Lista Promusicae: número uno para Vetusta Morla

Vetusta Morla consiguen, por primera vez en su carrera, colocarse en lo más alto de la lista de discos más vendidos con su tercer -cuarto, si contamos Los ríos de Alice, su BSO para el videojuego del mismo nombre- trabajo: La Deriva. Amados y odiados a partes iguales y con idéntico fervor, no parece que las cosas vayan a cambiar con este nuevo disco.

En el número dos nos encontramos con otra novedad: Només d’entrar hi ha sempre el dinosaure, de Els Amics de les Arts. Tú y yo, de David Bisbal; un nuevo volumen de la BSO de Violetta, ahora en concierto; y Sueños Cumplidos, de David Barrull, completan el Top 5. El resto de novedades de la semana se completa con Resituación, de Nacho Vegas, en el 8; Fuego Cruzado, de Sidecars, en el 19; Loud EP2, de la boyband R5, en el 38; y una nueva edición del Gold de Abba en el 97.

En la lista de canciones, Pharrell Williams sigue en el número uno con Happy, seguido de Bailando, de Enrique Iglesias ft Descemer Bueno & Gente de Zona, y Changes, de Faul & Wad Ad vs Pnau. La entrada más destacada de la semana es la de lo nuevo de Amaral, Ratonera, que se coloca en el 11.

DCode: crónica comprimida del festival

Dcode

Es cierto: Madrid no tiene un festival como el Primavera Sound, ni como el FIB o el Low Cost, pero por lo menos tenemos el DCode. Emplazado en el campus de la Complutense, a pocos metros de la facultad de periodismo y de la Moncloa, el Dcode nos ha ofrecido la oportunidad de ver en un solo día y a muy buen precio a una selección de grupos más que interesantes. El éxito de público de esta última edición es la mejor demostración de que la propuesta ha sido acertada. Eso sí, cabe preguntarse si el recinto no debería ser un poco más amplio para dar cabida a todo el mundo, si el emplazamiento de los distintos escenarios es el más idóneo o si la oferta de comida y bebida fue suficiente (y viendo como durante el concierto de Capital Cities parecía que las existencias de cocacola y refrescos empezaban a escasear, está claro que no).

Pero vamos con lo importante de un festival: la música. Cuando llegamos al recinto, Varry Brava estaba terminando su concierto exhibiendo su querencia por ciertos sonidos propios de ese pop español de los ochenta que quería ser atrevido, elegante y sofisticado. A continuación fue el turno de Izal, grupo que está demostrando que se puede alcanzar el éxito desde la autogestión y que la sombra de Vetusta Morla y de Héroes del Silencio en el rock nacional es alargadísima.

A las seis y media salía al escenario John Grant deleitando al público desde el primer momento con su excelente voz. El veterano cantante, que inició su carrera en solitario en 2010 después de varios años junto al grupo The Czars, es uno de los nombres favoritos de la crítica y en los 45 minutos que duró su concierto demostró el porqué gracias a un repertorio en el que suena como un crooner clásico al que le gustara juguetear con la música electrónica. Grant es un híbrido entre Bryan Ferry y Elton John al que no le diera miedo hablar abiertamente de su homosexualidad y su vida personal. Y aunque quizás hubiera pegado más escucharle en una sala pequeña a altas horas de la madrugada, su concierto fue uno de los grandes momentos de la jornada.

L.A. tomo el testigo de Grant con sus sonidos herederos del grunge de los 90 que han conseguido que Dualize, su tercer trabajo, hayan llegado a un público bastante amplio. Los que ya se han convertido en un grupo de masas son Love of Lesbian, en cuyo concierto no faltaron temas como Club de fans de John Boy, Belize o Segundo asalto, cantada a dúo con Eva Amaral. Antes de que acabaran nos acercamos al tercer escenario -donde también actuaron grupos como Reptile Youth o Kostrok- para ver a Mø, cantante danesa a medio camino entre Lana del Rey y Charli XCX que ha conseguido llamar la atención del panorama indie gracias a un puñado de singles. Vistas la actitud y la energía que derrochaba en el escenario y la contundencia electrónica de sus canciones, sospecho que puede sobrevivir al hype.

Pasaban ya las nueve de la noche y llegaba la hora de ver a los grandes nombres del festival. Después de unos Foals un tanto desconcertantes, Vampire Weekend salieron al escenario. Es curioso, a priori, que un grupo que se cuenta entre los favoritos de algunos de los hipsters más intelectualoides tenga una actitud tan cercana y simpática sobre el escenario. Al fin y al cabo, escuchando sus canciones, uno se da cuenta de que, influencias africanas aparte, su sonido no está muy alejado del pop y el rock más clásicos. Recordemos, eso sí, que en el mundo de la música a veces es más complicado conseguir canciones sencillas y directas que revestir tus composiciones de épica grandilocuente.

