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Resumen musical anual

En los años 90, cuando el Eurodance dominaba las pistas de baile y, por consiguiente, la radiofórmula, yo sabía distinguir perfectamente los sencillos de Snap, Culture Beat, 2 Unlimited o Corona sin problemas. Mi madre, devoradora de música desde los años sesenta, decía, en cambio que eran todas la misma canción. Hagamos ahora un flashforward hasta 2016 y me encuentro en la misma situación: no soy capaz de distinguir los temas del llamado Tropical House o “folkito fresquito” que ahora dominan el panorama comercial. Major Lazer, Kygo, The Avener, Lost Frequencies… ¿no acaban haciendo todos la misma canción, con los mismos tics y las mismas bases musicales? Los que llegaron para superar el EDM han acabado saturando el mercado y agotando a mis oídos. En fin, siempre nos quedará Calvin Harris, que escapó de la serpiente y volvió a cantar en un sencillo. My way es mi videoclip favorito de 2016.

Calvin, además, es de los que ha sabido que en el actual mercado publicar un disco es irrelevante. Un sencillo o dos te bastan para mantenerte en el candelero y construir tu carrera. Enrique Iglesias lo sabe y su Duele el corazón fue número uno en medio universo latino y países como Hungría, República Checa, Suiza o Rumanía. Shakira lo ha puesto en práctica con La Bicicleta y Chantaje. Justin Timberlake ha hecho de su Can’t stop the feeling fue una de las canciones más escuchadas del año. Jennifer Lopez lo intentó con Ain’t your mama, curiosamente ignorado en USA y UK, un éxito en el resto del mundo. Maroon 5 también se han apuntado a la moda con Don’t Wanna Know. Con permiso de Twenty One Pilots, Zara Larsson y The Chainsmokers han conseguido convertirse en dos de los artistas revelación de 2016 sin ningún disco a sus espaldas. En un mundo donde importan más las reproducciones en Spotify y los visionados en Youtube que las ventas reales, el LP parece un concepto del pasado.

Sin embargo, la carrera de los artistas sigue midiéndose por sus discos de larga duración, ya que parece que estos son declaraciones de intenciones y definen etapas estilísticas o temáticas. Adele ha sido la que más millones de copias ha vendido este año con 25, a punto de superar los 20 millones de ejemplares. Eso sí, hay que decir que ninguno de los sencillos que publicó este año ha conseguido igualar la fama de Hello o los que se extrajeron de 21. También hay que decir que el esfuerzo que hace en promocionarlos en casi nulo y así es como When we were young y Water under the bridge se han quedado sin videoclip.

Beyoncé ha sido la segunda artista más vendedora del año con Lemonade, disco con el que seguramente arrasará en la próxima edición de los Grammy. Paradójicamente, lleva sin tener un sencillo de auténtico éxito desde los tiempos de Sasha Fierce: se ha escuchado más en radios su colaboración con Coldplay en Hymn for the weekend que cualquier tema de Lemonade. Rihanna, en cambio, siempre se asegura tener un sencillo de éxito: por mucho que se suponga que Anti es su intento de hacer un disco coherente y ambicioso, al final no es tan diferente al resto de trabajos de su discografía. Lady Gaga apostó por el rock y el country en Joanne: quizás nunca vuelva a vender como en los tiempos de The Fame Monster pero por lo menos ha superado el bache creativo de ArtPop. Tras Hotline Bling, Drake se confirmó como una estrella global después de varios discos a sus espaldas gracias a One Dance. Lo mismo ha hecho The Weeknd, instalado ya entre los artistas más vendedores de la mano de Daft Punk. O Sia, convertida a estas alturas de su carrera en una inverosímil estrella pop. Bruno Mars no consiguió colocar 24K Magic en el número uno, pero viendo como agotó las entradas para su gira mundial en minutos no parece que tenga razones para preocuparse. Britney Spears, en cambio, quiso hacer un regreso por todo lo alto con Glory, pero se quedó a medio gas. Tampoco fue buen año para Kanye West: ser Dios en la tierra y estar casado con Kim Kardashian es demasiado para un hombre solo. La estrellita del pop del año ha sido, seguramente, Ariana Grande con su Dangerous Woman. Y si en años anteriores Miley Cyrus y Justin Bieber ya nos demostraron que nunca hay que despreciar a las estrellas del pop adolescente, este año fue Zayn el que nos dio Mind of mine, uno de los discos de pop más redondos del año. El más guapo de One Direction era el que tenía más talento.

