R.M.S. MAJESTIC

Cuando murió mi abuela, tuvimos que recoger el piso en el que había vivido durante décadas con mi abuelo. Mi madre y sus hermanas se repartieron libros, muebles, alguna antigua joya y otros recuerdos. Los nietos también elegimos algunas cosas. Una prima se quedó con un par de cuadros que mi abuela había pintado en su adolescencia, mi hermano tiene en su piso la placa con el escudo de la familia y yo me quedé con este cuadro.

Es la ampliación enmarcada de una postal del RMS Majestic. Bautizado como Bismarck, este barco fue construido entre 1913 y 1914 en los astilleros Blohm & Voss, situados en la isla Kuhwerder, cerca de la ciudad alemana de Hamburgo. El estallido de la primera guerra mundial hizo que los trabajos de construcción se detuvieran y, al finalizar la contienda, el tratado de Versalles estableció que las autoridades germanas debían de entregar éste y otros barcos al Reino Unido como compensación por el hundimiento del HMHS Britannic. La transferencia se hizo finalmente en 1922 pasando a ser propiedad de la compañía White Star, la naviera propietaria del legendario Titanic. Rebautizado como RMS Majestic, hizo su primer viaje el 12 de mayo de 1922 yendo desde Southampton hasta Nueva York con escala en Cheburgo. Pronto se convirtió en una de las naves más populares del momento, transportando a miles de pasajeros de una orilla a otra del Atlántico. Con más de 290 metros de eslora, fue el barco de pasajeros más grande del mundo hasta 1935, cuando fue superado por el francés SS Normandie. Por entonces, los días de gloria del Majestic ya habían quedado atrás, principalmente como consecuencia de la Gran Depresión y la decadencias de esta forma lujosa de viajar. Un año después, en 1936, sería vendido a la Marina británica, quien lo convertiría en un barco de entrenamiento para cadetes con el nombre de HMS Caledonia, misión que cumplió hasta que el 29 de septiembre de 1939 un cortocircuito provocó un incendio a borde, hundiendo a la nave en los muelles de la localidad escocesa de Rosyth. En 1943 fue reflotado y desguazado para chatarra, poniendo fin a una época de la historia de la navegación.

Ésta es la historia del Majestic, pero un barco con capacidad para transportar a 2.145 pasajeros ha tenido que ser testigo de muchas pequeñas historias. Una de ellas tuvo lugar cerca del año 1924, cuando mi abuela, acompañada de sus padres y sus dos hermanas subió a bordo en el puerto de Nueva York. Ella debía de tener unos seis años y hasta entonces apenas habría salido del pequeño pueblo de Nuevo México en el que nació. En menos de una semana, el Majestic la llevó al Viejo Mundo, la tierra donde estaban sus raíces. Cuando veo la foto, no puedo dejar de imaginar a esa niña aventurera corriendo por la cubierta del barco, en medio de la inmensidad azul del océano, y sonrío.

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