¡LA BLOGOSFERA SE MUERE!

La industria musical se muere, la prensa escrita se muere, la asistencia a las salas de cine también está amenazada… Todo es culpa de Internet, dicen. Pero es que, por si fuera poco, Internet es un monstruo que se devora a sí mismo. Ahora, la blogosfera es la que está muriendo lentamente. Mi Feevy va convirtiéndose, poco a poco, en un panteón de bitacoras muertas o agonizantes. Anoche sumamos una baja ilustre más a la lista, la de Tony Tornado, y hay blogueros que cada vez actualizan con menos frecuencia. Sí, Proudstar, puedes darte por aludido. Tú también, hermanito. Joserra, Esti, todos sabéis de quiénes estoy hablando.

No sólo van cerrándose blogs con años de vida, sino que también parece que el número de lectores y comentaristas está disminuyendo poco a poco. Al menos, eso parecen indicar las estadísticas. De hecho, ahora a nadie se le ocurriría abrirse un blog, sino que se haría un perfil en Facebook o Tuenti o se uniría a Twitter. Ellos son los principales enemigos de los blogs: aportan más inmediatez, más concisión y facilitan la interactuación interacción con otros internautas. No tienes que hacer un artículo entero para contar lo que hiciste el fin de semana, sino que lo puedes contar mientras está pasando. Si quieres compartir un vídeo, una canción, recomendar una película o una serie, o enlazar a una noticia curiosa o interesante, basta con que cuelgues el link. Facebook, Twitter y compañía son mucho más rápidos, fáciles y divertidos de usar. Nadie va a sentir el vértigo del folio en blanco -ahora llamado el miedo al cursor parpadeante- ante una cajetilla para la que 140 carácteres son suficientes.

No sólo los blogs, también Fotolog o Flickr parecen ser víctimas de esta evolución de las redes sociales. Bueno, entre tú y yo, nadie va a echar de menos esa cosa tan fea llamada Fotolog. Flickr se convertirá en un enorme banco de imágenes de calidad aceptable a disposición de las redes mundiales. De hecho, yo he terminado usándolo para colgar las fotos-postal que he tomado en las ciudades que he visitado, mientras que las fotos más personales o intrascendentes las dejo para Facebook.

¿Y qué pasará con los blogs? Aquellos que son temáticos segurán existiendo, aunque algunos de ellos cada vez se parecen menos a una bitacora para convertirse en una web especializada. Los egoblogs… Supongo que durarán hasta que el ego que hay detrás de cada uno de ellos se canse o encuentre un vehículo mejor para expresarse. En mi caso, yo creo que aun aguantaré algo más. Me gusta escribir todos los días unos cuantos párrafos, aunque Diego opine que este blog era mejor en los tiempos de Blogia. Puede que tenga razón, y puede que cada vez me cueste más encontrar algo que contar cada día. Pero de momento, no pienso faltar a la cita: hay cosas que uno quiere contar que requieren más de dos líneas y que se cuentan mejor en un lugar un poco más discreto que el Caralibro. Por otra parte, creo que pueden ser perfectamente complementarios los unos con los otros.

Y si te suena todo esto de algo, es que ya hablé de ello en otra ocasión.