Entre los favoritos de la crítica de este años nos encontramos con viejos conocidos como Bon Iver o Radiohead, mientras que lo nuevo de James Blake, The Last Shadow Puppets, M83 o Anohni fue algo ignorado en comparación con sus trabajos anteriores. También gustaron muchos los discos de la hermanísima Solange o Blonde, de Frank Ocean, que pueden terminar resultando más largos que un día sin pan. Sospecho que el paso del tiempo no les sentará nada bien. Creo, en cambio, que cualquier día Michael Kiwanuka se convertirá en una gran estrella. 2016 fue también el año en que vimos publicado, por fin, un nuevo disco de The Avalanches, quince años después de su debut. Un poco menos -11 años- les ha costado a los Rolling Stones publicar otro disco. Ellos siguen fieles al rock, ese estilo que cada vez vemos menos en las listas, al igual que Red Hot Chili Peppers, Metallica, Kings of Leon o Biffy Clyro.

Y como no, 2016 será el año que recordaremos por haberse llevado a George Michael, Leonard Cohen, Prince, Sharon Jones, Glenn Frey, Juan Gabriel, Manolo Tena, Black, Pete Burns… No olvidaremos como se despidió de todos nosotros David Bowie en Lazarus.

¿Y en España? El reguetón se ha convertido en el gran dominador del mercado de sencillos, con Maluma y J Balvin en cabeza. La sombra de La Voz es muy alargada en nuestra lista de ventas, mientras que en otoño nos dimos un baño de nostalgia y cobras recordando la primera edición de Operación Triunfo. Los 40 Principales nos sorprendieron al comenzar a pinchar a grupos como Love of Lesbian, Sidonie, Crystal Fighters o The XX, algo que tiene su lógica si tenemos en cuenta que no hay ciudad de España que no tenga su festival de música indie: hay ahí un enorme mercado por explotar. Volvimos a fracasar en Eurovision a pesar de llevar nuestra mejor propuesta en años y de que el Say Yay de Barei haya sido uno de los temas de esta edición más escuchados en Spotify. Y en 2017, nuevos discos de Lori Meyers, Los Planetas y La Casa Azul a la vista.

18 Canciones que se quedaron sin Oscar

El Oscar a la Mejor Canción Original es una de las categorías más veteranas de la historia de los premios, ya que lleva entregándose desde 1934. Sus normas han ido variando con el tiempo, pero lo que está claro es que tiene que ser una canción escrita específicamente para una película y la estatuilla va para sus autores, no para su intérprete.

En muchas ocasiones esta categoría acaba siendo un castigo para los espectadores de la gala, obligados a escuchar canciones anodinas, ignotas o mediocres. Afortunadamente, también hay veces en las que se juntan temas brillantes que recordamos independientemente de que hayan ganado o no el Oscar. Hoy hago un listado de esas canciones que pudieron llevarse el premio si no se hubiera cruzado otro tema en su camino.

2014: Karen O y Ezra Koening, The Moon Song

Haciendo las delicias de los hipsters, la Academia nominó en esta categoría el tema que Karen O, de Yeah Yeah Yeahs, y Ezra Koening, de Vampire Weekend, cantaron para Her, película que además tenía una banda sonora compuesta por Arcade Fire.

No ganó porque… porque el huracán Frozen y su Let it go estaban destinados a ganar. Y por si fuera poco, compartía nominación con el Happy de Pharrell Williams y el Ordinary Love de U2.

2007: Beyoncé, Listen

Para su adaptación cinematográfica, los autores del musical Dreamgirls compusieron cuatro nuevas canciones, de las cuales tres consiguieron optar al Oscar. Entre ellas estaba este baladón, compuesto seguramente para que Beyoncé no sintiera celos de ese rompegargantas que es And I Am Telling You I’m Not Going y que tuvo mucho que ver con el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria que se llevó a casa Jennifer Hudson.

