Que el ritmo no pare

Katy Perry está volcada en la promoción de Chained to the rhythm, sencillo de presentación de su próximo disco, el quinto de su carrera (aunque el primero, su disco de pop cristiano llamado Katy Hudson, no cuenta). Hace un par de días estrenó su videoclip, una visita a un colorista parque de atracciones con un lado siniestro que no tarda en hacerse evidente. Sí, en efecto, como un episodio de Black Mirror o su madre ¿o abuela?, The Twilight Zone. Su director es Mathew Cullen, amiguito de Guillermo del Toro y responsable de otro clips para Katy Perry como Dark Horse o California Gurls, así como de Pork and beans de Weezer o Chasing Pavements, de Adele.

Este trasfondo oscuro de la canción ya ha sido comentado durante estos días, pero es interesante resaltar la ironía de utilizar sonidos y conceptos puramente pop para hablar de esa cultura pop que nos rodea y nos aliena. Podemos suponer, llevados por nuestros prejuicios, que Sia ha sido la responsable de aportar el componente intelectual al tema mientras que los productores y compositores Ali Payami y Max Martin se ha encargado de incorporar el infalible toque sueco para convertir en zombie al oyente. La aportación de Katy será la fabulosa rima de “bubble” con “trouble” y Skip Marley, el nieto del mismísimo Bob Marley, se habrá encargado de su rap.

La primera vez que escuché el tema me recordó al reciente Me and the rhythm de Selena Gomez, no-sencillo de su disco Revival del que es una de sus mejores canciones. Comparte con Chained to the rhythm la cadencia y el ADN sueco: está producido por Mattman & Robin, equipo detrás del Cake by the ocean, de DNCE o Run away with me, de Carly Rae Japsen. En efecto, ya sabéis que todo el pop que se hace en la actualidad sale de un ordenador emplazado en Estocolmo. Con estrofas como ésta (“Yeah all I need / Is the rhythm, me & the rhythm / Nothing between / Yeah the rhythm, me & the rhythm / And I know, I know, I know / I can’t fight it”), la canción podría ser el testimonio de una víctima de los efectos lobotomizadores del pop a los que se refiere Katy Perry.

Sin embargo, la referencia más evidente sería Slave to the rhythm, el clásico de los ochenta de Grace Jones. Trevor Horn, de The Buggles y Art of Noise, tuvo la idea de hacer un disco que consistiera en diversas variaciones de una misma canción. Primero se lo propuso a Frankie Goes To Hollywood, a quien les había producido Welcome to the pleasure dome, pero finalmente lo hizo con Grace Jones. Tanto la canción como su videoclip –en realidad, un recopilatorio de imágenes sacadas de otros videos de la cantante dirigidos por el fotógrafo y artista Jean-Paul Goude (a quien los más jóvenes del lugar conocerán por las fotos con las que Kim Kardahian rompió Internet)- definieron estéticamente los ochenta. En este caso el ritmo directamente se encarga de esclavizar a la gente cual Gran Hermano orwelliano: “Work to the rhythm / live to the rhythm / Love to the rhythm /slave to the rhythm”.

En los 90, esa década bipolar en la que lo mismo nos deprimíamos en la lluviosa Seattle como nos entregábamos al desenfreno en todo tipo de raves y rutas del bakalao, tuvimos una visión mucho más simpática del ritmo. Corona nos cantó The Rhythm of the Night y Snap hizo uno de los himnos del Eurodance con Rhythm is a dancer. Eran los tiempos del ritmo de la noche. Años después Bastille ya se encargó de revelarnos su lado oscuro con Of the night, un inquietante mashup de ambos clásicos. Su videoclip puede producir depresiones.

En fin, ya lo cantó Gloria Estefan en Rhythm is gonna get you, el ritmo te va a atrapar. Nada mal para una palabra de seis letras compuesta sólo por consonantes.

Lista UK: El día después de los Brits

La lista británica se ha visto claramente afectada por la entrega el pasado 19 de febrero de los premios Brits. Bastille, ganadores en la categoría de artista revelación, vuelven a estar en el número uno con Bad Blood, mientras que Arctic Monkeys, doblemente premiados como mejor grupo británico y autores del considerado mejor disco del año, suben hasta el 2 con AM, seguidos de Settle, de Disclosure, nominados en las principales categorías, en el 3; Halcyon, de Ellie Goulding, mejor artista británica femenina, en el 4; y Home, de Rudimental, ganadores del premio al mejor sencillo del año por Waiting all night, en el 5. Katy B, que ocupó la primera posición la pasada semana con Little Red, baja hasta el octavo puesto, mientras que la entrada más fuerte de la semana no aparece hasta el puesto once: se trata de Peroxide, de la escocesa de 19 años Nina Nesbitt.

Otras novedades de la semana son Weird Kids, de We are the in crowd, en el 24; The Whippoorwill, de Blackberry Smoke, en el 30; Diamonds on the water, de Oysterband, en el 51; Aranjuez, del guitarrista clásico de Montenegro Miloš Karadaglić, en el 53; Burn your fire for no witness, de Angel Olsen, en el 64; el disco homónimo de la banda de metalcore Issues en el 77; y la BSO de La Legopelícula en el 78.