Amaral están ya por encima de las absurdas discusiones sobre sí son indies, mainstream o perros verdes. Eva anunció que con este concierto ponían final a la etapa marcada por Hacia lo Salvaje para comenzar a pensar en un nuevo disco. Su hora de actuación se centró principalmente en su último trabajo, aunque también tuvieron tiempo para presentar un nuevo tema, Unas veces se gana y otras se pierde, que nos recordó a los primeros temas de Arcade Fire. Amaral cerró su concierto con la siempre potente Revolución y las masas se prepararon para ver a los cabezas del cartel: Franz Ferdinand.

El grupo de Alex Kapranos acaba de publicar su cuarto disco y venía con la obligación de presentarlo, pero la verdad es que, viendo la fluidez y la coherencia con la que iban intercalando viejas y nuevas canciones, nadie diría que temas como Evil Eye o Right Action apenas llevan un par de semanas en el mercado. Durante hora y media Franz Ferdinand derrocharon energía y no dejaron que el ritmo decayera en ningún momento gracias a una actitud irreprochable sobre el escenario y un repertorio lleno de grandes temas como No you girls, Take me out, Ulysses, Do you want to o ese Can’t stop feeling que mezclaron con el inmortal I feel love de Donna Summer. La única pega que se les puede poner es no haber reservado alguno de sus grandes clásicos para un bis que quedó algo descafeinado, solos de batería a ocho manos aparte.

Agotados de tanto botar, pusimos fin a nuestro paso por el DCode mientras Capital Cities convencían al público de que tienen argumentos suficientes para lograr ser más que la One Hit Wonder a la que el exito masivo de Safe And Sound parece haberles condenado. Pop electrónico, cazadoras blancas, actitud desacomplejada, un trompetista en la banda y versiones del Staying Alive de los Bee Gees son sus armas para conseguirlo.

Amaral en La Riviera: Estrella de Rock

Después de grabar su disco doble Gato Negro, Dragón Rojo, Amaral concluyeron su contrato con EMI y decidieron hacer el camino de vuelta hacia la independencia, produciendo ellos mismos el que es su sexto disco de estudio, Hacia lo Salvaje, publicado en su propio sello. Quizás sentirse liberados de las imposiciones de una gran multinacional les ha permitido ser más ellos mismos que nunca y hacer un disco más intenso, directo y oscuro que sus anteriores trabajos. Esta evolución se nota claramente en su directo: basta comparar cómo Estrella de Mar deja de ser una etérea canción de pop electrónico en su versión grabada para transformarse en una canción rockera, contundente y casi sucia, una metamorfosis que también experimentan otros temas de su repertorio como No sé qué hacer con mi vida, cantado por una sinuosa Eva Amaral enroscada al micrófono.

Eva ya lo había dejado claro al inicio del concierto: había llegado el momento de poner fin a la gira de presentación de Hacia lo Salvaje, así que tocarían las doce canciones del disco “y otras cosas”. Fue precisamente la canción que da título al disco con la que arrancó el concierto, seguida de Esperando un resplandor, El Universo sobre mí y Kamikaze. Tanto los temas nuevos como los viejos fueron coreados por igual: hubo momentos en que toda la Riviera cantaba al unísono junto a Eva, en una especie de sing-along colectivo. Daba la impresión de que en vez de en una sala de fiestas estábamos en un gran estadio escuchando a los zaragozanos.

No faltaron otros clásicos de la banda como Días de Verano, Como Hablar o Moriría por Vos. A estas alturas Amaral tiene un repertorio suficientemente amplio como para que un concierto suyo no decaiga en ningún momento, canciones que uno podía considerar quemadas a golpe de radiofórmula y que en directo vuelven a revelarse como pequeñas joyas entre el rock y el folk. Entre las sorpresas que nos dio la banda estuvo la interpretación de Tardes a cargo de Juan y las versiones de Have you ever seen the rain de Creedence Clearwater Revival y un homenaje a Chavela Vargas, Rogaciano. También hubo guiños a otros clásicos durante el bis: Sin ti no soy nada se fundió por momentos con el Only the Lonely de Roy Orbison y Revolución con el Heroes de David Bowie. Cuando suba la marea puso fin a más de dos horas de concierto que dejaron claro por qué Amaral son de los pocos grupos de este país que han vendido millones de copias sin haber perdido ni un ápice de credibilidad.