No ganó porque… porque seguramente las tres canciones de la película se hicieron la competencia unas a otras y terminó ganando I Need to Wake Up, el tema compuesto y cantado por Melissa Etheridge para el documental de Al Gore, Una Verdad Incómoda.

2005: Counting Crows, Accidentally In Love.

Si los Counting Crows no son una One Hit Wonder para el gran público es seguramente gracias a este animado tema que terminó en la banda sonora de Shrek 2.

No ganó porque… porque en una de sus decisiones más inesperadas la Academia premió a Al Otro Lado Del Río, el primer tema en castellano en llevarse este premio (y el segundo en idioma extranjero desde la canción en griego que Melina Mercouri cantó para Los Niños de El Pireo en 1960). Memorables los gallos de Antonio Banderas durante su interpretación en la ceremonia y el momento en que Jorge Drexler, al recoger su premio, se limitó a cantar el estribillo de la canción.

2004: Sting & Alison Krauss, You Will Be My Ain True Love

Anthony Minhgella siempre cuidó mucho el aspecto musical de sus películas y para Cold Mountain, su romántica visión de la Guerra de Secesión, escogió una banda sonora que rendía homenaje a las raíces tradicionales de la música estadounidense. En ella destacaba este tema compuesto por Sting y cantado por él y Alison Krauss, una balada entre el country y el bluegrass tan simple como emocionante.

No ganó porque… porque ése era el año en que tocaba premiar en todo lo premiable a El Retorno del Rey y la estatuilla fue para el tema de Annie Lennox, Into The West, una balada mucho más convencional. Lennox, por cierto, no estuvo ni nominada por su mucho más memorable Love Song For A Vampire, canción del Drácula de Coppola.

2001: Björk, I’ve seen it all

Aunque siempre recordaremos a Björk en los Oscars por su vestido de cisne, la islandesa no pudo llevarse el premio a casa por este tema para el sobrevalorado musical de Lars von Triers, Dancing in the Dark. Por cierto, en la versión incluida en su disco Selmasongs, la parte masculina está cantada por Thom Yorke.

No ganó porque… porque ese año era la ocasión de homenajear (muy merecidamente) a Bob Dylan, autor del brillante tema Things Have Changed para Wonder Boys, otra película tan sobrevalorada como olvidada.

2000: Aimee Mann, Save Me

Es difícil concebir Magnolia, la mejor película de Paul Thomas Anderson, sin la aportación musical de Aimee Mann, quien interpretó y compuso varios temas para su banda sonora. Save Me consiguió colocarse entre los nominados y es seguramente una de las mejores canciones que han optado a este premio en la historia de los Oscars.

No ganó porque… porque las canciones de las películas Disney tienen tendencia a llevarse este premio y el You’ll Be In My Heart de Phil Collins para Tarzan no fue una excepción.

1997: The Wonders, That Thing You Do

A veces esta categoría consigue que películas mediocres puedan presumir de una nominación a los Oscars. El debut como director de Tom Hanks será siempre más recordado por esta canción del ficticio grupo The Wonders compuesta por Adam Schelesinger, bajista de Fountains of Wayne.

No ganó porque… porque Hollywood llevaba años sin una película musical presente entre los nominados y de alguna manera había que premiar a Evita. Andrew Lloyd Weber y Tim Rice se llevaron la estatuilla por el tema interpretado por Madonna, You Must Love Me.

1993: Whitney Houston, I Have Nothing

Aunque I Will Always Love You no podía optar al premio por ser una versión, otros dos temas de la banda sonora de El Guardaespaldas sí que fueron nominados: Run to you y I Have Nothing, dos baladones al servicio de la añorada voz de una Whitney Houston en el momento cumbre de su carrera.

No ganó porque… porque como ya hemos dicho Disney dominó esta categoría durante los noventa y el premio fue para A Whole New World, de la banda sonora de Aladdin.

