REENCAJANDO

Este fin de semana volví a Pamplona porque mi abuela celebraba su cumpleaños. Como ya conté, cumplió esta semana 91 años y pidió ir a comer a un viejo hotel que hay en un pueblo a media hora en coche de Pamplona, sin importarle que el día estuviera gris y lluvioso. A pesar de los achaques típicos de la edad y algún despiste que otro, mi abuela aun tiene el ánimo suficiente para salir de casa y tomarse una sopa de pescado, un ajoarriero y una tarta de postre. Comidas blanditas, que son más fácil de masticar. Yo bromeo con ella y le animo a irse a Nueva York a pasar un tiempo con su hija, y ella me dice que no con una sonrisa, para luego decir que, en cambio, igual se viene algún día a Madrid a vernos. Yo le digo que, cuando quiera, que le preparo la cama en el altillo y que Flauta le hará compañía. El día que ya no esté aquí la echaré mucho de menos.

Yo, por mi parte, devoré una ensalada de pulpo, un confit de pato y una tarta de yogur. Pero eran raciones pequeñas. Casi minúsculas, diría yo. Pero es que era una ocasión especial. Además, me hizo mucha ilusión comprobar que el hotel y el pueblo apenas han cambiado desde que yo era niño. Es agradable comprobar que hay lugares que nunca cambian. Lo malo es que cada vez son menos.

Me fui un poco preocupado a Pamplona, pero volví más tranquilo. La situación, poco a poco, va volviendo a la normalidad. Todo es cuestión de tiempo, y éste pasa mucho más rápido de lo que imaginamos. Hoy hace dos años que invité a cenar a un chico wapísimo, luego le llevé a tomar una copa y nos pasamos la noche bailando. Hoy también le llevaré a cenar y… lo que surja, claro.

12 comentarios en “REENCAJANDO”

  1. Jajaja, lo de “raciones minúsculas” era ironía… Es el típico restaurante tradicional navarro, donde las raciones son del tamaño norteño tradicional! :-D

    Gracias, Soli!

  2. Hecho mucho de menos a mis dos abuelas. Las quería mucho a las dos y las dos eran muy especiales, con mil historias vividas a lo largo de sus vidas.

    También hecho mucho de menos no tener a quien invitar a cenar, pero eso es otra historia … :-p

    Te he dicho ya que te envidio no?
    Pues eso!
    :-)

    Besicos!

  3. Yo tampoco había pillado la ironía de lo de las raciones…ya me extrañaba a mí de un sitio del norte que las raciones fueran pequeñas :P

    Enhorabuena por los dos años! Que repitáis esa primera cena muchas veces más.

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