SUSCEPTIBLE DE NO SER SUSCEPTIBLE

Acabo de ser testigo en mi desayuno diario de un intercambio de frases desafortunadas entre dos compañeros de curro. Vamos, sin eufemismos, que ha habido bronca en el café. A mí, como testigo, me ha parecido una discusión por una chiquillada. Yo creo que lo mejor es aplicar el mantra que dice lo de “no le hagas caso, si ya sabes como es, que tiene estas cosas, te tiene que entrar por un oido y salir por el otro”, sobre todo en lo que se refiere a personas cuya opinión nos importa un bledo. Pero entiendo que hay días en que uno tiene el karma alterado, o viene cargado de energía negativa y se harta de las habituales tonterías inocuas del prójimo.

Sin embargo, hay personas que tienen el chip de la susceptibilidad permanentemente encendido. Si algo se puede interpretar de una forma atacante, seguramente lo harán. Ven motivos para sentirse ofendidas en los detalles más insignificantes. Son este tipo de personas que muchas veces te echan en cara que les hagas las mismas cosas que hacen ellos al resto del mundo o que creen que se puede hacer comentarios irónicos sobre todo el mundo menos sobre ellos. Muchas veces suelen ser esos que se desahogan protestando contra cajeras y teleoperadoras sin pensar en que éstas se limitan a cumplir ordenes que llegan de arriba. Van de justicieros por la vida cuando en realidad lo que detestan es sentirse inferiores a alguien por cualquier extraño motivo.

Lo mejor de estas personas es que se las reconoce desde lejos. Al final, descubres que hay personas que, simplemente, necesitan enfadarse de vez en cuando. Otras sólo esconden una gran inseguridad en sí mismas tras esta fachada de susceptibilidad continua y agotadora. Me podéis llamar ingenuo, pero a veces prefiero aplicar la filosofía de “todo el mundo es bueno” y no darme por enterado de ciertas cosas. Bastante mal está el mundo para perder el tiempo con tonterías de gente tonta. Y como dice el refrán, “no ofende quien quiere, sino quien puede”.

16 thoughts on “SUSCEPTIBLE DE NO SER SUSCEPTIBLE”

  1. No sé, a mi me la impresión que si a cierta gente de esta no se le hace ni caso se irán a buscar a otro a quien amargar… y eso lo veo un poco cobarde.

    También es verdad que soy de los que gusta de picarlos y hacer que se queden en evidencia :P

    Todo el mundo es bueno.
    Todo el mundo miente.
    No hay nadie normal.

  2. Tienes toda la razón.
    Esa fachada suele esconder un edificio bastante precario.
    Esperan que entres en el juego, es más divertido no entrar y verles desesperar XD

  3. Sí, contra los chascos también hay que saber inmunizarse. Que nada altere mi equilibrio interior, ommmmmmmmmm… :-)

    A esa gente no hace falta ni picarlos, suelen quedar en evidencia ellos solos. A mí sólo me repatea que muchas veces se van con la sensación de haber “ganado”… luchas que ni siquiera existían. Dios, la irasosiá me invade! Ommmmmmmmm… ya está, ya pasó.

  4. Al final casi todo en el mundo es cuestión de perspectiva y algo que para alguien no es ofensivo puede serlo para otro.
    Es decir:
    -A) Yo masco en el metro chicle.
    -B) Me molesta que masques chicle como un puto cerdo.
    -A) No soy un puto cerdo y qué susceptible que te moleste esto.

  5. Pero hay una diferencia entre ser susceptible y saberlo (y, por ello, ser capaz de auto-limitarte) y ser susceptible y atacar a los demás. Lo digo porque yo, a veces, soy bastante susceptible, pero cuando me paso tiendo a auto-limitarme y a no tomarme las cosas mal, jeje.

    Aunque, en el fondo, no sé de qué estás hablando, jaja. Supongo que hay gente muy tocahuevos y gente muy susceptible, y que la virtud está en el justo medio, ¿no?

  6. La verdad es que hay muchos tipos de susceptibilidad, desde gente que salta a la mínima hasta gente que en seguida se siente ofendida, por los que en seguida se sienten heridos…

    En el fondo, supongo que lo que me sorprende es la importancia que a veces damos a las palabras de gente sin importancia. O que me sorprende el ser humano en general, jajaja.

    Y sí, la virtud siempre está en el punto medio.

  7. La gente permanentemente cabreada tiene que gastar un pastizal en botox porque eso da mogollón de arrugas.

    Mejor tu filosofía. Para el mundo y para la piel. Segurísimo

  8. Hay gente que está muy mal de la cabeza, y punto. Y lo mejor es no cruzarse con ellos, pero si se te cruzan pues tienes dos opciones. Si la cosa no es muy grave pasas de ellos y sigues con tu vida. Pero si la cosa te afecta en tu devenir rutinario, tienes que ponerles en su sitio y que se hinchen a gritar si quieren, pero que no te pisoteen.

    Aunque yo lo que de verdad quería decir es que me siento totalmente identificado con el post y contigo, vamos, que “yo soy muy asín como te describes”, lo sepas.
    Besicos!

  9. Yo creo que Nils lo ha resumido perfectamente: a veces lo más inteligente es hacerse el tonto. Y como dice Lux, actuar en el momento adecuado. Estar permanentemente a la que salta es un malgasto inútil y continuo de energía… y muy malo para la piel, como dice Di, :-)

    Sí, mce, seguro que aciertas! :-D

  10. Me estás describiendo a un compañer mío de trabajo.
    De todas formas, ser muy susceptible no te convierte en una mala persona y hay que saber darle a esta conducta la importancia que tiene… sin más.

  11. Pues sí, no se puede decir que sean malas personas. De hecho, todos tenemos defectos y días malos. Pero claro, hay ocasiones en las que pueden ser un poco agotadores y te entren ganas de repartir collejas, jejeje

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