1989: Jevetta Steele, Calling You

Bagdad Café es uno de los grandes éxitos de la historia del cine alemán. Este tema de su banda sonora, compuesto por Bob Telson y cantado por Jevetta Steele, es una balada casi hipnótica que han cantado después artistas como Celine Dion, Paul Young, George Michael, Etta James, Barbra Straisand o AmolapPaloma San Basilio.

No ganó porque… porque las otras dos nominadas ese año eran un temazo como la ganadora Let the river run, el tema de Carly Simon para Armas de Mujer, y la exitosa Two Hearts, una canción de Phil Collins para Buster, peliculilla en la que el batería de Genesis interpretaba un papel.

1988: Starship, Nothing’s Gonna Stop Us Now

Con todo su encanto ochentero, Maniquí debe de ser una de las peores películas que hayan estado nominadas a un Oscar. Aunque, siendo sinceros, poca gente recuerda a estas alturas que el tema compuesto por Albert Hammond y Diane Warren e interpretado por esa reencarnación de Jefferson Airplane que era Starship formaba parte de su banda sonora.

No ganó porque… porque el premio fue, evidentemente, para (I’ve Had) The Time of My Life, el dueto de Jennifer Warnes y Bill Medley para Dirty Dancing, película sólo un poco mejor que Maniquí pero con una banda sonora que había despachado y seguiría despachando millones y millones de copias.

1985: Ray Parker Jr., Ghostbusters

Los ochenta fueron unos años en que toda película de éxito debía tener una canción de éxito… o por lo menos intentarlo. El tema de Ray Parker Jr. para Cazafantasmas es un buen ejemplo, además de trasladarnos hasta la década de neón en un par de acordes.

No ganó porque… porque ese año se enfrentaba a otros clásicos ochenteros como Footloose, Against All Odds (Take a Look at Me Now) y la ganadora, la emblemática I just called to say I love you de Stevie Wonder. Además, Huey Lewis acusó a Ray Parker Jr de haberle plagiado I Want a New Drug, una demanda que se resolvió con un acuerdo fuera de los tribunales.

1983: Survivor, Eye of the tiger

No son muchas las canciones rockeras que han estado nominadas al Oscar, así que Survivor pueden presumir de haberlo conseguido con la enérgica Eye of the tiger, un encargo personal de Sylvester Stallone para Rocky 3.

No ganó porque… porque los oídos de los académicos sólo toleran baladas y la estatuilla fue para Up where we belong, el dueto de Joe Cocker y Jennifer Warnes para Oficial y Caballero que había sido número uno durante tres semanas consecutivas en noviembre de 1982.

1981: Dolly Parton, 9 to 5

La gran Dolly Parton consiguió uno de sus mayores éxitos internacionales gracias a 9 to 5, canción de memorable y pegadizo estribillo para la película del mismo nombre en la que la también tenía un papel la tía de Miley Cyrus.

No ganó porque… porque se enfrentaba a otra estrella del country, Willie Nelson con On the road again, y a Out Here On My Own y el tema central de Fama, que resultó ser el inevitable ganador.

1979: Olivia Newton-John, Hopelessly Devoted To You

Como hay trucos que vienen de antiguo, la adaptación cinematográfica de Grease venía con temas escritos expresamente para la película como este baladón a cargo de Olivia Newton-John que ahora forma parte, lógicamente, de las representaciones teatrales del musical.

No ganó porque… porque la fiebre de la música Disco cegó a la Academia y le dieron el premio a Last Dance, de Donna Summer, para la película ¡Por fin, ya es viernes! Supongo que fue una manera de compensar el inexplicable hecho de que ninguno de los temas de Fiebre del Sábado Noche fuera nominado en su momento.

1974: Wings, Live and let die

Como ya comentamos en su momento, ninguna de las canciones compuestas para películas de James Bond se llevó el Oscar hasta que Adele lo logró con Skyfall. Ni siquiera Paul McCartney en el mejor momento de su carrera con Wings pudo conseguirlo.

No ganó porque… porque media Academia debía de seguir llorando después de ver Tal Como Éramos y escuchar The Way We Were, el tema interpretado por Barbra Straisand para la película de Sydney Pollack.