En la lista de sencillos, Clean Bandit ceden el número uno después de cuatro semanas a Sam Smith. El último ganador de la encuesta de la BBC Sound of 2014 -premio que han conseguido al principio de sus carreras artistas como Haim, Adele, Keane o Jessie J- y voz y coautor del gran éxito del año pasado de Naughty Boy, La La La, ha conseguido despachar 108.000 copias de su primer sencillo, Money on my mind.

La otra entrada destacada de la semana es la de A Great Big World y Christina Aguilera en el cuarto puesto con Say Something. Es curioso como últimamente Aguilera sólo consigue éxitos comerciales cuando participa como estrella invitada.

Lista UK: Número uno para Robbie Williams

Esta semana la lisa británica celebraba la llegada a lo más alto del disco número mil de su historia. El honor ha correspondido a Robbie Williams con su nuevo disco Swing Both Ways. Esta colección de temas nuevos y versiones en clave de swing -el segundo trabajo de Williams en este estilo después de Swing when you are winning, publicado en 2001- marca el regreso de Guy Chambers como productor y compositor del antiguo componente de Take That desde Escapology. Con más de cien mil copias vendidas en su semana de lanzamiento, es el undécimo disco de Robbie Williams que llega al número uno en las islas, un record para un solista masculino que hasta ahora sólo poseía Elvis Presley.

Eminem se mantiene en la segunda plaza con The Marshall Matters LP 2 mientras que en el 3 se estrena Shangri La, el segundo trabajo de una de las revelaciones del año pasado, el jovencísimo rockero Jake Bugg. En el sexto puesto debuta el recopilatorio de despedida de la boyband JLS, mientras que en la novena plaza nos encontramos al número uno de la semana pasada, ArtPop, de Lady Gaga. La lista de novedades se completa con Voices, de Gareth Malone, en el 23; Now and Always: 20 Years of Dreaming, recopilatorio de grandes éxitos de la cantante Gabrielle, en el 38; Baptized, de Daughtry, en el 42; The Wrong Side of Heaven and the Righteous Side of Hell Vol.2 de la banda de metal Five Finger Death Punch, en el 44; Clockwork Angels Tour, de Rush, en el 65; y el set de 6 CDs de The Waterboys, Fisherman’s Box, en el 84.

En la lista de sencillos, Lily Allen es noticia por partida doble. Por un lado, su versión del clásico de Keane, Somewhere Only We Know, se coloca en el número uno mientras que el tema que marca su retorno a la industria después de varios años de silencio, Hard out here, se estrena en el 9. La entrada más fuerte de la semana es para Bastille y Of the Night, el mashup que han hecho con dos clásicos del Eurodance de los 90: Rhythm is a dancer, de Snap, y The Rhythm of the Night, de Corona. Su videoclip no es nada festivo, eso sí.

Por su parte, otro miembro de Take That, Gary Barlow, se estrena en el 3 con Let me go. Se espera que Since I saw you last, su cuarto trabajo en solitario, sea el disco más vendido la próxima semana.

Lista UK: número uno para Bastille

Mientras esperamos a que llegue el último trabajo de David Bowie, la lista de discos más vendidos en Reino Unido tiene esta semana como número uno a Black Blood, el debut de Bastille, un cuarteto londinense encabezado por Dan Smith. Con un sonido a medio camino entre el rock y la electrónica, quizás estemos ante uno de los primeros grandes descubrimientos del año. Esos coros casi ochenteros que adornan Pompeii pueden convertirse en su camino al éxito… o acabar cansándonos dentro de una semana.


Bastille – Pompeii on MUZU.TV.

Emeli Sandé aguanta en el segundo puesto, mientras que la tercera plaza es para el disco más reciente de Stereophonics, Graffitti on the train. Se ve que aun conservan bastantes seguidores en su país natal. No sé si Dido puede decir lo mismo: Girl who got away debuta en la quinta posición. Recordemos que mientras los dos primeros trabajos de Dido, No Angel y Life for Rent superaron con mucho los diez millones de copias vendidas en el mundo cada uno, su anterior disco, Safe Trip Home apenas llegó al millón. De todas formas, no parece que le importe mucho. Y siempre se puede consolar pensando que a Kate Nash le ha ido mucho peor. Mucho peor. Si Made of bricks fue número uno y My Best Friend Is You alcanzó en el octavo puesto, el tercer disco de Nash sólo consigue situarse en el número 85 de la lista. Girl Talk ha tenido como sencillo de presentación a la guitarrera 3am.

En la lista de sencillos, Justin Timberlake consigue mantenerse en lo más alto una semana más gracias a Mirrors. Pisándole los talones está Bruno Mars con su balada al piano, When I was your man. La entrada más fuerte ha sido la de Bridgit Mendler en el 7 con Ready or not, pop Disney con referencias al tema del mismo nombre de The Fugees y frases del tipo “You’ll be my William, I’ll be your Kate”.