SAVE ME FROM MYSELF

Enero es un mes extraño en este trabajo, ya que el ritmo de actividad laboral desciende considerablemente. Afortunadamente, tenemos jornada intensiva hasta que llegue febrero. Pero me veo sumergido en una especie de paradoja espaciotemporal: se supone que debería aprovechar el incremento en tiempo libre para dedicarlo a hacer varias tareas importantes que tengo pendientes. Sin embargo, resulta que, cuantas más tareas tengo, más pereza me da hacerlas y más tareas se van acumulando. Es como cuando estudiaba: funciono mucho mejor bajo presión y con un ritmo acelerado de actividad.

En aquellos días, era plenamente consciente de que quizás era mejor estudiar varios temas a lo largo de la semana que concentrar todo el esfuerzo en un par de días. De hecho, mi propósito de Año Nuevo era, por lo general, “estudiar al día y no dejarlo todo para el último momento”. Pero sentarse delante de los apuntes de Historia o Empresa Informativa acababa siendo una tortura. No me gusta nada memorizar a lo tonto y tener que repetir parrafadas como un papagayo sin imaginación. Así que me dedicaba a leer, hacer resúmenes y luego hacer resúmenes de los resúmenes… que acababa memorizando en grandes noches temáticas y recitando por el pasillo de mi casa cuando estaba solo. Por suerte, los exámenes de Comunicación Audiovisual consisten más en analizar, explicar y relacionar conceptos que en repetir definiciones absurdas y abstractas. Quitando alguna excepción, todo tiene un componente práctico bastante tangible. Vale, lo reconozco, no es una carrera difícil. Hasta puedo admitir que los licenciados en Cíencias de la Información acaban siendo un océano de conocimientos… de un centímetro de profundidad. Pero también requiere una capacidad para saber ver más allá de lo evidente, precisamente por el hecho de que es algo más que repetir teorías y defeniciones. Con más o menos esfuerzo, todo el mundo puede memorizar. Pero no todos pueden aprender a escribir, explicar, sacarle todo el jugo a las posibilidades de la comunicación. Y ya no hablemos de crear o innovar. Si no, estaríamos rodeados de periodistas, escritores y cineastas brillantes… Supongo que, en el fondo, pasa lo mismo con todas las profesiones: todo estudiante debería ir más allá de la pura memorización de conceptos.

En fin, ¿a qué venía todo esto? ¿Dónde está mi hilo? Más o menos por ahí: si baja la actividad, aumenta mi aburrimiento. Si aumenta mi aburrimiento, me sumerjo en la desidia y descienden mis ganas de hacer cosas. Con lo que aun baja más la actividad… ¡Socorro!

15 comentarios en “SAVE ME FROM MYSELF”

  1. Tampoco quiero ser un ser estresado, cuadriculado y gris que no sepa disfrutar del tiempo libre y del placer de no hacer nada, pero siento la necesidad de tener rutinas, horarios y plazos. Si no, me disperso demasiado. El problema es que no soy capaz de ponermelos a mí mismo.

    Y sí, hacer listas de tareas pendientes me vendría bien…

  2. Ah, cómo te entiendo. Eso es lo que tiene de bueno una fecha-límite: un examen, un trabajo, un artículo, un lo-que-sea.

    Se supone que pensar consiste en relacionar conceptos, aunque puede que un paso previo sea memorizarlos, pero lo importante, en todo caso, es relacionarlos.

  3. Sí, una fecha o un límite te ayuda a crear un marco temporal en el que desenvolverse…

    En el artículo no me he explicado nada bien, pero lo que no soportaba de estudiar era el hecho de memorizar en el sentido de almacenar datos y datos más o menos inconexos. En cambio, disfrutaba cuando descubría nuevas relaciones entre esos datos o le veía un sentido a la historia. Si no, todo se limita a un concurso de memoria… que debo reconocer que se me daban bastante bien, especialmente si eran exámenes tipo test.

  4. No, me la dio el “Creador” de la asignatura, el señor Nieto. Nunca he sufrido tanto para aprobar una asignatura. En Pamplona aun utilizo fotocopias de sus apuntes para utilizar como hojas en sucio.

    De hecho, la gente se estudiaba una “quiniela” con una selección de preguntas habituales en sus exámenes… y solían aprobar.

  5. No me gusta nada memorizar a lo tonto y tener que repetir parrafadas como un papagayo sin imaginación

    Hacias mi carrera ( derecho), por un casual?

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