1968: Dusty Sprigfield, The Look Of Love

La ceguera de la Academia respecto a las películas protagonizadas por James Bond alcanzó hasta la parodia basada levemente en la novela de Ian Fleming, Casino Royale. Intepretada por Dusty Springfield y con música del genial Burt Bacharach, The Look Of Love se ha convertido en un standard del pop más elegante con decenas de versiones.

No ganó porque… porque la Academia es rara o sorda y decidió premiar al tema de Dr. Dolittle, Talk to Animals.

1966: Michel Legrand y Jacques Demy, Je ne pourrai jamais vivre sans toi

O I Will Wait For You, como se llama esta canción en su versión en inglés. La obra cumbre de Jacques Demy, Los Paraguas de Cherburgo, es una historia de amores juveniles rodada en vivos colores y con diálogos enteramente cantados. En resumen, una maravilla que estuvo nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera en 1965 y, por esas normas curiosas de entonces de la Academia, a cuatro premios más el año siguiente: mejor guión original y tres en categorías musicales. No ganó ninguno.

No ganó porque… porque bastante mérito tiene que una película cantada en francés se colara en esta categoría. El premio aquel año fue para The Shadow Of Your Smile, de la película Castillos de Arena, dirigida por Vincente Minelli y protagonizada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. Este es otro de estos temas que ha interpretado una constelación de cantantes formada por Tony Bennet, Barbra Straisand, Peggy Lee, Shirley Bassey, Nancy Sinatra, Connie Francis, Marvin Gaye, Bobby Darin, Astrud Gilberto, Ella Fitzgerald…

1956: Todd Duncan, Unchained Melody

Y para terminar, una curiosidad. Unchained Melody, el tema de The Righteous Brothers que era parte esencial de la película Ghost y una de las grandes baladas de la historia, es en realidad una versión de una canción compuesta por Alex North y con letra de Hy Zaret para una película de serie B titulada Unchained y ambientada en una prisión. Su intérprete fue Todd Duncan, el primer afroamericano en ser parte de una gran compañía de ópera en Estados Unidos.

No ganó porque… porque a esta versión primigenia de Unchained Melody le falta aún el toque épico que la convertiría en una de las canciones más grabadas de las últimas décadas. Además, poco podía hacer un título de serie B contra la ganadora de ese año, un tema que ya había sido número uno en la lista y que es uno de estos clásicos kitsch de los cincuenta: Love Is a Many-Splendored Thing, para la película del mismo nombre.

Resumen musical anual

Llegó el momento de volver la vista atrás y pensar en lo que nos ha dejado 2014 musicalmente. Y para entender este año nos tenemos que ir al pasado, porque fue a finales de 2013 cuando se publicó el que ha acabado siendo el disco más vendido de estos meses: la BSO de Frozen, con siete millones de copias despachadas en todo el planeta, una excelente combinación entre la partitura clásica y con ecos nórdicos de Christophe Beck y las canciones compuestas por el matrimonio Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez. Después de haber pasado las Navidades rodeado de mis pequeñas sobrinas disfrazadas de Elsa y cantando Let it go tanto en inglés como en español a todas horas, está claro que su huella en la cultura popular va a ser larga e imperecedera. Por no hablar de todos los futuros adolescentes que dentro de unos años saldrán del armario cantándola…

Let it go se llevó el Oscar a la Mejor Canción imponiéndose a otro tema compuesto para una película de dibujos animados. Integrada en la banda sonora de Gru – Mi villano favorito 2, Pharrell Williams conseguía que el planeta bailara al ritmo de Happy durante los primeros meses del 2014, juventud iraní incluida. Si bien Pharrell ya había aparecido en algunos de los mayores éxitos del 2013 como Get Lucky, de Daft Pank, o Blurred Lines, de Robin Thicke, en 2014 se aseguró de que su nombre se le quedara bien grabado en la memoria gracias a este tema, su disco G I R L y haber colaborado como productor en la mitad de los discos publicados este año. Bueno, quizás no en tantos, pero entre ellos, estuvo Beyoncé, el quinto disco de la diva del mismo nombre, publicado “por sorpresa” en diciembre del 2013, un ambicioso trabajo artístico que demuestra que ella juega en una liga muy superior a la de sus demás compañeras y compañeros de profesión. Drunk in love fue su sencillo más exitoso, pero yo me quedo con un tema tan preciso y precioso como XO.

