Supergrupos y proyectos paralelos

El reciente lanzamiento de Amok, el disco grabado por Thom Yorke, cantante de Radiohead; Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers; Nigel Godrich, productor habitual de Radiohead; Joey Waronker, batería para artistas como Beck o REM; y el percusionista brasileño Mauro Refosco nos sirve como excusa para analizar el fenómeno de los supergrupos y los proyectos paralelos. Como es fácil de deducir, un supergrupo es el conjunto musical formado por músicos que ya forman parte de otros grupos, hayan tenido éxito con los mismos o no. Suelen tener una existencia breve, aunque los hay que terminan desarrollando una larga y fructífera carrera como en los casos de Crosby, Still, Nash & Young o Emerson Lake Palmer.

De hecho, la continuidad de los supergrupos siempre es un incógnita para sus seguidores, algo especialmente frustrante si el proyecto te parece más interesante que las propuestas individuales de sus componentes. En 2008 Alex Turner, de Arctic Monkeys, y Miles Kane, por entonces en The Rascals, publicaron The age of the understatement bajo el nombre de The Last Shadow Puppets y producido por James Ford, de Simian Mobile Disco. En apenas 35 minutos Turner y Kane resucitaban el mejor pop británico de los sesenta con canciones tan perfectas como Standing next to me. Ya han pasado más de cuatro años, ha habido nuevo disco de Arctic Monkeys, Miles Kane debutó en solitario con el notable Colour of the trap, Alex Turner compuso varias canciones para la película Submarine y aunque ambos han prometido que habrá un segundo disco de The Last Shadow Puppets, no sabemos aun cuando se hará realidad.

Hay grupos cuyos componentes han tenido multitud de proyectos paralelos. Nacidos de las cenizas de Joy Division, los miembros de New Order han aprovechado los altibajos de su carrera (y de las relaciones entre sus miembros) para colaborar con otros artistas y probar otros sonidos. Especialmente exitosos fueron los discos publicados en los noventa por Electronic, supergrupo compuesto por el cantante de New Order, Bernard Summer, y el guitarrista de The Smiths, Jonnhy Marr, con la colaboración puntual de Pet Shop Boys en temas como Disappointed. Sin embargo, yo me quedo con la propuesta de Peter Hook, bajista de New Order, y David Potts. Ambos formaron Monaco, grupo que en 1997 nos sorprendió con la estupenda What do you want from me?

También puede suceder que el éxito de lo que se suponía que era un divertimento o un experimento puntual acabe superando todas las expectativas. Mientras que los discos más exitosos de Blur han tenido unas ventas cercanas a los tres millones de copias en todo el mundo, el primer trabajo de Gorillaz vendió más de diez millones de unidades gracias a su inesperado éxito en Estados Unidos. El proyecto de banda virtual creado por Damon Albarn y el dibujante Jamie Hewlet ha terminado publicando un buen puñado de discos en los que han colaborado artistas como De la soul, Neneh Cherry y otros muchos. En Dare, por ejemplo, contaron con la colaboración de Shaun Ryder, cantante de Happy Mondays y Black Grape.

Otros proyectos, en cambio, está claro que son reuniones puntuales sin vocación de permanencia. En 1990 Mark Knopfler junto con el teclista de Dire Straits, Guy Fletcher y dos veteranos músicos de country y blues británicos, Brendan Croker y Steve Philips, formaron The Notting Hillbillies. Publicaron ese año un único album titulado Missing… presumed having a good time y apenas han dado unos conciertos puntuales desde entonces. El capricho de Knopfler de experimentar con la música country y el blus nos dejó un disco que vale la pena recuperar del olvido.

El gran peligro de los supergrupos es que el resultado se quede lejos de las expectativas creadas por el trabajo previo de sus componentes. En 1988 George Harrison, Bob Dylan, Jeff Lyne, Roy Orbison, Tom Petty y el veterano batería Jim Keltner formaron The Travelling Wilburys. Sin embargo, la unión de tanta luminaria dejó como legado dos discos poco memorables y merecidamente olvidados, a pesar de que en su momento consiguieron unas ventas notables. Ni que decir tiene que cualquier cosa que hayan firmado sus miembros en solitario es mejor que esta Handle with care.

Se demuestra así que en la música, a diferencia de en las matemáticas, el resultado final puede ser muy diferente a la suma de sus elementos.

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