SEPTIEMBRE EN AGOSTO

A diferencia de los anteriores, este año me cogí vacaciones desde mediados de julio hasta mediados de agosto. Ayer llegó el día de volver al trabajo y es como si, de repente, el verano se hubiera terminado… a pesar del calor que hace cuando uno sale a la calle. Lo curioso es que la actividad laboral está bajo mínimos, la mayor parte de los compañeros siguen de vacaciones y no volveré a mi puesto habitual hasta que acabe el mes, por lo que la sensación de “vuelta al curro” es un poco extraña. Estoy sumergido en una especie de paréntesis en el que no estoy de vacaciones pero tampoco estoy trabajando al 100%. Algún malpensado seguro que opinará que yo no trabajo nunca al 100%, pero eso es otro tema…

Al estar perdido en ese paréntesis, no termino de ver el final de las vacaciones como el final de un período vital. Por lo general, veo septiembre como el auténtico comienzo de un año nuevo, el momento de hacer cambios, propósitos diversos y revoluciones vitales variadas. Hace un par de días, Esti me contaba sus planes para este otoño: aprender francés, apuntarse a un curso de canto… Yo la escuchaba con cierta envidia, porque estoy en una etapa de apatía. O de desorientación vital, quizás. Me gustaría hacer cosas nuevas o plantearme desafíos, pero tampoco sé exactamente cuáles. Tengo la sensación de estar desaprovechando el tiempo y de que las horas se me van en cosas triviales y que no me aportan nada.

Pero también es cierto que muchas veces me puede la pereza. Al fin y al cabo, las piezas que conforman el puzzle de mi vida están bastante bien encajadas y aunque la imagen que forman no es la que yo pensaba crear cuando empecé a montarlo, es muy fácil sentirse cómodo dentro de ella. Los engranajes de la rutina diaria funcionan correctamente y sin grandes sobresaltos. Quizás, en el fondo, el equilibrio del conjunto es muy inestable, pero no hay nada que me haga creer que no vaya a aguantar así siempre… iluso de mí.

En todo caso, siempre será más fácil cambiar las cosas que no me gusten por iniciativa propia que tener que hacerlo obligado por las circunstancias. Por que ideas y planes, en el fondo, sí que tengo… En fin, a ver si llega pronto septiembre en septiembre y dejo de estar en tierra y tiempo de nadie.

7 comentarios en “SEPTIEMBRE EN AGOSTO”

  1. En tiempo de nadie … qué sensación más horrible. Yo llevo así … la tira de tiempo, paso de pensar cuánto porque no ayuda.
    Tú lo tienes relativamente fácil para tomar decisiones, así es que no lo dejes mucho.
    A mí me cuesta más, pero estoy en ello, creo.

    Besicos!

  2. Nils, si te dan la jornada intensivo y sigues con esos viajes de lujo que te pegas, vas a ser el bloguero más envidiado de esta parte de la red… :-)

    Lux, no creas, a mí me cuesta horrores ponerme a hacer algo. Soy demasiado vago…

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