Con Beyoncé en el Olimpo, Lady Gaga refugiándose en los brazos de Tony Bennet, Britney de vacaciones en Las Vegas, Christina relegada al papel de estrella invitada en éxitos ajenos, Adele en su casa, Rihanna descansando en Barbados, Shakira completamente despistada, Kylie ignorada por las nuevas generaciones y Madonna enganchada a Instagram mientras promete hacer el mejor disco de su carrera, sólo Katy Perry ha aguantado dignamente la llegada de toda una serie de ambiciosas aspirantes a estrella del pop que hacen que Miley y Selena ya parezcan veteranas. Exestrella del canal juvenil Nickelodeon (no sólo de Disney Channel vive la infancia), Ariana Grande se coló en el firmamento del pop, al igual que la rapera rubia australiana Iggy Azalea. Nuestra adorada Charli XCX consiguió su primer gran éxito comercial gracias a Boom Clap y Meghan Trainor sucederá a Carly Rae Jepsen como One Hit Wonder del año gracias a All About That Bass. También saborearon las mieles del éxito veteranas como Nicki Minaj gracias a su culo Anaconda y Sia, cansada de escribir éxitos para otros, con la tan acertada como fácilmente parodiable Chandelier. Ah, 2014 fue también el año en que Azealia Banks publicó su primer disco, aunque no muchos parecieron enterarse. También Taylor Swift conquistó listas y corazones, pero yo cada día la soporto menos, cosa que en el fondo sé que le gusta: ese “haters gonna hate hate hate” de su Shake it off es el equivalente pop al “tu hembidia alimenta mi fortalesa” de una choni de barrio.

Y en un universo independiente, rodeada de hermosos chicos guapos que la hacen sufrir, playas perezosas, avenidas jalonadas de altas palmeras y mansiones decadentes, Lana del Rey se olvidaba de los estudios de mercadotecnia para hacer el disco que le apetecía. Menos pop y más impenetrable que Born to die, Ultraviolence le sirvió a Lana del Rey para seguir construyendo ese personaje torturado que sigue fascinándome.

Aunque parezca mentira, también hay chicos que se dedican a esto del pop. Dos han sido los triunfadores comerciales del año y los dos vinieron de las islas británicas: Ed Sheeran, con X, y Sam Smith, con On the lonely hour. También del Reino Unido nos llegaron los éxitos de George Ezra o Paolo Nutini, así como el disco más intimista de Sophie Ellis-Bextor, el segundo trabajo de la siempre elegante Jessie Ware o el disco de debut de Foxes, una obra pop que hubiera merecido mayor atención. De Irlanda nos llegó el bonito Cavalier, de James Vincent McMorrow, además del futuro gran éxito de Hozier, Take me to church. Entre otras propuestas aparentemente indies nos encontramos con la psicodelía de Bombay Bicycle Club, el segundo trabajo de Alt-J, los ecos synthpop de Wild Beats, unos Kaiser Chiefs en sorprendente buen estado de forma al igual que Kasabian, el rock de Royal Blood, la melancolía electrónica de Bright Light Bright Light o el sencillo de pop casi perfecto de Slow Club, Complete Surrender.

Si hay algo que es eterno es que a la gente le gusta bailar. 2014 fue un año en que David Guetta, Calvin Harris y compañía siguieron a lo suyo con suertes variadas, unos decidieron mirar a los noventa para firmar sencillos tan potentes como Rather Be, de Clean Bandit, o Hideaway, de Kiesza, mientras que otros siguieron el camino abierto por Avicii con Wake me up. El DJ alemán Robin Schulz se llevó el gato al agua remezclando temas desconocidos de artistas folk y convirtiéndolos en éxitos (Waves, Prayer in C y los que vengan después), al igual que sus compatriotas Milky Chance con la pegadiza Stolen Dance. Más verdaderamente folk, pero igualmente pegadiza, es Riptide, un tema de 2013 del australiano Vance Joy que viene acompañado de uno de los mejores vídeos del año.

