stock Aitken Waterman nos regalaba sus últimos productos como Big Fun o Sonia, así como nuevos discos de Jason Donovan y Kylie Minogue antes de cerrar sus puertas, y el año del éxito de las bandas sonoras de Pretty Woman y de Ghost, el año en que Elton John recuperaba popularidad gracias a Sacrifice y un recopilatorio posterior, una jugada que repetiría Madonna arrasando con Vogue, fracasando con I’m Breathless y cerrando el año con el multiplatino The Inmmaculate Collection. De hecho, 1990 fue un año en que se vendieron mucho los discos de grandes éxitos de Beach Boys, The Police o Status Quo, mientras que en España hubo una cierta fiebre por el bolero gracias a unos recopilatorios de Lucho Gatica y Los Panchos. El pop español también vio triunfar en 1990 a Radio Futura con Veneno en la Pîel, a La Guardia con Cuando brille el sol, a La Unión con Tentación, a Ole Ole con 1990 o a El Último de la Fila con su Nuevo Pequeño Catálogo de Seres y Estares. Los tiempos de Australian Blonde, Los Planetas o Dover aun estaban muy lejos.

25 años de “101”

101 Depeche Mode

Reducidos actualmente a un mero complemento de los lanzamientos en DVD y BluRay de las giras de los artistas, los discos en directo parecen un recuerdo de otras épocas del pop y del rock. Quizás su último período dorado fue cuando se pusieron de moda los conciertos acústicos en formato “unplugged” de la MTV, pero en los 70 y los 80 había un momento en que todo artista que se considerara importante acababa publicando un disco en directo en condiciones. Era una manera de dejar un testimonio de la madurez artística adquirida por la banda o solista en cuestión, además de acercar su sonido en vivo al público en un tiempo en que ni las giras ni los medios de comunicación llegaban a todas partes. Discos como Frampton Comes Alive, de Peter Frampton, o At Folsom Prison, de Johnny Cash, han acabado convirtiéndose en trabajos esenciales de estos artistas, mientras que en otros casos la grabación en vivo ha terminado superando en fama a la versión de estudio, como sucede con No Woman No Cry, el himno de Bob Marley. Hoy celebramos el 25 aniversario de la publicación de uno de los mejores discos en directo -y el favorito de quien escribe esto- de la historia: 101, de Depeche Mode.

Publicado el 13 de marzo de 1989, 101 es un disco doble que recoge el concierto que Depeche Mode dieron en el estadio Rose Bowl de Pasadena, California, el 18 de junio de 1988. Era el punto final de la gira mundial de presentación de su anterior trabajo, el exitoso Music for the Masses -seguramente su mejor disco hasta esa fecha-, y en una clara demostración de lo acertado del título, más de 60.000 personas fueron a verles actuar aquella noche. Era el concierto número 101 de aquella gira y se nota que la banda estaba en plenitud de facultades: sintetizadores y voces suenan energéticas y brillantes en un repertorio que comenzaba a rebosar de grandes temas. Ahí están, entre otras muchas, Never let me down again, People are people, Behind the wheel, Pleasure Little Treasure, Strangelove, la intimista Somebody a cargo de Martin Gore o Just Can’t Get Enough, su primer éxito. Es un completo repaso a lo mejor del repertorio de una banda que había nacido con el auge del synthpop, pero que había conseguido sobrevivir e ir más allá de la moda de los sintetizadores y que estaba a punto de entrar en los 90 regalando al mundo dos obras maestras como Violator y Songs of Faith and Devotion. Especialmente brillante es el último corte, una versión en vivo de Everything Counts que ha acabado superando en fama a la grabación en estudio de este sencillo de Construction Time Again publicado en 1983. Todo lo mejor de los Depeche Mode de aquel momento está recogido en este videoclip.

Además del disco, 101 es también una película sobre ese concierto en Pasadena. Dirigido por D.A. Pennebaker, autor de documentales protagonizados por Bob Dylan, The Plastic Ono Band, Jimi Hendrix o David Bowie, 101 refleja los entresijos de la gira de Depeche Mode intercalados con el viaje en autobús de un grupo de fans de la banda para verles actuar y con actuaciones en directo del grupo. Grabado de una forma realista y natural, sin nada de glamour, consigue plasmar perfectamente y con mucha credibilidad la vida en la carretera de Depeche Mode y la cotidianeidad de los fans. Curiosamente, el concepto inicial de la banda respecto a la película era reflejar como encajaba su música en los ochenta, una idea que Pennebaker desechó por considerarla infilmable. Sin embargo, 25 años después, 101 parece por momentos una cápsula del tiempo donde se recogen modas, estilismos, objetos y actitudes que nos retrotraen directamente a la década de los excesos y las grandes giras en estadios.

