RETORCIENDO PALABRAS

Las siete maravillas del mundo antiguo eran: la gran pirámide de Guiza, los jardines colgantes de Babilonia, la tumba del rey Mausolo en Halicarnaso, el coloso de Rodas, el templo de Artemisa en Éfeso, la estatua de Zeus en Olimpia y el faro de Alejandría. De todas ellas, la única que se puede seguir contemplando en nuestros días es la primera.

Por eso me quede muy sorprendido cuando, caminando por las salas del Museo Británico, leí un letrero donde ponía: “The Mausoleum of Hallicarnasus”.

Mausolo fue el monarca de un pequeño reino situado en Asia Menor con capital en Halicarnaso (actualmente Bodrum). Su vida no tuvo episodios brillantes, pero a su muerte en el año 353 antes de Cristo su viuda y hermana Artemisia II de Caria decidió construir en su honor la tumba más hermosa y espectacular jamás vista. En ella trabajaron los principales arquitectos y escultores de su tiempo durante más de siete años. El resultado fue una majestuosa construcción de 45 metros de altura decorada con alrededor de 444 estatuas. A lo largo de los siglos, terremotos e invasiones redujeron el monumento a ruinas, pero el nombre de Mausolo ha pasado a la posteridad como origen de la palabra “mausoleo”.

En la semivacía sala del museo, lejos de las masas que se agolpan en torno a la piedra Rosetta y las momias egipcias, me encontré frente a frente con los restos de algunas de las esculturas que decoraban la tumba. Mirando a los ojos de piedra de uno de los caballos de la gran cuadriga que coronaba el monumento, pensé en cómo tenemos que contentarnos con unos pocos fragmentos del pasado y en todas las cosas que hemos perdido y olvidado para siempre. Pensé también en el artista que habría esculpido la obra a partir de un trozo de mármol y en su satisfacción al contemplar el resultado. ¿Se imaginaría aquel hombre que, dos mil años después, aun podríamos admirar su trabajo?

Los museos son uno de esos lugares donde se siente que, como cantaba Fangoria, los milenios son un decimal.

4 thoughts on “RETORCIENDO PALABRAS”

  1. Leyéndolo mis ojos se han adelantado y había leído Benidorm en vez de Bodrum. Yo soy más de las masas de la piedra Rosetta, me parece mágica y es más famosa :)

  2. Pues en realidad está aquí al lado, Lux. Dos horitas en un avión lowcost y te plantas en Piccadilly Circus… Todo es ponerse!

    La piedra Rosetta es maravillosa. Cuando la miro, yo siempre pienso que quien la hizo pensó en las generaciones futuras, en cómo la usarían para descifrar los jeroglíficos egipcios, como un mensaje desde el pasado.

  3. Nunca he tenido ocasión. Solo no me atrevo a ir, tengo pánico a la incapacidad de hacerme entender y comprender a las personas que me rodean (mi desconocimiento de la lengua inglesa no ayuda mucho, no). Cuando alguno de mis amigos ha ido, yo no he podido … total, que es uno de mis (muchos) viajes pendientes.

    Esperaré a que mi príncipe azul (ese que se resiste a aparecer pero que yo sé que está esperando el momento para hacer su grandiosa entrada triunfal en mi vida) me lleve a Londres.

    :-p

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