2014 fue también el año en que Leonard Cohen demostró que la edad no es una excusa para hacer buenos discos, algo que jovencitos a su lado como Bruce Springsteen, U2 o incluso Foo Fighters no supieron hacer. Veteranos de siempre como Pink Floyd, AC/DC, Barbra Straisand, Aretha Franlin y hasta Michael Jackson lanzaron nuevos trabajos al mercado. En un tiempo en que la época de los grandes grupos capaces de llenar estadios parece cosas del pasado, Coldplay siguieron vendiendo muchos discos, al igual que Maroon 5. One Direction parecen ya unos veteranos en el mundo de las boyband frente a productos como 5 Seconds of Summer. 2014 también será recordado porque una travesti barbuda ganó Eurovisión con una balada digna de película de James Bond. Y demostrando que la furia latina sigue vive, Enrique Iglesias conquistó el verano con Bailando. ¿En España? Bueno, dicen que en este país se hace música y hasta buena música, pero el divorcio entre los gustos masivos del público y los de la crítica especializada se agrava cada año más y más.

En fin, dicen que hablar de música es como bailar arquitectura, así que lo mejor es que leáis menos blogs y escuchéis más discos. Aquí os dejo mi lista de Spotify con mi año 2014 mientras esperamos a que Mark Ronson conquiste el mundo en 2015 con su actualización del Funk.

Lista Promusicae: Violetta, reina de la Navidad

Pasada la Navidad, el período del año en que más discos se venden (¡gracias, Reyes Magos!), ya podemos afirmar que la gran triunfadora ha sido Violetta: Hoy somos más, el tercer volumen de la banda sonora de esta serie de Disney Chanel no se ha movido de lo más alto de la lista en todas estas semanas. Tanto, de Pablo Alborán, y Dos Orillas, de Antonio Orozco, la acompañan en el Top3. A las adolescentes españolas también les han traido muchos discos de One Direction, Auryn y Abraham Mateo, mientras que sus madres se han encontrado con copias de Malú, Alejandro Sanz o Dani Martín. Curiosamente, es ahora cuando Beyoncé consigue la posición más alta para su disco homónimo en su cuarta semana, colocándose en la octava posición.

Sólo nos encontramos con dos novedades en nuestra lista: el pack conjunto de Humbug y Suck it and see, de Arctic Monkeys en el 70, y la banda sonora de La vida secreta de Walter Mitty en el 86.

En al lista de canciones, el número uno es para Avicii, que repite el éxito de Wake me up con Hey Brother, ayudado además por una campaña publicitaria de cigarillos electrónicos.

Entre las novedades de la semana nos encontramos a Wild & Free, de Fonsi Nieto ft David Ross en el 36 (recordemos que Así soy yo de Kiko Rivera llegó al número uno, esta semana está en el 16); Of the night, de Bastille, en el 37; Say Something, de A Great Big World y Christina Aguilera, en el 38; Lágrimas de cristal, de Versilia, en el 45; y Papaoutai, de Stromae, en el 50. También podemos destacar que Do What U Want está experimentando una segunda vida en la lista a raíz de su reedición con Christina Aguilera en lugar de R.Kelly, colocándose esta semana en el 14, y que el público prefiere comprar la versión de Let it goLibre soy en versión española- de Martina Stoessel (aka Violetta) en vez de la de Gisela. Esta semana está en el 30.

Lista UK: Beyoncé anima el panorama

Habría sido una semana bastante aburrida en la lista británica, con Robbie Williams recuperando la primera posición gracias a Swings both ways, desplazando a Midnight Memories de One Direction a la segunda plaza, seguidos por Gary Barlow en el tercer puesto. Podríamos haber comentado lo bien que le sienta la temporada de compras navideñas a Michael Bublé, que tiene dos títulos en el Top10: To be loved, en el 6, y Christmas, en el 7, disco este último que se está convirtiendo en un clásico navideño inevitable. Afortunadamente Beyoncé nos sorprendió publicando el viernes un disco en Itunes con 14 nuevas canciones acompañadas de 17 videoclips y en apenas 48 horas, sin que Beyoncé esté físicamente en las tiendas y sin que haya un sencillo propiamente dicho, el disco se ha colocado en la quinta posición.

