¿QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ?

En un lugar y una época indeterminada, existía un pueblo donde el destino de sus habitantes estaba regido por una mujer a la que llamaban Madre, un personaje por encima del bien y del mal que se limitaba a establecer una serie de reglas que a ella no le afectaban. También podía ser un hombre, pero a él también se le conocía como Madre. Aquel pueblo hubiera podido ser un lugar feliz… si no fuera porque algunos de sus habitantes escondían un oscuro secreto: eran licántropos que todas las noches recorrían las calles del pueblo en busca de víctimas a las que devorar. A veces eran dos las bestías que aterrorizaban a la población y a veces eran tres. Lo hacían en la oscuridad, protegidos por las tinieblas que ocultaban su identidad.

Sólo una Niña se atrevía a espiar a través de su ventana y descubrir el misterio de aquellas noches terroríficas. Pero aquel riesgo, a veces, era demasiado grande, y cuando llegaba la luz del día, el cuerpo ensangrentado de la niña aparecía en la plaza del pueblo, con su vestido hecho jirones y su carne desgarrada brutalmente. El atemorizado pueblo sólo contaba entonces con la ayuda de una Bruja que conocía los secretos para devolver la vida a los muertos y condenar a muerte a los vivos. Sin embargo, el sentido último de las acciones de las brujas se escapa al entendimiento de los simples mortales y aquella hechicera no siempre recurría a sus arcanos conocimientos y además, una vez uno de sus sortilegios hubiera sido ejecutado, nunca más volvía a ser empleado.

Cada mañana, después de haber dado sepultura a la víctima más reciente de los licántropos, todo el pueblo se reunía en consejo. Ayudados por la Vidente, que tenía el poder de descubrir la verdadera cara de uno de sus habitantes -sólo uno en cada sesión-, intentaban desenmascarar a quienes escondían bajo su apariencia humana a un monstruo sanguinario. Las acusaciones volaban de un lado a otro de la sala hasta que la mayoría de la población decidía ajusticiar al principal sospechoso. Una vez tomada esta decisión, ninguna súplica podía salvar al condenado. Por desgracia, los licántropos son seres mucho más inteligentes de lo que las leyendas cuentan e intentaban engañar y manipular a un pueblo tan aterrorizado como sediento de venganza. A veces, el consejo conseguía desenmascarar a uno de los licántropos… pero en otras tristes ocasiones el condenado resultaba ser un infeliz inocente y la desesperación caía sobre un pueblo donde nadie se podía fiar de nadie, ni siquiera de sus seres más amados.

De hecho, si tu novio es un licántropo, lo más probable es que seas la primera de sus víctimas. Esto es lo que aprendí jugando a cartas después de la barbacoa del viernes.

7 comentarios en “¿QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ?”

  1. Que bonitoooo míralo jugando al Los hombres lobo de castrourdiales (nada de castronegro!)

    Y si, la gente suele matar primero a los que mas conoce, el porqué es una largaaa explicación sobre psicología y demás.. :P

  2. Jajajaja Yo tb he jugado a “Lobo”, esa variante supermegapija del “asesino”, “vampiro”, “polis y cacos” o como quiera que se llame este juego tan popular.
    Molan mucho alguno de los personajes, como el de los “enamorados” o el de “cupido” Jajajaja

    En mi grupo tenemos un amigo que es un verdadero fanático de los juegos de mesa y tiene un montón, así es que nos reunimos bastante a menudo para jugar a cualquiera de ellos (lo del rol no cuenta)

    Tendré presente lo de que no te puedes fiar ni de tu novio … ah no, si yo no tengo de eso!!!!

    Besicos!

  3. Pero es que los vampiros ahora beben True Blood y ya no clavan sus colmillos en cuellos indefensos…

    A mí me pareció más divertido que el juego del Asesino.

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