SUMMER SON

El día 21 de junio, a las 17 horas y 16 minutos del Tiempo Universal Coordinado (dos horas más en Madrid), el Sol alcanzó su máxima posición meridional o boreal, es decir, una máxima declinación norte (+23º 27′) y máxima declinación sur (-23º 27′) con respecto al ecuador terrestre. En otras palabras, los humanos del hemisferio norte celebramos el solsticio de verano y disfrutamos del día más largo y de la noche más corta del año. Yo, como Sharleen Spiteri, decidí esperar al Hijo del Verano. O convertirme en él, quién sabe.

A mí el verano me pone de buen humor. Brillo al sol cual vampiro crepuscular. Piscinas, barbacoas y noches de estrellas fugaces. Hace poco me dí mi primer chapuzón y vi mi primer meteoro en el cielo nocturno. Ya no pido deseos porque sé que no se cumplen, pero si lo hiciera, pediría un largo y cálido verano que nos hiciera olvidar una primavera larga, oscura y triste. Tampoco hago hogueras en la Noche de San Juan, pero si hiciera una, hay muchas cosas que quemaríamos en ella para después renacer de las cenizas.

Y mientras escribo esto, pienso en que le veo sonreír más a menudo que antes. Y me alegro de que la vida recupere poco a poco el color.

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