Lady Gaga: ArtPop

One second I'm a Koons then suddenly the Koons is me
One second I’m a Koons then suddenly the Koons is me

En los 90 una cantante de pop adolescente publicó un disco lleno de rabia y actitud desafiante titulado Jagged Little Pill. Alanis Morissette vendió 33 millones de copias de este disco y videoclips como Ironic han acabado siendo la quintaesencia de cierta estética noventera. Morissette publicó a continuación Supposed Former Infatuation Junkie, un disco tan grande en intenciones como extensión: diecisiete canciones con ínfulas espirituales, filosóficas y pseudoreligiosas. Sus seguidores quedaron desconcertados, las ventas disminuyeron y para cuando llegó el tercer disco, el interés por su música había disminuido considerablemente. Under Rug Swept era un disco más humilde en intenciones que su predecesor, pero carente de toda la frescura y descaro de Jagged Little Pill. Morissette todavía conservaba fans que lo colocaron en el número uno de las listas de ventas y desde entonces ha seguido publicando discos con regularidad y ventas aceptables. Pero… ¿cuál fue la ultima canción de Alanis que ha trascendido a las masas más allá de sus seguidores más fieles?

Dos décadas después, Lady Gaga parece condenada a repetir esta historia. The Fame sorprendió al público por su frescura y su descaro y Born This Way desconcertó por sus ambiciones desmesuradas en cuanto a temática y por una estética oscura inspirada en el rock ochentero que poca relación tenía con el contenido musical del disco. Stefani Germanotta publica ahora ArtPop, su tercer trabajo y -ya lo podemos decir desde ahora- el más flojo de su carrera. La Gaga de ArtPop sigue siendo una artista que se toma demasiado en serio a sí misma, una estrella que pone una estatua de sí misma hecha por Jeff Koons en la portada, que se rodea de artistas como Marina Abramovic y toma a la Venus de Botticelli como referente estético sin el menor viso de ironía. Todo en ArtPop resulta caótico y desconcertante, de tal forma que no se entiende cuál es el propósito temático o estilístico del disco. Resulta pertinente hablar de marihuana en Holanda, moda y de Donatella Versace cuando se habla de cultura popular, pero no se entiende como se pueden combinar las pistas electrónicas características de Lady Gaga con ese despropósito tecno-oriental llamado Aura que abre el disco, el toque rocanrolero de Manicure o el rap de Jewels n’Drugs.

En este sentido, Venus sería un buen ejemplo de todos los problemas de ArtPop. Con ese juego entre los nombres de los planetas y de los dioses y con un estribillo pegadizo y eficaz, podría haber sido un excelente y divertido homenaje a los tiempos del Space Disco y su estética galáctica. Sin embargo, el tema acaba siendo un batiburrillo de estrofas e ideas que a la hora de interpretarlo en directo, Lady Gaga pone en escena con una seriedad tan absoluta que bordea lo ridículo (aparte de que podemos comprobar una vez más que las grandes coreografías nunca han sido el punto fuerte de la artista).

Sin embargo, como se ve en esta actuación en el X Factor británico, cuando se quita la peluca y se queda sola en el escenario para interpretar Do what U want, Lady Gaga demuestra que aun conserva todo su carisma y su talento. Al igual que en Born this way, en ArtPop también encontramos melodías brillantes y pegadizas en temas como Gipsy, G.U.Y. o la misma Applause, crelegada a la última posición del tracklist (quizás ArtPop causara una impresión muy diferente escuchándolo en orden inverso). Gaga sólo tiene que dejar de lado esas pretensiones de querer hacerlo y abarcarlo todo, de querer ser a la vez una artista underground y una estrella del pop, y abandonar de una vez por todas esa indigesta manía de articular un discurso intelectual y con mensaje a través de canciones electrónicas y bailables: no hay nada que le siente peor al Pop que la trascendencia impostada. Sólo tiene que hacer caso a lo que ella misma dice en la canción que da nombre a ArtPop: “Give it time, sometimes the simplest move is right / The melody that you choose / Can rescue you?”. Si no, se quedará encerrada en su torre de marfil rodeada por sus pequeños monstruos publicando discos que sólo despertarán indiferencia generalizada.