Si no llega a ser por Beyoncé, las únicas novedades de la semana habrían sido Live at the cellar door, de Neil Young, en el 57, y la banda sonora original de El Hobbit – La desolación de Smaug, en el 69.

En la lista de sencillos Lily Allen vuelve a ser número uno con su versión de Somewhere only we know, seguida de Avicii con Hey Brother y Leona Lewis con One More Sleep. Con esta canción, Leona Lewis se convierte en la solista femenina británica con más sencillos en el top5 de su país. Destaca la subida hasta el 4 de Happy, de Pharrell Williams y los debuts de Charli XCX en el 62 con Superlove y de Idina Menzel en el 69 con Let it go, extraído de la banda sonora de Frozen.

El gran Gatsby

En 1925 F. Scott Fitzgerald publicaba la que ha terminado siendo su obra más conocida: El gran Gatsby. Aunque fue muy bien recibida por la crítica, no repitió el éxito de ventas de los dos primeros libros de Fitzgerald y no fue hasta unos años después de la muerte de su autor en 1940 cuando la historia de Gatsby empezó a ser considerada como uno de los mejores ejemplos de lo que se suele llamar “la gran novela americana”. Seguramente, gran parte de la visión que tenemos de cómo era la sociedad estadounidense de los años 20 es consecuencia de cómo describió Fitzgerald esos años de prosperidad económica, contrabando de alcohol, mujeres de melena y falda cortas y mucho jazz. Gatsby y los personajes que le rodean se han terminado convirtiendo en arquetipos y son múltiples las referencias a ellos que podemos encontrar en libros, películas y series de televisión.

Portada original de la novela

Portada original de la novela

No es de extrañar, por tanto, que el libro haya sido llevado a la gran pantalla en numerosas ocasiones… aunque nunca con demasiada fortuna. En 1926 se rodó la primera adaptación cinematográfica de El Gran Gatsby, una película muda de la que sólo se conserva un trailer. En 1949 se rodó una versión con Alan Ladd en el papel protagonista mientras que en 1974 Jack Clayton se encargó de dirigir la que es la adaptación más conocida hasta la fecha. A pesar de su exquisita dirección artística y de la presencia en el reparto de Robert Redford y Mia Farrow, la película fue muy mal recibida por la crítica, que la calificó de “carente de vida y alma”. Veremos qué pasa con la que se está vendiendo como la adaptación definitiva de la obra de Fitzgerald y una de las películas de la temporada. El director de Moulin Rouge! y Australia, Baz Luhrmann, vuelve a trabajar con Leonardo DiCaprio después de aquella adaptación contemporánea que hicieron de Romeo y Julieta en 1996. Carey Mulligan, Tobey Maguire, Isla Fisher y Joel Edgerton completan el reparto de un título que terminó de rodarse en enero de 2012 y que, supuestamente, iba a estrenarse el pasado mes de diciembre para optar a la lucha por los Oscars. Aunque los retrasos no suelen ser buena señal, las primeras imágenes que se han visto de El Gran Gatsby nos permiten adivinar que Luhrmann ha creado un espectáculo visual donde ha dado rienda suelta al barroquismo y la extravagancia que han terminado convirtiéndose en sus señas de identidad. Por supuesto, otra característica de sus películas es que cuentan con una cuidada banda sonora. En esta ocasión, entre los artistas que sonarán en El gran Gatsby están Bryan Ferry, Jack White, The XX, Gotye, Lana del Rey, Florence + The Machine o Beyoncé y André 3000 haciendo una versión del Back to Black de Amy Winehouse. Algunos de ellos suenan en el trailer de la película.


¿Estará el contenido a la altura del envoltorio? El 17 de mayo lo sabremos.

MÚSICA DOMINGUERA

Otra de las consecuencias de mi adicción a “Fama 2” es que me acabo aprendiendo las canciones que bailan las parejas. Y luego me encuentro con que Beyoncé es la nueva estrella de mi LastFM. He de reconocer que las últimas canciones que he escuchado de su disco me gustan bastante. Supongo que “Radio” acabará siendo single y tendrá un video oficial. Este no lo es.