STICKY & SWEET

Con este calor, me siento pegajoso. En cuanto llego a mi caluroso ático, tengo la necesidad de quitarme toda la ropa. Me quedo en calzoncillos en quince segundos y ya soy incapaz de hacer cosas provechosas. Bueno, puedo fregar platos, porque mi piel entra en contacto con agua fría y espuma limpia, pero nada más. Cocinar me da pereza, me da la impresión de que acercarme a las placas vitrocerámicas es como entrar en la fragua de Vulcano. En verano me alimento de zumos, yogures, ensaladas y cosas que voy sacando de la nevera.

Por la calle, también me siento pegajoso. Es como si fuera más consciente de todo lo que está suspendido en el aire: el humo, el polvo, el ponzoñoso polen de los árboles del Paseo del Prado. Exponerme al aire acondicionado del trabajo no mejora las cosas. Me pasaría el tiempo de calor dentro de una piscina, en bañador, o tomando el sol tumbando en la hierba. Solo o en compañía de otros.

Porque el calor no sólo me pone pegajoso, también me pone dulce. En todos los sentidos, pero sobre todo en el voluptuoso.

8 thoughts on “STICKY & SWEET”

  1. Jajaja, creo que Chico Tóxico es el que mejor ha pillado el sentido del post. :-D

    La receta de Maggie es digna de figurar en la carta de El Bulli.

    Hoy, por suerte, hace menos calor. Y mañana voy a tener una piscina a mi disposición. :-)

  2. Tú no sabes lo que es estar pegajoso, cuando quieras te vienes unos días pa mi pueblo y verás lo que es el infierno …

    Y sí, cualquier excusa es buena, ains! :-(

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