Cualquiera que haya ido a un concierto de Depeche Mode habrá podido comprobar que la banda domina el directo como pocas. La presencia carismática de Dave Gahan en el escenario, el talento musical de Martin Gore, el afinado trabajo de Andy Fletcher y Alan Wilder tras los teclados, la entrega de un público que sigue a la banda con devoción y al que se le siente presente durante todo el disco con sus rugidos y su griterio… Gracias a 101, todo lo que sucedió aquella ya lejana noche de 1988 en la que Depeche Mode parecieron el mejor grupo del mundo permanecerá para siempre en el tiempo.

Lista UK: Justin Timberlake aguanta en lo más alto

Por segunda semana consecutiva, Justin Timberlake se sitúa en el número uno de la lista de discos más vendidos en Reino Unido. Delta Machine, el último trabajo de Depeche Mode, se tiene que conformar con la segunda plaza. No está mal si consideramos que Heaven puede ser el sencillo de presentación más soso de toda su carrera. Afortunadamente, Soothe my soul se acerca más a lo que esperamos del grupo.

The Strokes, uno de esos grupos esenciales para entender la década de los 00’s, se colocan en el décimo puesto con su quinto disco, Comedown Machine. Eric Clapton se sitúa en el 13 con Old Sock y los debutantes Peace entran al 16 con In love. Simple Minds entran en el 19 con un nuevo recopilatorio de grandes éxitos. El rappero Lil’ Wayne entra en el 29 con I am not a human being II y Iron Maiden aparecen un puesto más abajo con Maiden England ’88, reedición en formato disco de un vídeo en directo a la mítica banda. Otras novedades destacables de la semana son las de OneRepublic en el 35 con Native y Edwyn Collins en el 66 con Understated.

En la lista de sencillos el número uno es para Let’s get ready to rhumble, una canción de 1994 a cargo de un dúo de presentadores y humoristas británicos, conocidos en los noventa como PJ and Duncan y en la actualidad como Ant and Dec. Y todo porque hace una semana la cantaron en su programa… Peculiaridades británicas aparte, en el segundo puesto y subiendo desde hace semanas, se coloca Just give me a reason, la balada de Pink y el cantante de Fun., Nate Ruess.

ALGUIEN

La primera vez que te enamoras y eres correspondido, tu vida y tu mundo se transforman. No es que los colores de las cosas que te rodean sean más vivos (aunque a veces lo parezca), sino que hay miles de pequeños cambios, miles de detalles que adquieren un nuevo sentido. A mí me pasó con las escenas románticas de las películas y las letras de las canciones. Descubrí que, detrás del almibar y el estereotipo, muchas veces se encuentran frases que explican como te sientes en ese momento, imágenes que reconoces como propias.

Lo mejor es que es un proceso que nunca se agota. A veces, escuchas una canción mil veces oida y de repente sientes que la han escrito especialmente para ti o pensando en ese momento. Hace un rato, repasando canciones de los ochenta, he escuchado esta joya.

Martin Gore siempre se ha reservado cantar algunas de las composiciones más bonitas que ha hecho para Depeche Mode. La primera parte es algo fácil de desear. ¿A quién no le gusta ser comprendido, a pesar de las maneras diferentes de ver el mundo y las opiniones encontradas?

I want somebody to share
Share the rest of my life
Share my innermost thoughts
Know my intimate details
Someone who’ll stand by my side
And give me support
And in return
She’ll get my support
She will listen to me
When I want to speak
About the world we live in
And life in general
Though my views may be wrong
They may even be perverted
She’ll hear me out
And won’t easily be converted
To my way of thinking
In fact she’ll often disagree
But at the end of it all
She will understand me.

La segunda parte de la canción contiene unos versos que describen algo que para mí se parece mucho a la felicidad plena:

But when I’m asleep
I want somebody
Who will put their arms around me
And kiss me tenderly

A veces creo que los besos están un poco sobrevalorados y los abrazos un poco infravalorados.

MÚSICA DOMINGUERA

Aprovechando que dentro de pocos días sale a la venta su nuevo disco, es un buen momento para recordar alguna canción de Depeche Mode. Recuerdo que cuando este tema salió no me gustó demasiado. Con el tiempo se ha convertido en uno de mis favoritos de la banda: I feel you.

En directo es un auténtico subidón, una de estas canciones que te arrastra. Si tenéis la oportunidad de ver un concierto de Depeche Mode, no dejéis escaparla. No os arrepentiréis.